23 de abril de 2021

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Cine de terror, fantasía y ciencia ficción

Aquaman (2018)

DC se decida a copiar la fórmula de Marvel
Aquaman

Título original: Aquaman
Año: 2018
País: Estados Unidos / Australia
Director: James Wan
Guion: Will Beall y David Leslie Johnson-McGoldrick
Reparto:
Jason Momoa (Arthur Curry)
Amber Heard (Mera)
Willem Dafoe (Vulko)
Patrick Wilson (Rey Orm)
Nicole Kidman (Atlanna)

Aquaman
Arthur y Mera

Sinopsis:
En los años 80, el solitario guardián de un faro rescata a una mujer extrañamente ataviada de las aguas. Resulta ser Atlanna, princesa de Atlantis que se ha fugado para no tener que contraer un matrimonio acordado. Ambos comienzan entonces un romance del que nacerá Arthur, un ser mitad humano mitad atlante con fantásticos poderes. Pero Atlanna deberá abandonar el hogar cuando sea descubierta por soldados de Atlantis.

Arthur crece con su padre, y con los años se convierte en un defensor de los mares, luchando contra piratas marinos y otros peligros de las aguas. Así hasta que recibe la visita de Mera, una atlante que le avisa de que su hermanastro Orm prepara un plan que iniciará una guerra entre sus huestes de las profundidades y los humanos de la superficie.

Aquaman
Orm, señor de Atlantis

Comentario:
Llevaba ya varias películas DC/Warner intentando crear un universo propio, si acercarse al éxito de Marvel. Pero solamente la adaptación de Wonder Woman parecía salvarse de la quema popular. Una excepción que quedó enterrada por el fracaso de la Liga de la Justicia. Y decidía DC insistir con uno de sus personajes míticos, pero que al mismo tiempo parecía más desfasado. El Arthur Curry que hablaba con los peces y controlaba el agua era objeto de burla, y había descendido un escalón hacia una segunda fila perpetua tras los Batman, Superman, Flash y demás. Para colmo, la película optaba por un entorno mitológico-palaciego, justo lo que peor había funcionado a Marvel con sus primeras películas de Thor. Y con un director, James Wan, que venía de rodar películas de terror de éxito con bajos presupuestos (Saw, Expediente Warren). Se mascaba la tragedia.

Pero oye, tampoco fue el desastre que se esperaba. Sin llegar ser un acierto, Aquaman resultó ser lo más entretenido que había surgido de DC en mucho tiempo. Algo tendrá después de todo el personaje para haber sido un éxito (y haber funcionado en pantalla también alguna adaptación anterior como aquel episodio piloto que nunca recibió la luz verde).
En DC finalmente se dejaron llevar, y mezclaron acción, fantasía y humor en la medida que los mejores éxitos de Marvel. Diez años después de Iron Man, se decidían a copiar la fórmula de sus competidores. No lo clavaron, pero descubrieron que sus películas funcionaban mejor así (especialmente en China, donde barrió a cualquier peli anterior de Marvel en sólo una semana de exhibición).

Pero, ojo, que estos brotes verdes no dejan de ser sólo eso, unos brotes. La película ronda el aprobado raspado (por encima o por debajo dependerá del que la vea), alternando unos solventes efectos especiales y más de dos horas de espectaculares fondos marinos hechos por ordenador con una historia que no daba para tanto metraje (ni siquiera con el añadido de la innecesaria historia del segundo villano).
El deslumbrante listado de secundarios (Willem Defoe, Nicole Kidman, Temuera Robinson y ¡¡Dolph Lundgren!!) parecen peces fuera del agua (o humanos dentro de ella, ¡ja!), y se pasean sin aportar gran cosa a sus personajes. Como Momoa, que no está ahí para desarrollar personaje, ni tampoco se lo dan. Aunque como elección de casting nos funciona, y diremos que es mejor Aquaman que Conan. Y eso ofreciendo un lado frágil y sentimental, cosa nada fácil de presentar en el terreno de los superhéroes. Amber Heard y Patrick Wilson hacen lo que pueden con su libreto, y ambos pintan que podían haber hecho más si les hubiesen dado una base con la que hacerlo.

De Wan tampoco hay ni rastro. Lo suyo es el suspense, y aquí no lo intenta ni en una escena. Lo que sí consigue es darle una unidad y un estilo propio a todo este universo marino, y «sumergirnos» en el mundo que ha creado.
Eso sí, de la rigurosidad científica ni hablemos. Que todos sabemos que es una película de superhéroes, y que contar algo debajo de agua no debe ser fácil, pero… al menos que se mojen los pelos y no floten cosas que no deben flotar, por favor.
¿Y por qué todo este cúmulo de problemas termina funcionando en cierto modo? Porque Wan no se lo termina de tomar en serio. Le da igual todo lo que no sea entretener con aventuras y que todo se vea bonito. Y ahí sí dan en el clavo. Como si fuese una serie B dentro de tanto blockbuster, pero con millones de presupuesto.