7 de mayo de 2021

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La venganza de Frankenstein (1958)

El monstruo es lo de menos
La venganza de Frankenstein

Título original: The Revenge of Frankenstein
Año: 1958
País: Reino Unido
Director: Terence Fisher
Guion: Jimmy Sangster
Reparto:
Peter Cushing (Víctor Stein)
Francis Matthews (Hans Kleve)
Eunice Gayson (Margaret Conrad)
Michael Gwynn (nuevo Karl)
Oscar Quitak (Karl)

La venganza de Frankenstein
El Barón, revelando sus planes

Sinopsis:
Condenado a la guillotina por los crímenes cometidos por su monstruo, y los realizados para fabricarlo, el Barón Frankenstein salva su cabeza en el último momento gracias a Karl, un jorobado que le salva con la esperanza de que los conocimientos médicos de Victor le permitan obtener para él un cuerpo sano sin deformidades, parálisis ni cojeras. En su lugar entierran a un sacerdote, huyendo luego del pueblo.

El Barón se instala en Carlsbrück, donde tres años después se ha convertido en uno de los médicos más populares del pueblo. No sólo se ha hecho con la mitad de la clientela de los miembros del consejo médico de la ciudad, también regenta un hospital para los menos favorecidos, donde también trabaja a diario. Sin embargo, uno de los médicos de la localidad le reconoce, y se presenta en su oficina para hablar con él…

La venganza de Frankenstein
Un nuevo monstruo al que temer

Comentario:
Cuando el productor James Carreras viajó a Estados Unidos para la promoción de La maldición de Frankenstein y vender la nueva versión de la Hammer de Drácula que estaban rodando, se llevó una carta en la manga: un poster de una secuela de la primera película. No le hizo falta nada más para vender allí el proyecto.
Así que volvió a Londres y, ni corto ni perezoso, le dijo a Jimmy Sangster, el guionista de la Hammer, que tenía seis semanas para escribir un nuevo guion. Era el tiempo que le quedaba al rodaje de Drácula. De hecho, tras dos días de descanso, Cushing, Fisher, y buena parte del equipo técnico volvían al set para trabajar en esta secuela, que aprovecharía varios de los escenarios creados para el resurgir del vampiro.

Había dos inconvenientes para esta continuación. Los personajes de Lee y Cushing estaban muertos… ¿o no? Sangster consiguió salvar al de Cushing con una sencilla solución. Sin embargo, lo de Lee fue imposible, por lo que Michael Gwynn tuvo que sustituirle como un nuevo monstruo, mucho más humano, y de cuyo maquillaje se volvió a encargar Philip Leakey. Pero si en la primera película el villano ya era e Barón, aquí la película gira aún más en torno a él, dejando al monstruo nuevamente en segundo plano, y otra vez sin aparece hasta casi el final de la cinta.

Cushing pone todo en su papel, logrando una de sus mejores encarnaciones del Barón; acompañado de un gran Francis Matthews. Entre ambos llevan todo el peso de la película.
Un Barón que es quizá el mejor personaje de cualquier saga o película sobre Frankenstein. Un Prometeo que (ojo, spoiler) en esta ocasión termina saliendo victorioso tras sus fechorías. Todo un giro de un guion bastante arriesgado, que pone la guinda a la que quizá sea la mejor cinta del ciclo de este personaje en la Hammer (y una de las mejores de toda la productora).

Puede que para ser una película de terror, éste se encuentre bastante ausente y limitado a apenas un par de escenas. O que los personajes femeninos estén metidos con calzador (problema habitual de la Hammer). Pero a cambio Fisher pule su estilo sencillo y lleno de color, sumergiéndonos sin necesidad de grandes aspavientos en la decadente y oscura ambientación victoriana.
Una cinta indispensable para los fans del terror británico y de la mítica productora.