26 de febrero de 2024

CineFantastico.com

Cine de terror, fantasía y ciencia ficción

Festival de Sitges 2006: Buscando a David Lynch (II)

(¿Has leído ya la primera parte de esta crónica?)

The Living and the Dead
The Living and the Dead

Durante una gran parte de The Living and the Dead, de Simon Rumley, creí que estaba viendo una obra maestra. Un matrimonio y su hijo disminuido viven en una enorme mansión victoriana aislados de la civilización. Cuando el padre marcha fuera por asuntos laborales, el muchacho aprovechará para por fin demostrar que es un hombre capaz de cuidarse de si mismo y de los demás echando a la enfermera que cuida de su madre enferma, y haciéndolo él. El camino del infierno se construyó a base de buenas intenciones, y terminará por someter, involuntariamente, a su madre a una intensa tortura. Pero, durante su última media hora, la historia da un giro total que, aunque de algún modo puede enlazarse con lo visto anteriormente, funciona casi como elemento independiente, y aun siendo notable no es tan brillante como lo anterior, además que te a uno le saca bastante de la historia. Muy recomendable, a pesar de todo.

El suspenso de la sección se lo lleva Subject Two, de Philip Chidel, aunque como opera prima de bajo presupuesto puedo presentarse sin vergüenza a cualquier parte. Un estudiante de medicina se somete a un experimento que está llevando a cabo un científico loco en un remoto paraje nevado. El experimento resultará ser su propio asesinato… para resucitarle, una y otra vez. Tiene un buen planteamiento, pero no explica de un modo claro que pretende decir, soltando unas ideas tras otras. Además, la película, rodada en video, es bastante fea de ver, y no funciona en absoluto su intento de aprovechar el paraje donde ha sido rodada, tentación en la cual el director cae con frecuencia.

La curiosa Duelist de Lee Myung-Se, era uno de los títulos más esperados por parte los seguidores del cine oriental, adictos a la sección Orient Express. Ha generado un culto en su país de origen, Corea del Sur, y aunque uno puede entenderlo, no deja de ser un título curioso y poco más. En los tiempos finales de la dinastía Khosum, una policía investiga un caso de falsificación de monedas, encontrando en un misterioso rival con el que competirá constantemente el amor de su vida, a pesar de encontrarse en bandos opuestos. Mucho humor, a veces afortunado, a veces no tanto, y un exceso de esteticismo ya desde el primer momento, que crea escenas realmente espectaculares y otras demasiado largas y tendenciosas, llevan a un término medio a esta producción.

Duelist
Duelist

Pero se dejaba ver, cosa que no puede decirse de un engendro llamado The Heirloom, de Leste Chen, que según dicen es la última bomba del terror taiwanés. Si es cierto, debe de ser Taiwán el país más aburrido del mundo y pánico les dará el tedio, por que si no, no se explica. Es la primera vez que veo en un film de horror a la cámara moverse lentamente en un pasillo mientras al fondo, en una habitación, se está produciendo un asesinato. Para cuando la cámara llega, el asesinato ya se está terminando, y el impacto es nulo, puesto que carece de tensión… muchos momentos como éste abundan en este bodrio que inexplicablemente tendrá distribución comercial en España. Alucinante.

Mediocre es también la última propuesta de Andy Lau, Wait Until you’re older, comedia sobre un niño (totalmente insoportable) que aborrece a su madrastra y, que al estilo de la popular Big, encontrará un brebaje mágico que le hará crecer. Se diferencia de la popular comedia de Tom Hanks en que aquí el crío no para de envejecer durante todo el film, teniendo un punto más cruel que lo que cabía esperar, pero considerándola cine infantil / juvenil oriental, se puede decir que intenta enviar su mensaje a lo bestia. De todos modos, bastante ligera y poco interesante.

Ganó el premio Midnight Extreme un abominable esperpento con pretensiones de vanguardia, pero pasadas de moda, del por otro lado estupendo actor Crispin Glover, What Is It?, que ni es viaje interior, ni pretende decir nada, solo buscar elementos provocadores para ser el tema de charla entre los visitantes de los Museos “arties” de Nueva Cork adictos al “Modern Painters” y a “Interview”. Saturada de esos elementos ya a los veinte minutos, al menos hubo una parte del público que logró disfrutar de ella tomándosela como una tomadura de pelo.

What is it?
What Is It?

No mejoró mucho el listón de la sección la también horripilante Trapped Ashes, donde Sean S. Cunningham, Ken Russell, Monte Hellman y Joe Gaeta demuestran, en un tour-de-force a base de relatos independientes donde por increíble que parezca cada uno es peor que el anterior, por que no entraron en Masters of Horror, y no deben entrar nunca. Solo Joe Dante, con su relato-nexo de unión entre los cuatro, homenajeando al estilo de la Amicus, sale bien parado de esta catástrofe.

