23 de abril de 2021

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King Kong contra Godzilla (1962)

Los dos titanes, frente a frente
King Kong contra Godzilla

Título original: Kingu Kongu tai Gojira
Año: 1962
País: Japón / Estados Unidos
Director: Ishirô Honda (y Tom Montgomery)
Guion: Shin’ichi Sekizawa (Paul Mason y Bruce Howard)
Reparto:
Tadao Takashima (Osamu Sakurai)
Kenji Sahara (Kazuo Fujita)
Yu Fujiki (Kinsaburo Furue)
Mie Hama (Fumiko Sakurai)
Michael Keith (Eric Carter)

King Kong contra Godzilla
Los dos monstruos, frente a frente

Sinopsis:
En la Isla Farou se ha descubierta una nueva fruta silvestre con fantásticas propiedades. Cuando el presidente de una farmacéutica descubre que en la isla también hay rumores de que existe un mono gigante, prepara una expedición que le sirva como publicidad a la compañía. El objetivo es cazar al simio para traerlo a la civilización.

Mientras tanto, un submarino americano queda atrapado en el mismo iceberg en el que Godzilla se encuentra congelado. Mientras preparan su rescate, el monstruo surge entre el hielo, dirigiendo sus pasos hacia una base japonesa en el ártico, que será el inicio de una nueva estela de destrucción por parte del monstruo.

La expedición de la isla Farou pronto descubrirá que Kong no es el único monstruo gigante del lugar…

King Kong contra Godzilla
Contra el pulpo gigante

Comentario:
Willis O’Brien, creador de King Kong, preparó una historia que enfrentaba al simio con un animal gigante creado por un descendiente del doctor Frankenstein. Aunque King Kong vs Frankenstein nunca llegó a rodarse, despertó el interés del productor John Beck, que debido a los altos costes de animar ambos monstruos con stop motion, acudió a distintas productoras, hasta llegar a la Toho.
La productora japonesa quería rodar algo especial para su 30 aniversario, a la vez que pensaba en revitalizar a Godzilla e introducirle en el cine en color. Así, se tomaron algunas ideas de O’Brien, sustituyendo al monstruo por Gojira, y creando una nueva historia que enfrentase a los dos monstruos.

Era la tercera película en ambas sagas (aunque, recordemos, Kong no aparece en la primera secuela de la suya) y la primera vez que veíamos en color a ambos monstruos. Y aunque la lucha entre ambos monstruos no permite declarar un vencedor claro, conceptualmente sí podemos decir que tenemos a un Kong dentro de una película de Godzilla. Desde el guion hasta los efectos especiales. El primero tiene una continuidad con las dos primeras películas del lagarto radioactivo (en la versión japonesa al menos, la americana elimina el nexo) pero no con las películas de Kong (como sí tenía el guion de O’Brien, que rescataba algunos personajes de la saga Kong).
Los segundos, dejan de lado el stop motion y apuestan por los trajes de caucho, pese a que el director Ishirô Honda quería rodarla utilizando las técnicas de O’Brien (que podemos ver en dos breves fragmentos, antes de que la productora desechase seguir con estos efectos por lo caros que resultaban).

En Japón la película acabó por ser la más taquillera de la saga. En 1963 vería la luz la versión americana, que incluía nuevas escenas rodadas por el televisivo director Tom Montgomery, doblaba de forma libre muchos diálogos, y eliminaba buena parte de las escenas cómicas de la versión japonesa. Aunque, contrariamente a la leyenda, los finales de las dos versiones no son distintos, en ambas Kong termina rumbo a su isla. No olvidemos que aunque Godzilla era muy popular en Japón, no dejaba de ser (aún) un villano destructivo, por lo que no podía salir victorioso en la cinta (aunque su posible supervivencia sí resulta más ambigua).
A los cines españoles la versión americana llegó muchos años más tarde, en 1978, al abrigo del remake de King Kong de 1976.

¿Y la película? Pues pese al retorno de Honda a la dirección, que además de la original venía de rodar otros kaiju-eiga bastante notables, no se hizo notar. Honda pretendía rodar una parodia del género, y el resultado cayó en lo ridículo. Las escenas de acción también son muy olvidables, como los efectos especiales en general y las caracterizaciones de los monstruos en particular. Si encima veis la versión americana, el collage de escenas, los recortes… convierten el producto en algo bastante infumable.
La Toho se resarciría en títulos posteriores (en los que llegaría a tomar alguna idea más del guion de O’Brien) subiendo el listón, pero la película marcaría en cierto modo el destino de la saga, que en su decadencia se iría pareciendo cada vez más a esta tercera entrega.