29 de mayo de 2024

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Cine de terror, fantasía y ciencia ficción

La maldición de Frankenstein (1957)

La película con la que volvieron los clásicos
La maldición de Frankenstein

Título original: The Curse of Frankenstein
Año: 1957
Compañía: Hammer Films
Director: Terence Fisher
Guion: Jimmy Sangster
Reparto:
Peter Cushing (Victor Frankenstein)
Robert Urquhart (Paul Krempe)
Hazel Court (Elizabeth)
Christopher Lee (La criatura)
Valerie Gaunt (Justine)

La maldición de Frankenstein
Los dos investigadores

Sinopsis:
El Barón Víctor Frakenstein se encuentra encarcelado en una mazmorra, esperando su muerte. Cuando el sacerdote llega a su celda, Víctor comienza a contarle su historia, con la esperanza de que le crea, y se la cuente al resto del pueblo. Una historia que comienza en su juventud, cuando era un chico con un ávido interés por la ciencia.

Huérfano muy joven, Víctor no tarda en utilizar parte de su fortuna para contratar a un tutor, Paul, que le instruirá más allá de lo que sus profesores podían; y acabará con los años compartiendo sus estudios y experimentos, destinados a devolver la vida al tejido muerto. Sin embargo, Víctor quiere ir mucho más allá de lo que Paul pensaba…

La maldición de Frankenstein
La criatura (Christopher Lee)

Comentario:
La productora Hammer llevaba ya dos décadas funcionando, pero fue a finales de los 50 cuando encontró la fórmula del éxito: la del terror gótico en color. En un género casi exclusivamente limitado al blanco y negro, La maldición de Frankenstein abrió la puerta a una nueva dimensión de los horrores cinematográficos (aunque no fue la primera película de terror en color, como puede que ya hayáis escuchado/leído alguna vez).

El proyecto llegó a la Hammer de la mano de Max Rosenberg, fundador posteriormente de la productora Amicus, principal rival de la Hammer durante la siguiente década. La obra de Mary Shelley era de dominio público, por lo que podía volver a llevarse al cine. Rosenberg no tuvo nada que ver con el proyecto final, ya que la Hammer le compró el proyecto y desechó su guion, demasiado similar al de la película de la Universal.

Para protagonizarla se escogió al británico Peter Cushing, que tras varios papeles secundarios en el cine despuntaba en la televisión inglesa. Fue el propio Cushing el que pidió a su agente que le consiguiese el papel al enterarse de que se gestaba una nueva versión de la historia. Era su primer papel protagonista en la gran pantalla. En cuanto al monstruo, aunque había otras opciones preferidas, el papel acabó siendo interpretado por Christopher Lee, un secundario cinematográfico del que principalmente se valoró su altura y un caché bajo.

El guion de Sangster adapta de forma libre la novela de Shelley, adaptando la historia de forma que pudiese rodarse con el menor presupuesto posible. Sin embargo, tiene el gran acierto de, como Shelley, pivotar todo alrededor del Barón, convirtiéndole en el verdadero villano y dando una nueva dimensión a la historia. El monstruo también goza de una actualización. La física era obligada, ya que aunque la novela no presentaba derechos, la película de la Universal sí, por lo que había que alejarse de la imagen (y hasta del nombre, de ahí que se le llame en los créditos «criatura» y no «monstruo») que crease Jack Pierce. Phil Leakey fue el encargado de crear este nuevo «puzzle humano», mucho más truculento. A punto estuvo de no lograrlo, ya que ninguna prueba previa obtuvo el visto bueno, teniendo que improvisar la noche previa al inicio del rodaje sobre el rostro de Lee (y, por tanto, teniendo que repetir por completo el maquillaje cada día). Lee, por su parte, también le aporta una mayor dosis de maldad y de instinto animal, que le hacen más amenazante que la versión de Karloff.

Fisher, por su parte, había aceptado el proyecto simplemente porque le quedaba una película de contrato con la Hammer. A priori no le interesaba mucho más. Pero rodándola se dio cuenta de que tenía entre manos una oportunidad que no había tenido en sus primeros años de carrera. No es la mejor película de Fisher, ni de lejos, pero sí en la que comenzó a labrar el estilo propio por el que será siempre recordado.
Con un presupuesto muy discreto, la película consigue una atractiva ambientación, y dio paso a una nueva edad de oro del terror gótico.

La que también vio venir de lejos el éxito de la película fue la Warner, que se hizo con los derechos de distribución y la convirtió en todo un hit que recaudó 30 veces su presupuesto de 65.000 libras de la época. La Hammer no tardó en tomar nota, y un año después repetiría la fórmula con una nueva adaptación de Drácula, y con la primera de las secuelas que generaría La maldición…; todas sin Christopher Lee, que no volvió a ponerse en la piel del monstruo nunca más.