
Un año más, cobertura diaria desde Sitges, corazón del cine de género mundial durante la primera quincena de Octubre. Y como es costumbre, comentando una barbaridad ingente de películas. Sin más dilación, vayamos con las primeras reseñas…
Un pálpito (me cuentan que bastante afortunado) me hizo saltarme The Body en pos de Room 237, interesantísimo documental de Rodney Ascher que a primera vista gira en torno a las diferentes teorías -todas ellas muy elaboradas- que diferentes seguidores de todo el mundo han hecho en torno a la obra maestra de Stanley Kubrick El resplandor, pero que poco a poco va dándose la vuelta y hablando sobre como una obra puede introducirse en la psique de una persona y engullirla hacia su mundo. Algunos momentos de sobreinterpretación de la obra son absolutamente delirantes, otros sin embargo parecen inquietantemente afortunados. Inteligente y curiosa.
Nameless Gangster, de Jong Bin-yun, rompe con lo conocido en el género criminal al presentarse en un inicio con grandes dosis de comedia, cuando un aparentemente pusilánime pero en realidad muy espabilado funcionario de vigilancia de puerto interpretado por Min-sik Choi (el inolvidable protagonista de Old Boy y I Saw the Devil, de nuevo regalando una interpretación imperial) por un golpe de suerte acaba relacionándose con la yakuza y ascendiendo poco a poco en el mundo del crimen, pero la película empezará a tintes más dramáticos cuando el personajes comienza a estar demasiado pagado de si mismo. Imponente y lograda.
Horror Stories. Antología de cuentos de terror coreana, todos ellos con logros bastante correctos, en especial el primero (que se permite licencias bastante locas perfectamente justificadas al estar mostradas por los ojos de una pareja de niños) y el cuarto (Una ambulancia trata de escapar del horror en un mundo de infectados tipo 28 días después, portando a una niña que podría padecer la infección). No le va a cambiar la vida a nadie, pero es ideal para este Festival y fue recibida con agrado. Lúdica.
Doomsday Book. La primera decepción del Festival. Tres relatos de ciencia ficción, dos de ellos dirigidos por Yim – Pil Sung director de las muy estimables Hansel & Gretel y Antarctic Jornal, el cual impregna de un humor bastante tontorrón a ambas historias y se salvan por la factura visual que las envuelve. A pesar de la muy interesante premisa de la historia de Kim Jee Woon (un robot asegura ser la reencarnación de Buda), su exasperante ritmo la lleva a la categoría de ladrillo absoluto. Tediosa.
The Day, de Douglas Aarniokoski, quiere adentrarse en los pasajes sórdidos que solo intuíamos en The Road, la lucha por la supervivencia en un mundo devastado con bandas de caníbales dispuestos a hacer la vida imposible a nuestros protagonistas, entre ellos Dominic Lost Monaghan, Shannyn Las reglas del juego Sossamon y Shawn X-Men Ansmore. Es la enésima película post-apocalíptica del estilo (sin ir más lejos guarda algunos parecidos con Hell, vista por estos lares el año pasado) y mezcla unas pocas sorpresas con muchos clichés. Pero se deja ver con agrado. Simple y correcta.
Branded, de Aleksandr Dulerayn y Jamie Bradshaw, tiene un primer tercio de película prometedor, insólito y hasta cierto punto excitante. Un gurú de la publicidad interpretado por Max Von Sydow pretender cambiar el ideal de belleza de la sociedad a través de los anuncios y para ello usa el joven publicista Misha y a su novia Abby (Lelee Sobieski) para que incosncientemente rindan a sus órdenes. Por desgracia pasado el primer tercio de película el tonto un tanto naif se acentúa demasiado y cuando se pone trascendente casi roza el ridículo. Bienintencionada y con algún que otro momento logrado, pero en general fallida.

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