27 de julio de 2026

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Cine de terror, fantasía y ciencia ficción

Sitges 2009: crónica del domingo 11 (I)

Vimos las secuelas de 20th Century Boys
20th Century Boys 2
20th Century Boys 2

La comedia que ha encandilado a todo Sitges ha sido Zombieland, de Ruben Fleischer, que huele a que será un éxito en taquilla por la espectacular aceptación que está teniendo allá donde se está mostrando. Cuatro personajes, supervivientes tras el enésimo holocausto zombie del Festival, viajan a través de los Estados Unidos, manteniendo unas reglas para sobrevivir. Muy divertida, aunque se permite algunos malabares para permitir el cameo de una estrella (no desvelaré su nombre, por si acaso) que, manías de uno, hicieron que me sacara del contexto de la película e hiciera que la viera más como una bromita que otra cosa.

Loft, de Erik Van Looy, es un título de cine de misterio que hubiera encajado más en el Festival de Manresa. En un loft alquilado en secreto por cinco amigos para cometer infidelidades matrimoniales aparece un cadáver. Como un rompecabezas cada uno empezará a rememorar hechos anteriores hasta ir llegando a la solución del misterio. No tiene un mal inicio y durante su primera hora se sigue con interés, pero no tiene un guión firme, y comienza a girar y girar intentando impactar al espectador, pero sólo lo marea. Se termina haciendo larga y la sensación que deja en el cuerpo es la que suelen dejar los telefilmes de sobremesa. Olvidable.

Como el año pasado no escribí crónica no pude dejar constancia que junto a aquellos vampirillos suecos, la película del Festival para un servidor fue 20th Century Boys, de Yukihiko Tsutsumi, y este año esperaba con ansiedad sus dos secuelas, del mismo director, tras el intenso cliffhanger con el que finalizó el asunto el año anterior. En mi caso, esta saga ha sido (hasta el momento) meramente cinematográfica, y las juzgo sin haber leído el manga original, lo cual no debería ser nunca un inconveniente para seguir una obra. No se puede decir que lo consiga del todo, si bien la primera entrega me pareció excelente, el exceso de personajes y sub-tramas no la convertía en un título fácil, sobre todo en su segunda parte, esto se multiplica, y en este segundo título también desaparecen muchas de las virtudes de la primera. Se sigue buscando en el pasado la identidad del inquietante Amigo, pero ahora a través de una experiencia virtual, desapareciendo aquel toque a lo Cuenta conmigo, que se volverá a recuperar en la tercera parte. Mientras resultaba muy estimulante que la identidad del líder sectario fuera un misterio para los propios personajes (el propio concepto de amigo que la infancia que olvidaste me parece genial, y si tiene alguno de ustedes una memoria como la mía, muy realista), en las dos secuelas se juega con el secreto hasta la extenuación, se le quita la máscara de las más diversas maneras para no mostrar nada y seguir jugando con el tema. Ahora bien, la experiencia sigue siendo altamente satisfactoria, más en la tercera entrega que en la segunda, a decir verdad. El Amigo, 15 años después de los sucesos de la primera parte, ha convertido Tokio en una especie de ciudad de juguete y la tiene controlada, de hecho no parece que sea un líder malvado, si no que un poco a la manera de Ozymandias en Watchmen, para llegar al poder a tenido que provocar una masacre. Los que lo saben forman una resistencia con la que presumiblemente combaten contra el sistema (no se ve mucho de esto en la segunda entrega, a decir verdad). Lo peor del asunto es que el Amigo tiene un “Nuevo libro de las profecías”, secuela del que escribiera Kenji, donde tiene preparados nuevos genocidios contra la población humana, y los héroes de la primera entrega más los nuevos de la segunda deberán intentar detenerlo. A pesar de que da bastantes bandazos y no tiene la coherencia interna de sus primeras dos horas, las dos secuelas si disfrutan de un universo complejo que funciona a su propio ritmo y con sus propias leyes, y si se es capaz de asumir eso, se puede disfrutar de la experiencia que supone.

Para terminal el Festival, maratón en el Auditori. Primero, con una versión en 3D de La noche de los muertos vivientes de Romero. Los efectos tridimensionales son bastantes poco espectaculares, le da a la cosa una apariencia de troquelado un poco absurda, y el hecho de que colorearan la película al peor estilo Ted Turner tampoco ayudó mucho. Pero hacia bastante tiempo que no la revisionaba, y caí en la cuenta de que los zombies originales eran bastante más espabilados de lo que lo serían sus hermanos a partir de entonces hasta que empezaran a correr a principios de esta década. Ha estado tan recargado de muertos que caminan este año, tantas “primeras noches”, que ha sido un placer (troquelados y colorines aparte) reencontrarse con la Primera Noche Original.

Después, Giallo, de Dario Argento. En fin. Que decir sin tratar de herir la sensibilidad de los numerosos seguidores de su autor, que de todos modos ya son conscientes de la cuesta abajo en la que lleva sumido el director romano desde hace ya bastantes años. No es solo culpa suya, al desastre se suman el trío principal de actores, en especial un Adrien Brody de chiste, aunque es comprensible hasta cierto punto si uno de para a pensar las dificultades que debe entrañar leer con convicción esos diálogos. El argumento gira en torno a una modelo (Elsa Pataky) secuestrada por un psicópata de color amarillo con muchos traumas infantiles. Un policía (Brody) con todavía más traumas que el criminal y la hermana de la protagonista (Emmanuelle Seigner) intentarán dar con ella. Flojísima y ridícula, con una banda sonora que parece en su empeño por enfatizar situaciones de comedia, un tratamiento de personajes muy pobre, salvó la proyección el buen humor con el que fue tomada por los asistentes. Por que una vez convertida en un espectáculo camp, cuando uno ya asume que eso no hay por donde cogerlo, se convierte en una comedia muy disfrutable.

Y para terminar, la muy divertida The Haunted World of the Superbeasto, de Rob Zombie, título de animación basado en su propio cómic, que narra las aventuras de un superhéroe creído y patoso y de su hermana, Suzie X, bastante más espabilada que él y con una pasmosa habilidad para quedarse semi-desnuda en cualquier situación. Deberán enfrentarse al Dr. Satán, un supervillano que una vez contraiga matrimonio con la secuestrada Velvet Von Black (no precisamente la típica dama en apuros) logrará tétricos super-poderes. Todo con mucha música (los números musicales son fácilmente lo mejor del film), muchísimos chistes sexuales, dibujos de mujeres sexys enseñándolo todo y muchas, muchísimas referencias al cine de terror y ciencia ficción. Una agradable distracción que al menos sirve para paliar en parte el disgusto de no haber podido ver la secuela de Halloween de su mismo autor.

Y un año más, esto ha sido todo. No terminaré dando, como en otras ocasiones, mi habitual discurso quejándome del palmarés, por que por una vez, y sin que sirva de precedente, estoy prácticamente de acuerdo con todos los premios otorgados. La organización este año ha sido muy buena y han sabido enfrentarse a la bestial, pero bestial, cantidad de espectadores que ha tenido esta edición. La selección de títulos, bastante correcta, mejor que la del año anterior. Ahora solo queda poner en marcha la cuenta atrás en nuestros relojes y esperar la edición del año que viene, que esperamos que todavía mejore la presente. Un placer, como siempre…

ESPECIAL SITGES 2009