22 de abril de 2021

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El hijo de Kong (1933)

Esta astilla no se parece al palo
El hijo de Kong

Título original: Son of Kong
Año: 1933
Compañía: RKO Radio Pictures
Director: Ernest B. Schoedsack
Guión: Ruth Rose
Reparto:
Robert Armstrong (Carl Denham)
Helen Mack (Hilda)
Frank Reicher (Capitán Englehorn)
John Marston (Capitán Nils Helstrom)
Victor Wong (Charlie)

El hijo de Kong
¿Hacemos otro viajecito?

Sinopsis:
Ha pasado un mes desde que King Kong aterrorizase la ciudad de Nueva York, y al Sr. Denham no dejan de lloverle demandas por todas las muertes y destrozos que causó el gigantesco simio, mientras que los periodistas acampan en su puerta para lograr una exclusiva. En similar situación se encuentra el Capitán Englehorn, responsable de haber transportado a Kong a la ciudad en su barco.

Así que, juntos, los dos deciden viajar a Asia, huyendo de la ciudad, para dedicarse al comercio. Pero lo que encuentran es al hombre que vendió a Denham el mapa de la isla de Kong. Y el mismo asegura que allí aún hay un tesoro oculto. Así que los tres deciden volver en busca de esa fortuna, junto a una corista que han conocido en su último puerto.

El hijo de Kong
Un Kong muy achuchable

Comentario:
El éxito de King Kong fue tal, que la RKO tardó apenas 9 meses en estrenar una secuela, rodada a toda prisa con un menor presupuesto, y volviendo a contar en ella con una de las guionistas de la original, y apenas un par de los actores. Consciente de las limitaciones (y probablemente con el tiempo encima), Rose escribió un libreto menos ambicioso, intentando que fuese entretenido. Y dotando de mucha más fuerza y resolución al personaje femenino de la que tuvo Fay Wray en su predecesora.

Los efectos especiales usan varios de los mismos modelos de Kong, y vuelven a estar a cargo nuevamente de Willis O’Brien (quién irónica y lamentablemente perdió a sus dos hijos durante el rodaje debido a un ataque esquizofrénico de su esposa), dándole al nuevo simio una mayor expresividad que a su padre. La película también dota de una personalidad diferente al pequeño (en edad y tamaño) Kong, más infantil, convirtiéndole en aliado de los protagonistas en lugar de una amenaza.

Hasta que el simio hace acto de aparición, la película se maneja entre la comedia y el drama sin destacar en ninguno de los dos campos. A partir de ahí comienzan las aventuras, que resultan más entretenidas que los primeros dos tercios de película. No obstante, el giro cómico sigue sin terminar de encajar, y la tardanza en la aparición del nuevo Kong explica el desencanto del público de la época (y del moderno).

Supongo que nadie en la RKO esperaba estar ni cerca del clásico en el que iba a convertirse King Kong. Y no lo consiguieron, claro. Pero algo sí consiguió Rose con su guion: que fuese entretenida. Un divertimento para toda la familia. Justo lo que había prometido. Una película totalmente olvidable, pero que se deja ver en una hora sin nada mejor que hacer.