26 de febrero de 2024

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Cine de terror, fantasía y ciencia ficción

Sitges 2012: crónica del sábado 13

Looper o The Thieves, interesantes superproducciones
Looper
Looper

¡Telón! Toca despedirse de la 45 edición del Festival edición del Festival de Sitges, marcado por el indiscutible triunfo de Holy Motors, a la cual le ocurre como hace unos añitos con Old Boy, es casi inalcanzable para cualquier otro título. Pero aún así ha sido un Festival estupendo, durante las primeras cuatro jornadas me preguntaba a mi mismo si estaba ante la mejor edición en la que yo había estado, luego la cosa se normalizó un poco, pero la sensación ha sido pero que muy positiva. Vayamos con el repaso de su última jornada y de lo que se pudo pellizcar en la maratón del domingo.

Looper, de Rian Johnson, era esperadísima, y no es para menos. Conjuga un guión muy atractivo (un asesino ha de enfrentarse a una versión futura de si mismo) con las posibilidades que le ofrece ser una super producción y un reparto de estrellas. Tiene ciertas partes hacia la mitad donde se atasca un poco, pero su media hora final es de órdago. Es disfrutable, pero el exceso de hype (esta vez intenté taparme los oídos pero fue imposible) me provocó mayores expectativas. Y lo mire por donde lo mire, la transformación de Gordon Lewitt en Bruce Willis, físicamente como se ve en el filme a través de un montaje que nos cuenta como fue la vida de esa versión del protagonista, es inverosímil. Pero tiene mucho interés y un cierto aroma de The Twilight Zone con bastante (no excesiva) acción.

The Thieves, de Choi Dong-Hoon, es una mega-superproducción oriental que aúna a estrellas de diferentes países (llegan a hablarse cinco idiomas en el film) y que luce cara durante todo su metraje. La historia comienza siendo una especie de Ocean’s Eleven, pero después gira para adquirir toques más dramáticos cuando la muerte se coloca enmedio del intento de robo de los protagonistas y durante su parte final la acción se adueña del metraje. Alucinante el personaje de Gianna My Sassy Girl Jun, que mantiene el espíritu del film vivo en los momentos en los que parece apagarse debido a su larga duración. Un espectáculo totalmente recomendable.

Normalmente se dice que las secuelas suelen dar más de todo, pero quién sabe si por llevar la contraria, Takeshi Kitano nos da bastante menos con su Outrage Beyond que en su excelente película previa. Sigue teniendo altas dosis de cinismo, pero incluye menos humor negro, menos «violencia creativa», el tono es mucho más seco, y francamente, un poco más aburrido. Quizá a la hora de dar un buen sopapo a las fuerzas policiales de su país (en la primera entrega era más bien una colleja) Kitano ha decidido que no era cosa de chiste por negro que sea, o quizá no hay que darle tantas vueltas y la esta secuela ha visto la luz por dinero pero con una visible falta de ganas.

Decía en las entrevistas Fernando Fernán Gómez que no recordaba haber trabajado en Vida en sombras (1948), de Lorenzo Llobet García. Casi le otorga más misticismo a una película que pareció haber surgido de la nada en los primeros años ochenta tras haber sido enterrada por la censura franquista y que resume la primera etapa del cine español y deja preveer la posterior a la Guerra Civil a lo largo de su metraje. Carlos es un apasionado del celuloide que es un niño cuando lo es el cine, y crecen juntos hasta la llegada de la guerra. Un trauma provocará que abandone la cámara, abandonándose a su complejo de culpa. Pero como la inmensa muestra de amor a nuestra pasión favorita que es, la situación se verá revertida gracias a «Rebeca» de Hitchcock. Uno termina preguntándose cuantas maravillas como esta esperan a ser descubiertas algún día en algún sótano.

