26 de febrero de 2024

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Cine de terror, fantasía y ciencia ficción

Sitges 2013: consideraciones finales

Más entradas vendidas que nunca, ¿a qué precio?
Sitges 2013

La 46ª edición del Festival Internacional de Cine Fantástico de Catalunya no pasará a la historia como la mejor organizada, la que mejores películas ha logrado proyectar o la que más invitados de renombre ha tenido. Pero sí parece ser la que más entradas ha vendido, algo de lo que si no me falla la memoria se viene presumiendo desde hace tres o cuatro años. El Festival de Sitges es un exitazo comercial. Y sinceramente, me alegro, soy un veterano del mismo y comparto la alegría por superar todos los contratiempos en este período de crisis.

Pero, este año más que ningún otro, se vislumbra que ese éxito va en detrimento de otros aspectos igual de importantes. Su validez como evento cultural cada vez está bastante más en entredicho. La ausencia de retrospectivas (este año, cuatro películas puestas como para salir del paso en el homenaje a Miike… ¿nadie recuerda los maravillosos Sitges Classics de hace unos años?) y de exposiciones va en aumento y por el contrario, se han tomado ciertas medidas para arañar más localidades en los cines (es decir, para vender más entradas) como mínimo cuestionables.

Sigue imparable el auge de la sección Noves Visions, este año con más de 60 títulos proyectados (casi un Festival en si mismo), aunque en muchos casos uno termine por dudar de la rentabilidad de estos pases (al menos entre semana, mucho público de viernes noche, sábado y domingo compra lo que sea) y de su verdadera importancia dentro del Festival.

Con el tema de los errores de organización, es un bucle anual del que no se sale. Por supuesto que las disculpas se aceptan y que un error lo tiene cualquiera, pero que sucedan más o menos los mismos año tras año empieza a dar ya la sensación de que hay o falta de interés por subsanarlos o una absoluta falta de previsión a la hora de poner en marcha la maquinaria adecuada para ello. Los subtítulos que se vuelven locos, desaparecen o están mal sincronizados (intentad ver una película con cierta complejidad, digamos Usptream Color, de ese modo, ya veréis que gracia os hace durante los minutos que dura el fallo), los DCP que se estropean y provocan que sea imposible proseguir con la película (The Congress, Big Bad Wolves en los pases por la mañana en Auditori tuvieron cortes de entre 15 y 20 minutos, el caso más flagrante fue el Open Grave del cual no pudieron verse los minutos finales), la asfixia que supone ver películas con las salas a tope en el Retiro o en el Prado (en serio, ¿no se puede adecuar un sistema de ventilación apropiado para dichos cines durante los días de Festival?)…van sumando hándicaps uno tras otro, y así edición tras edición.

Las cifras mandan, claro, pero éste ha sido el primer Festival de todos los que he vivido en el cual la sensación de irritación general ha convivido con otras mucho más agradables (y por suerte habituales). No olvidemos es no es lo mismo batir el récord de entradas vendidas… que el de dinero recaudado. Por que las sesiones canceladas por culpa de los retrasos (véase Mala en Auditori) implica devolver un dinero que ya no se recuperará…

El asunto con los que somos acreditados de clase B (el Festival ya ha tenido a bien indicar notas de prensa señalando “periodistas y acreditados”, para que quede claro) ya comenzó bastante mal con todo aquel rumor de que finalmente iban a ser solo 8 entradas por medio para cada acreditado. Es decir, pase libre a las sesiones de prensa, habitualmente centradas por la mañana, y unos pocos tickets para cubrir el resto del Festival. Quede claro que películas que se podrían catalogar como de “interés general para seguidores del fantástico”, como The Zero Theorem (ya no hablamos de pases únicos como Wind Rises, por el cual ya no valía la pena competir por un ticket), carecían de pases de prensa. Conozco gente que viene de otras ciudades de España que no tienen la suerte de estar tan cerquita como los que somos de Barcelona y que ya se iban a replantear visto lo visto lo de acudir a lo que –sigue siendo- una cita obligada entre los fieles debido a la falta de sentido que tendría su propia inversión.

Al final todo fue una falsa alarma y se otorgaron las 20 –suspiros de alivio- como el año pasado. Pero entonces comenzó la pesadilla de cada año. Entre estos pases de reparten muy pocos entre los “b” y se convierte en una jauría que da inicio vía web a las 7 de la mañana (hora en el que se pueden pedir los tickets) y que suele finalizar un minuto y medio más tarde (cuando ya han volado todas las entradas). Y las frustraciones habituales de cada año sobre todo los días que caen en festivo, viernes o fin de semana (no es muy difícil suponer que se venden muchos más tickets y se recortan las posibilidades para la prensa), las entradas que no se consiguen, el planning que se deshace en tus manos la primera hora de tu primer día… Pero incluso con esas, hasta cierto punto, por muchas molestias que provoque, se puede llegar a comprender, el Festival no es una ONG y para ellos prevalece el hacer dinero. Hasta ahí bien.

Pero este año se ha atravesado el límite de la desconsideración, en pases como el de Capitán Harlock en el Retiro, en el cual, incluso la prensa acreditada con ticket no pudo pasar ya que… ¡no había suficientes gafas 3D! He aquí otro problema de total falta de previsión, este nuevo de trinca, por que, digo yo, si tu cine tiene, pongamos, 600 localidades… ¿no deberías tener como mínimo, 600 gafas y, yo que se, 50 o 100 más para imprevistos?. O la dichosa “pantalla en blanco” el primer domingo por la mañana que sacudió a las pantallas de móvil u ordenador de todos y cada uno de los acreditados con los que tengo contacto (que son unos cuantos) y que para cuando se solucionó ya no había nada disponible… O pases abiertos a la prensa a lo que debido a la gran afluencia de público se informaba que solo podría pasar los 100 primeros acreditados, cual “ratas a la carrera” (como en Dragon Ball Z: The Battle of Gods, y luego no tuvo la más mínima importancia y la sala ni siquiera se llenó, pero el feo gesto ya estaba hecho)…

Hubo un tiempo en el que el Festival se enorgullecía de la cantidad de prensa acreditada que tenía y los fanzineros, los bloggers o los articulistas de webs eran recibidos con los brazos abiertos. Con el tiempo, año a año, se ha ido cambiando ese colegueo por un trato cercano a una actitud de perdonavidas que casi ha logrado provocar la sensación de que un cierto tipo de acreditados molestamos más que aportamos. ¿Culpa de los que se han aprovechado y que sólo dedican tiempo a escribir cuando se acerca el Festival? En parte, es posible. Pero muchos otros sí escribimos para diversos medios con regularidad, estamos al pie del cañón y encima consideramos este Festival como algo muy especial, casi el evento del año, pocas cosas hay comparables para el que suscribe el ver películas, comentarlas rodeado de amigos, escribir crónicas con la cabeza embotada pero sacando las ideas desde la poca materia gris que uno tiene después de un empacho de pelis buenas y malas… Se infravalora mucho el esfuerzo delos que hacemos crónicas diarias para un número de lectores que aunque reducido, es fiel y el consumidor de este tipo de cine. Algunas cosas se pueden entender fácilmente con una simple explicación, la desconsideración no. Seremos prensa de clase B, pero Sitges también está catalogado como un Festival de clase B, y de momento no parece tener ninguna intención de mejorar. Y estoy seguro de que podría, esforzándose un poco.

ESPECIAL FESTIVAL DE SITGES 2013