1 de marzo de 2024

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Cine de terror, fantasía y ciencia ficción

Sitges 2007: crónica del jueves 4

James Wang decepciona con Dead Silence
Dead Silence
Dead Silence

Pistoletazo de salida para el Festival de Sitges 2007, este año con el motivo de la celebración del aniversario de Blade Runner como telón de fondo. De entrada, parece que a nivel organizativo la cosa se ha puesto un poco más recta con los medios que en años anteriores, lo cual no deja de tener su lógica debido a la proliferación de fanzines y blogs que aparecían oportunamente por estas fechas y desaparecían al terminar el Festival. A nivel de programación, como cada año, Sitges depende sobre todo de cómo ande la cosecha del fantástico durante la temporada, así que habrá que estar a verlas venir, como casi siempre. Tras día y medio, el sabor que está dejando es agradable.

La película elegida para marcar el inicio del Festival ha sido El Orfanato, de J.A. Bayona, que ha cosechado célebres críticas en círculos no cercanos al fantástico, lo que se puede traducir como “película de género para no aficionados al terror”. El cine de terror nacional parece querer crear su propio estilo, y este Orfanato se adhiere fácilmente a otros títulos como Los Otros, Frágiles o El Laberinto del Fauno. Mucha intriga, un buen reparto encabezado por Belén Rueda, pero apenas un par de sustos memorables, rodean a esta película de buen guión y mejor factura.

Mucha polémica parece haber causado Zoo, documental de Robinson Devor, en el Festival de Cannes. No solo no es para tanto, si no que esta inconexa fusión de distintos puntos de vista de zoofilícos resulta bastante aburrida y sufre no pocos problemas. La falta de veracidad de los actores que hacen las dramatizaciones y el saber que a las voces originales les han doblado de nuevo para mantener su identidad oculta pesa lo suyo y le hace perder dramatismo. Pero basa su espina dorsal en el caso de un hombre que falleció en el Estado de Washington tras una práctica sexual con caballos y juega mucho a mantener el interés del espectador en mantenerse atento a base de morbo. No se posiciona, su fondo musical parece sacado de un documental de los de Cuatro, y las imágenes a veces van por un lado y su contenido narrado por otro.

Hace dos años pareció que hubo un acuerdo casi general en considerar The Roost como la mayor tomadura de pelo del Festival del 2005. Su director, Ti West, no me pregunten por qué, goza de una estupenda reputación en EEUU y le siguen financiando proyectos, y ahora ha vuelto a la carga con Trigger Man, historia basada en hechos reales sobre tres muchachos que salieron de caza y se volvieron dianas de unos francotirador invisibles. Interesante premisa, pero el estilo de West, que no utiliza jamás una elipsis y se empeña en querer demostrar que el realismo sucio se basa en seguir a pies juntillas a los personajes, hagan lo que hagan y por aburrido que sea, la convierte en un título hinchadísimo, de esos que podrían durar 30 minutos perfectamente, y pesado. Mejor que The Roost es, algo es algo.

Fracaso de Dead Silence, de James Wan, y ya empiezan a circular cuchicheos sobre si fue casualidad su éxito con Saw. Admito que me gustan mucho las películas de ventrílocuos dominados por un muñeco maligno, y me las prometía muy felices, pero la cosa tira por otros derroteros, más cercanos a la baratija de éxito fácil yanqui tipo Cae la Oscuridad que a otra cosa. Pobre estética, y un reparto bastante deficiente completan una ecuación, que, sin embargo, y tal como están las cosas, uno no duda que encontrará su público, sobre todo en el marcado del DVD.

Especial Festival de Sitges 2007