26 de febrero de 2024

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Cine de terror, fantasía y ciencia ficción

Sitges 2012: crónica del miércoles 10

Fascinante Sound of my Voice, de Zat Batmanglij
Sound of my Voice
Sound of my Voice

Hay quién echa a faltar al David Cronenberg que nos contaba historias sobre la nueva carne y uno de ellos parece ser su propio hijo Brandon, que en Antiviral quiere que volvamos a pisar aquel terreno. Sin embargo, a pesar del interés de su historia -un vendedor profesional de enfermedades (Caleb Landry Jones, el Banshee de la última entrega de X-Men), en un futuro en el cual la gente quiere comprar los virus que padecen los famosos, se ve implicado en una asquerosilla trama de espionaje industrial- no termina de funcionar demasiado bien, su diseño de producción es poco atractivo y su ritmo débil. No convence, pero tiene puntos de interés, veremos que tal evoluciona el hijo del cine del maestro (que empezó con dos ladrillos del tamaño de Stereo y Crimes of the Future, por si le sirve de consuelo a Brandon). Floja pero prometedora.

The Tall Man, de Pascal Laugier, tiene el guión más tramposo que he visto en mucho tiempo, tanto que no tiene ninguna coherencia interna a poco que la pienses y que hace parecer el de Los ojos de Julia uno de Hitchcock, pero sin pretender ser simpática, con unas pretensiones fuertes y (Me río y todo al escribirlo) serias. Cada giro (más bien volantazo) que pega provoca que la vergüenza se apodere más y más del espectador. El colmo son sus últimos quince minutos, donde con estupor y asco contemplo uno de los mensajes más ridículos y lamentables que he visto no ya en este Festival, si no ya en toda mi puñetera vida, a través del personaje de Jodelle Ferland (correcta, eso sí, como todo el esforzado y profesional reparto), del cual apenas uno puede soportar su discursito final sin vomitar. Madre no hay más que una, niña. Por lo visto con la crisis salen los peores monstruos que uno lleva dentro, aquí en forma de celuloide. Simplemente abominable.

Grabbers, de Jon Wright, es una muy simpática muestra de terror al estilo años 80 situado en un pequeño pueblo costero de Irlanda, al que llegan unos monstruitos marinos para provocar el terror y dos guardacostas de diferentes sexos tratan de defender a la localidad mientras que se desarrolla entre ellos una trama de romance ligero. De vocación jugetona, tiene muchos chistes en torno al alcohol y las borracheras (ideal para su verde localización) y se deja ver con mucha simpatía, lástima que esté sobresaturada de música «A lo John Williams» pero sin su talento para casi cualquier acción de los personajes.

Weight es una muy particular muestra del cine del coreano Jeon Kyu-hwan, en la cual un jorobado que trabaja en una morgue debe tratar de apoyar a su hermano, un travesti depreseiva que ansía convertirse en mujer, mientras ocurren todo tipo de extrañas circunstancias y se suceden las fantasías en su lugar de trabajo. De ritmo pausado, dividida en diferentes segmentos, los cuales giran en torno a la inadaptación, termina dejando un poso muy amargo y confieso que a medida que ha ido pasando el tiempo le he ido encontrando más interés del que parecía a simple viste. Interesante.

Kid-Thing, de David Zellner, es una muestra de cine independiente norteamericano prácticamente hiperrealista, en la cual Annie (sorprendente Sidney Aguirre), una niña solitaria y con graves problemas de empatía, descubre a una mujer atrapada en un pozo y en lugar de ayudarla y socorrerla, intenta adaptarla en esa situación a su propio entorno. Gana en interés a medida que vamos descubriendo las diferentes capas de la personalidad de la niña, a pesar de un inicio un tanto difícil.

Caí rendido ante la belleza y el talento de Brit Marling el año pasado y debido a ellos consideré indispensable en mi programa Sound of my Voice, de Zat Batmanglij, para prolongar mi imaginario romance con ella. De nuevo me encontré con una fascinante historia de ciencia ficción y look rabiosamente independiente, en la cual la musa de Sundance y Sitges ahora da vida a una lider sectaria que dice venir del futuro. Dos jóvenes documentalistas de infiltraran en la secta para intentar demostrar que es un fraude, pero poco a poco comenzará a surgir la duda en ambos. Sigue perteneciendo a esa filmografía aparte donde el género fantástico es casi una excusa para introducirnos en el comportamiento de unos personajes muy bien descritos. Muy buena, con sus puntos justos de intriga, humor y drama, y dejo el tema para no convertir este texto en una muestra de amor incondicional hacia la rubia actriz.

Su primera mitad mata totalmente Crawlspace, de Justin Dix, en la cual un grupo de soldados se internan en una base militar australiana en un futuro cercano, atacado por una fuerza desconocida. Sus arquetipos están tan basados en producciónes tipo Aliens y tiene una apariencia tan cochambrosa que todo es bastante deslucido… hasta que conocemos la verdadera identidad de la causante de todos los males. A partir de ahí las referencias pasan a ser La galaxia del terror e incluso Scanners y se deja ver con más simpatía, aunque sea demasiado tarde para salvarla. Demasiado churretosa, en general.

ESPECIAL FESTIVAL DE SITGES 2012