
Llevaba varios años sin estrenar un filme en pantalla grande, pero el antaño célebre y siempre recordado Joe Dante vuelve al ruedo con The Hole, filme de terror juvenil (muy suave, como si se tratara de una novela de R.L. Stine) con un fuerte regusto ochentero, a saber: familia disfuncional (madre separada-hijo mayor rebelde pero de buen corazón-hijo pequeño simpaticote) se muda a un nuevo hogar y en el sótano descubren un agujero que conecta con seres de otra dimensión que empiezan a amenazarles.. Se le añade la vecina de al lado y tenemos un film «como los de antes». En este caso no parece tanto que se trate de otro manido homenaje a la década de las camisas arrugadas, si no que realmente es el cine tal y como Dante lo concibe. Las pegas… que no terminará de convencer a los más jóvenes, que parecen más interesados en otro tipo de propuestas, y resulta demasiado ligerita para los seguidores del género. Sólo para nostálgicos. Ah, les encantó en Venecia, enésima demostración de que funcionan a un nivel distinto a Sitges.
Mi compañero Iván Aragón ya ha comentado las muchas virtudes de The Children, de Tom Shankland: no puedo sino reafirmarlas. Sencilla y directa como una puñalada en el estómago, narra la historia de dos parejas que ven como sus respectivos hijos, aquejados por un virus, empiezan a tener ansias asesinas contra ellos mientras pasan un fin de semana aislados en una cabaña rodeados de nevadas montañas. Si, la influencia de ¿Quién puede matar a un niño? es innegable, y a los que planeaban hacer el remake «oficial» les ha salido una dura competidora. Muy recomendable.
Brilló hace tres ediciones Mamoru Hosoda con The Girl Who Leapt Through Time, sin embargo, con su nuevo anime Summer Wars no puedo decir que la experiencia haya sido igualmente satisfactoria. Un virus infecta una red global de internet con la que se maneja el destino del mundo, y un joven matemático, acompañado de una alocada familia buscarán de dar las claves para detenerlo. Mezcla el costumbrismo y la ciencia ficción, con un tono absolutamente ligero y dulzón, y aquí ya dependerá de las cantidades de azúcar que sus organismos sean capaces de soportar, admito que a mi se me empachó bastante. Ahora bien, para los seguidores de la animación japonesa, viendo la reacción del público (de las más espectaculares de este año, me recordó a la de la pasada edición con la serie Freedom, cuyo entusiasmo si compartí en aquel caso), intuyo que como mínimo deben darle una oportunidad.
Neo Genesis Evangelion es una de las mejores series de televisión de la pasada década, y no me refiero solo a series de anime, si no te la TV en general, por lo que las nuevas adaptaciones perpetradas por Hideaki Anno para el mercado de OVA, de su serie original merecen como mínimo una oportunidad (sin entrar a discutir la necesidad de retocar una obra que ya está bien como está). Así, Evangelion: 2.0 You Can (Not) Advance me produjo sentimientos enfrentados, por un lado me alegró reencontrarme con Shinji, Asuka y la maravillosa Misato, pero prefería el ritmo más pausado y con más tiempo para el desarrollo de personajes y relaciones que daba la televisión, demasiado “concentrada” en esta nueva versión, que a su vez presenta algunas diferencias con la original, amén de nuevos personajes. En principio yo mantendría el recomendar estos “remakes” (si se les puede llamar así) a los incondicionales, y remitiría al resto a la –inolvidable- serie original.
Cada uno tiene sus gustas y manías particulares. Una de las mías es embobarme con las historias de ciencia ficción con naves perdidas en el espacio enfrentadas a los misterios de lo desconocido, y tanto me da si la visión es metafísica como más terrorífica y terrenal, disfruto tanto con Solaris como con Supernova (no, la de Marta Sánchez no, la otra). Así que por esa “debilidad” personal puedo pasar por alto varios de los defectos de Pandorum, de Christian Alvart, como sus confusas escenas de acción, su excesivamente oscura fotografía o que de la sensación de que las escenas con la “estrella” Dennis Quaid se rodaron al margen del resto evidenciando un cierto regusto a baratillo: El misterio que envuelve a la nave Elysium está bien desarrollado, el concepto –muy semejante al de la película –y el videojuego- Dead Space se abre a nuevas dimensiones durante su parte final –bastante estimulantes, por cierto- y existe un buen trabajo de actores.
Una de cal y una de arena en la maratón nocturna de la sección Midnight Extreme. Bien por la australiana The Loved Ones, de Sean Byrne. Una adolescente y su padre, los dos locos de atar, secuestran al objeto de deseo de la primera, un pobre muchacho que intentaba salir de una depresión tras haber provocado accidentalmente la muerte de su padre, y le someterán a todo tipo de vejaciones y torturas. Más que compararla con Martyrs, como dijo Ángel Sala durante la presentación del film, a mi me lleva más a recordar a Mum & Dad, aquel film británico del año pasado donde también se combinaba el secuestro y la tortura de un inocente por una familia chalada con un humor negrísimo.
Sin embargo, no se puede decir lo mismo de Macabre, de Kimo Stramboel. Clásico cuento de grupo de amigos que se quedan encerrado en una casa habitada por una familia de psicópatas, lo que tiene de exótica por su procedencia indonesia, también lo tiene de tediosa, por mucho que se bañe en sangre durante su tramo final. Para olvidar.

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