El desmadre se dio en la sesiones nocturnas donde pude visionar joyas psicotrónicas como The Devil’s SwordThe Warrior (divertidísimas si se encuentra el momento y la compañía adecuada para echar unas risas), protagonizadas ambas por el ídolo indonesio Barry Prima, o la mexicana Sangre de Vírgenes. Ya se sabe que a estas sesiones uno entra a divertirse, y este año cumplieron las expectativas, sobre todo las del señor Prima…

Próximamente en cines

A Scanner Darkly, de Richard Linklater, es una adaptación de una novela de Phillip K. Dick que utiliza una versión avanzada de la rotoscopia que popularizó Ralph Bakshi en los 70 y primeros 80, es decir, convertir en animación imágenes grabadas con anterioridad. Según se dice, le vino de perlas a Robert Downey Jr. (co-protagonista junto a Keanu Reeves, Wynona Ryder y Woody Harrelson del film) para plagar de notitas el set de rodaje con diálogo y así evitar memorizarlo, sabiendo que luego las quitarían por ordenador. Algo de leyenda debe de tener, considerando que su charlatán personaje es lo mejor de una película que habla, por un lado, de la adicción a las drogas en un futuro cercano, y por otro, de la pérdida paulatina de personalidad que sufre su protagonista, encarnado por Reeves, en una misión policial de vigilancia… hacia sí mismo, desdoblado como está en dos personalidades. Todo forma parte de una enredada trama que intenta descubrir la procedencia de una droga que está desestabilizando el sistema social, pero la parte de intriga es secundaria a costa de mostrarnos las vivencias de los personajes y sus conflictos, amén de su visión de la lógica, bastante deformada. Parece haber causado decepción en el Festival, pero aunque no sea una obra redonda y se pase en algunos pasajes de densa y su trama resulta algo confusa, le encontré un cierto atractivo.

Una mirada en la oscuridad
A Scanner Darkly

Muchos seguidores del cómic esperaban con ansias Dragon Tiger Gate, de Wilson Yip, que no terminó de convencer del todo a sus seguidores a pesar del excelente trabajo en el diseño de producción y la fotografía (auténtica paleta de colores) que la envuelve. Tras veinte minutos de impacto inicial la cosa se desdibuja un poco, saturando de romance la historia. Pero quien sea seguidor del cómic, la tiene que ver casi por decreto…

Los Hijos de los Hombres, de Alfonso Cuarón, sospecho que sí será recordada en el mañana. En un futuro cercano el mundo se está yendo al cuerno debido a que la infertilidad se ha apoderado de la población. Theo –estupendo Clive Owen- será reclamado por su ex mujer (Julianne Moore), líder de una banda revolucionaria, para que le ayude a proteger a una inmigrante en una Inglaterra cerrada a cal y canto: Kee, una mujer embarazada. Nada más terminarla ya era un fan irredento. La mejor película del año, una maravilla. Sin ser una historia extremadamente compleja, siguiendo una línea básica, la verdad es que funciona perfectamente, además de ser muy emotiva. Y técnicamente a ratos pensé que estaba viendo un prodigio (Vaya plano secuencia más largo cuando Theo intenta entrar en la casa asaltada donde se encuentra Kee…). Un peliculón que volveré a ver otra vez en el cine.

Otra película que me ha fascinado enormemente, y que debo volver a ver de nuevo en cuanto se estrene es The Fountain, de Darren Aronofsky, más que una película formal, un auténtico viaje por tres épocas diferentes de la historia en busca de la inmortalidad, usando para ello mitos cristianos, otros más cercanos con el budismo, y la ciencia en sí misma. Hugh Jackman interpreta tres papeles diferentes (o tres versiones del mismo) para salvar la vida de su amada Rachel Weisz (ídem, aunque la última encarnación es más bien… diferente). En las tres encontrará la frustración y la incapacidad de lograrlo, enfrentado a diferentes maneras de entender la existencia. Sus pasajes finales son realmente hermosos, presentando la muerte como un viaje más que se debe aceptar. Obligatoria. Algún tipo de enfermedad debe de transmitir el agua de Venecia para que en el Festival de allí no supieran, o quisieran, aceptarla.

The Fountain
The Fountain

El otro boom que rivaliza en el entusiasmo que me generaron las dos anteriormente mencionadas es la también estupenda Black Book, de Paul Verhoeven, de la cual, aunque tenga que dejarla posar un poco más, me atrevería a decir que es prácticamente la mejor de toda su filmografía. No mentía el holandés cuando en la presentación del filme decía que intentaba condensar en las dos horas y cuarto de metraje el estilo que le hizo famoso en su tierra natal y las virguerías que ha aprendido en sus años en Hollywood. La verdad es que la combinación es espectacular, y todo ello sin perder un ápice de su mala leche. Aparte de que me enamoré perdidamente de Carice Van Houten, asombrosa en su papel de Ellis, una joven judía que escapa de los nazis pero ve morir a su familia y termina enrolándose en la Resistencia holandesa, convirtiéndose en una especie de agente doble, y descubriendo los grises matices de todos los bandos involucrados, del que no se salva ni uno –el plano final dudo que sea gratuito-. Otro peliculón.

