15 de abril de 2024

CineFantastico.com

Cine de terror, fantasía y ciencia ficción

Sitges 2007: crónica del lunes 8 (I)

Sitges 07: Héros
Héros

Había mucho interés en Triangle, proyecto a tres bandas dirigido por Tsui Hark, Johnnie To y Ringo Lam. El proceso de desarrollo del filme fue como un juego de rol, puesto que cada uno de los tres contaba una parte de la historia según se la iba dejando el anterior. Aunque es un film vibrante, con buenas secuencias de acción y momentos de humor destacables, es justo decir que la cosa queda un tanto inconexa y no termina de conseguir mantener la atención del espectador. De todos modos, es una curiosidad dentro de la carrera de sus tres directores que ilusionará a los completistas.

Dentro de la sección Anima`t, pudo disfrutarse de la muy divertida Free Jimmy, de Christopher Nielsen, con voces de Woody Harrelson, Kyle MacLachlan y Jim Broadbent entre otros. Un grupo de cuatro tirados de la vida entran a trabajar para un circo donde deben cuidar de un elefante drogadicto, y que en su interior lleva oculto un cargamento de heroína. La cosa se complicará cuando, por un lado, un grupo de defensores de derechos de los animales intenten liberarle, y una facción de la mafia lapona quiera hacerse con la heroína. Animación adulta sin tapujos, con un humor cínico y corrosivo.

De lo que llevo de Festival, hasta este momento, la mejor película ha sido Héros, de Bruno Merle, incluida dentro de la sección Noves Visions y que tenía reciente su éxito en Cannes donde se llevó la Camera D’Or. Un humorista, animador de programas de Tv, demencialmente interpretado por un soberbio Michael Youn, decide secuestra al ídolo del rock que admira desde su adolescencia. La personalidad del secuestrador, Pierre, no es de una sola cara: es una legión, un verdadero hombre múltiple que se siente atrapado por ciertas actitudes infantiles y el trauma de ser el clásico payaso que hace reír a todo el mundo. Cuando, para complicar más la cosa, la identidad del secuestrado se ponga en entredicho, sus reacciones provocarán un sinfín de reacciones, empeñado en recuperar los ecos de un pasado perdido. Magistral.

The Rage, de Robert Kurtzmann, con Andrew Divoff (el Mikhail de Perdidos) y un recuperado Reggie Bannister en un cameo, es el tipo de título que le da sentido a las maratones nocturnas del Festival. Actuaciones de risa, efectos especiales de todo a cien y clásico argumento de científico loco creando horribles seres para destruir a la humanidad (bueno, en este caso a la sociedad capitalista), que se disfrutan con la compañía adecuada y en el momento y lugar correctos. Disfrutable, como siempre, si uno sabe lo que va a ver.

Tenía algo más de pretensiones The Zombie Diaries, de Kevin Gates y Robert Bartlett, que al igual que la película de Romero narra desde el punto de vista de la cámara en mano tres fases diferentes sobre la infección zombie que empieza a asolar Inglaterra. Su alarmante falta de presupuesto y su muy poca fuerza terminaron por decepcionar a los asistentes de la maratón.

Aunque, por otro lado, se recuperó bastante el tono con la destacable Mulberry Street, de Jim Mickle. En un andrajoso edificio de Manhattan empiezan a sufrir las consecuencias de la infección de un virus que está transformando a sus víctimas en ratas humanas. A pesar de sus muy evidentes carencias, se toma muy en serio la creación y el desarrollo de personajes y tiene logrados momentos gore.

El humor y el despiporre lo trajo Flight of the Living Dead, de Scott Thomas, una explotación de Snakes on the Plane, pero como su propio nombre indica, con zombies. Al estilo del cine de catástrofes, diferentes personajes, a cada cual más mendrugo, que incluyen a un jugador de golf tipo Tiger Woods, los clásicos adolescentes chulos en estado de celo permanente, o un preso que va a ser trasladado en compañía del ranger que lo custodia. Mucho humor, sangre y muertes exageradísimas para crear el efecto aplauso en la sala, tarea que cumple a la perfección.

Este año hay que quitarse el sombrero ante la sección “Sitges Classics”, que está pasando perla tras perla. La primera de ella que he recuperado estos días es Willard (1971), de Daniel Mann, donde un jovencísimo Bruce Davison, interpretando a un pobre muchacho acongojado por su madre y su jefe decide tomar las riendas de su vida en compañía de un ejército de ratas. Todavía conserva su clase, y supera a su remake, donde Crispin Glover encarnó a Willard. La segunda, Dead of Night, sirve como homenaje al recientemente fallecido Bob Clarke. Una inteligentísima parábola rodada en 1974 sobre los traumas del exsoldado tras la guerra de Vietman, amén de dar una muestra de vampirismo casi podríamos llamar “clínica” que se anticipó al mismísimo Romero y su estupenda Martin.

ESPECIAL FESTIVAL DE SITGES 2007