Guy Maddin vuelve a enfrentarse a una película tras haber estado haciendo cortometrajes desde el 2007, año en que deslumbró con My Winnipeg, para el que suscribe lo mejor de su carrera. En esta ocasión presenta la esotérica Keyhole, protagonizada por Jason Patric y su actual musa Isabella Rosellini, en la cual un gangster amnésico intenta desde el más allá reencontrarse con su familia y es asaltado por los fantasmas de su propia casa. Maddin utiliza cada vez menos las técnicas del cine mudo que le hicieron tan insólito en la primera parte de su carrera y las mezcla con una narrativa un tanto más convencional, el resultado funciona a veces, como ya le ocurriera con The Saddest Music in the World, pero en este caso incluso con peores resultados que aquella. Funciona por momentos y por las ganas que tenga el espectador de dejarse cautivar, pero no es ni mucho menos lo más representativo de su autor.

Si el otro día tuvimos Citadel, nos llegó el sábado otra muestra de «terror urbano» desde Gran Bretaña, en este caso When the Lights Went Out, de Pat Holden, adaptación de un caso real de poltergeist que asoló una casa de Yorkshire en 1974. Está aderezada con toques de humor y e interesa de principio a fin, que no es poco, pero resulta un poco dañada por las infografías de baratillo que aparecen en la parte final de la película. En cualquier caso este modelo de cine que nos llega desde la pérfida cada vez se me hace más atractivo, la identificación social hace lo suyo.

En la misma onda de «película callejera british» se sitúa Cockneys vs. Zombies, pero en este caso impregnada de humor, resultando la enésima explotación de Shaun of the Dead (y las que quedan). Un grupo de ladrones y algunos de sus rehenes se ven obligados a enfrentarse a una horda de zombies mientras intentan desesperadamente salvar el asilo de ancianos donde vive el abuelo de dos de ellos. Los maquillajes y los efectos son un poco de andar por casa y el humor es bastante desigual, con algún que otro momento afortunado.

Este año los hados no me acompañaron y en ninguna de las tres maratones coincidían tres películas que no hubiera visto, requisito indispensable para que la cosa me saliera a cuenta, así que el Festival se dio por cerrado tras pasarse por la maratón 3D, en la cual se recuperaron un par de títulos. Painted Skin: The Resurrection, de Wuarshan, es una nueva muestra de fantasía épica china, en la cual un demonio con la forma de una bella mujer, liberada de un encantamiento que la tenía sometida, intenta reencarnarse en un cuerpo mortal aprovechando la debilidad de una princesa desfigurada enamorada del general de su guardia. Su brillante y terriblemente limpia estética cual anuncio de lavanda termina por fastidiar, y es larga y sensiblona en exceso.

Terriblemente decepcionante resultó la película de animación War of the Worlds: Goliath, de Joe Pearson, a pesar de su terriblemente estimulante planteamiento, que es ni más ni menos que presentarse como una secuela de La guerra de los mundos de H. G. Wells. Un joven muchacho ve como sus padres son asesinados durante la invasión marciana, años más tarde forma parte de un escuadrón diseñado para defender la Tierra en los albores de la Primera Guerra mundial. Los primeros minutos que nos presentan el mundo distópico hacen soñar con que nos vamos a enfrentar a una película muy interesante, aunque su tosca animación con nula expresividad en los rostros ya empieza a oler mal. Al final todo resulta ser un encadenado de aburridas escenas de acción que la asemejan a un Invasión a la Tierra y que huele a franquicia de baja estofa por todas partes (vamos, tiene uno de esos finales que lloran y patalean por una secuela, pero no se lo merece en absoluto).

Un año más, campanada y cierre… Muchas gracias a todos los que hayáis seguido estas crónicas y espero volver a estar ahí el año que viene para todos vosotros. Limpiándome el sudor de la frente contemplo con alegría que la terrible profecía del Festival este año no se ha cumplido y que volverá a haber otro el año que viene. Desde hoy toca empezar a hacer quinielas para ver que películas veremos, y comienza la lista de recuperar aquellas que pintaban bien pero que por falta de entradas o imposibilidad de horarios fue imposible ver. (me refiero a Pietá, a The Last and Will Testament of Rosalind Leigh, a Chained, a Tower Block, a V/H/S, a Despite the Gods, a pesar de las 59 películas comentadas este año creo que queda aun mucho trabajo que hacer…).

ESPECIAL FESTIVAL DE SITGES 2012