4 de diciembre de 2022

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Península (2020)

Busan, 4 años después
Península

Título original: Bando
Año: 2020
País: Corea del Sur
Director: Sang-ho Yeon
Guion: Sang-ho Yeon y Ryu Yong-jae
Reparto:
Dong-won Gang (Jung Seok)
Lee Jung-hyun (Min Jung)
Re Lee (Jooni)
Min-Jae Kim (Sargento Hwang)
Kyo-hwan Koo (Capitán Seo)

Península
La cúpula de los zombies

Sinopsis:
Han pasado cuatro años desde el estallido zombi que asoló Corea. La península ha sido cercada, aunque algunos supervivientes pudieron escapar a tiempo en barco. No obstante, esos barcos fueron desviados, y solamente les aceptaron en lugares como Hong Kong, donde malviven considerados como apestados por el resto de la sociedad.

Entre ellos está Jung Seok un ex-militar, que perdió a su hermana y su sobrino durante la huida. Una mañana, unos mafiosos le despiertan para llevarle a una reunión. Le ofrecen acompañar a su ex-cuñado de nuevo a la ciudad de Incheon, para sacar de allí un camión que contiene 20 millones de dólares. A cambio, los 4 miembros de la misión se podrán quedar con la mitad del botín.

Península
Corea postapocalíptica

Comentario:
La tercera entrega de la saga de Train to Busan cumple con lo que ya ocurrió con Seoul Station: se trata de una película completamente diferente e independiente de lo que ya hemos visto. Lo cual puede ser bueno o malo, según las ganas que tuvieses de encontrarte con una Train to Busan 2, que no es el caso.
En este entrega gana la acción a la tensión, y el uso de los zombis resulta más convencional que el que se hizo de ellos en la entrega más conocida de la saga.

Para definirla, podemos llamarla una «Mad Max coreana de zombis», y es que no sólo nos trasladamos a una Corea post-apocalíptica, con bastiones salvajes creados por los supervivientes y su propia versión de la Cúpula del Trueno; también contamos con varias escenas de persecuciones a lo A todo gas, a veces más atropelladas, y a veces más brillantes, especialmente cuando los zombis hacen acto de aparición y realmente cobran el protagonismo que tenían en Train…, y que han perdido en esta película.

Personalmente agradezco que Sang-ho Yeon intentase hacer algo diferente. Repite la mezcla de géneros, pero en otra dirección distinta. No ha acertado igual, es cierto, sin embargo lo malo no es eso. El verdadero problema es que faltan ingredientes como la definición de los personajes que hacían que Train… funcionase, aunque fuese a base de arquetipos. Aquí se queda en una pincelada para un par de ellos, mientras que otros sencillamente ni siquiera llegan a eso. Imposible conectar con nadie.
El guion tampoco es ninguna maravilla, y eso que la idea de recuperar el camión de un terreno zombi-post-apocalíptico prometía grandes momentos (pronto veremos si Zack Snyder, con una premisa similar, es capaz de sacar más punta).

Al final se ha intentado hacer algo más grande, más épico que en las dos anteriores entregas, y no se ha sabido manejar. Se nota que hay más presupuesto, en especial por varios escenarios y un mayor uso del CGI; y también en la tendencia del director de ofrecer más y más: más violencia, más acción, más ruido… Pero una de las cosas por las que mejor funcionaba su predecesora era por lo claustrofóbico del espacio, cada vez más pequeño a medida que los zombis avanzaban vagones. Aquí el espacio se abre demasiado, y con eso la tensión se dispersa. Ya sabéis, a veces menos es más.

Con todo, los zombis coreanos vuelven a tener algún buen momento, y las dosis de acción permiten que todo se vaya pasando rápido. No deja de ser una entretenida secuela, que se deja ver. Lo que nos deja mal sabor de boca es que empieza a parecer que en Train… sonó la flauta por casualidad, y puede que Sang-ho no pueda volver a repetir aquello.