El desencanto en la Sección Oficial Premiere, para recordarnos que no todas las películas que se van a ir estrenando son como las de Cuarón, Arofnosky o Verhoeven, fue The Wicker Man, de Neil Labute, remake –se suele decir a menudo, pero en este caso es una verdad como un templo: absolutamente innecesario- de la película de Robin Hardy, que en un ranking de “películas especiales” debería ocupar al menos un puesto inferior al quinto. En ésta nada es especial, todo suena a trillado, sacándose de encima toda la mitología pagana que tan fascinante resultaba en la original y hasta convirtiendo en simpático a su personaje principal (obviando la estupidez que reinaba en la cabeza del protagonista de aquella, Edward Woodward), encarnado por Nicholas Cage, que buscando a una niña, hija de su ex novia, en una remota isla del Pacífico, se encontrará con un sistema cultural basado en la jerarquía de las abejas, donde los hombres vienen a ser cómo zánganos. Escenas de “sueño y susto” metidas con calzador, momentos que pretenden ser quirky pero solo logran dar risa y diálogos sonrojantes completan la función. El horror, el horror…

Abrió el Festival El Laberinto del Fauno, que resulta buena, e interesante, y deja patente de que el imaginario visual de Guillermo Del Toro es de lo mejor que hay hoy en día. Pero le sigue costando dar una forma verdaderamente compacta a la concepción de sus libretos, y aunque me haya gustado más que casi cualquier otra película suya posterior a la todavía intocable Cronos, termina por contar dos historias cuyos paralelismo no son apenas visibles, y donde la parte realista de la historia va devorando poco a poco a la fantástica, dejándole únicamente un peso meramente técnico, de factura brillante, eso sí. Tiene virtudes y un buen reparto, pero, aunque nadie salió echando pestes de ella ni mucho menos, si que quedó la sensación general de que casi todo el mundo esperaba más.

El laberinto del Fauno
El laberinto del Fauno

Y lo cerró la simpática e intrascendente El Ilusionista, de Neil Burger, de la cual sospecho que algún productor recogió de algún cajón donde se acumulaban guiones en fase de estudio aprovechando que se acerca la esperadísima El Prestigio de Christopher Notan, de una temática similar. Aquí, Edward Norton interpreta a un mago de principios de siglo que se atreve a desafiar al aspirante al trono de Austria (el mejor papel que le he visto hasta la fecha a Rufus Sewell, que no pierde el brío ante el par de bestias que le rodean y a veces hasta les supera) por el amor de Jessica Biel, y será perseguido por un policía encarnado por Paul Giamatti que siente un verdadero respecto por el ilusionista. Todo tiene un toque folletinesco, pero es un título muy amable.

No se vayan todavía…

El Festival todavía dio más de sí a un servidor, que descubrió la figura del director Kiyoshi Kurosawa, primero, con su elegante nuevo film, Retribution, mezcla de thriller e historia de fantasmas exquisito en forma, adecuado en fondo. Me comentan que todos aquellos que hayan visto Cure se van a encontrar con una especia de refrito de aquella, así que avisados están. Y recuperé su clásico Kairo, una película casi perfecta, usando la llegada de Internet (la película es del año 2000) como simbolismo de la perdida de comunicación en la sociedad, siendo la población consumida, o más bien, sustituida, por unos fantasmas que usan la tecnología para escapar de su mundo al nuestro y convirtiendo a los seres vivos en nada. Para colmo, las escenas de terror del filme tienen mucho de onírico, jugando constantemente con figuras del sub-consciente. Si David Lynch hiciera películas de terror, sospecho que serían semejantes a esta. Y hablando de Lynch…

Han tenido que pasar catorce años para poder ver Twin Peaks: Fire Walk With Me en 35 mm y en pantalla grande en cine, pero por fin he cumplido con uno de los deseos que tenía en mi lista de los que debía conseguir lograr antes de los treinta. Sigue siendo una película que gana con el paso del tiempo, desenganchada ya de la lacra de ser considerada artificial, mera secuela de interés económico de la serie, pero todavía insisto en que no está valorada en justa medida. Yo me arriesgo a decir que es la mejor película de David Lynch, y hablamos de alguien cuyas obras maestras no se pueden contar con los dedos de una mano…

Y hubo más… pases mañaneros de The Gorgon, que aunque nunca ha sido de mis preferidas de Terence Fisher (ocuparía la zona media en un hipotético ranking del director, pero los títulos que ocuparían esos puestos ya los quisieran para si muchos directores) valía la pena aunque solo fuera por disfrutar de la compañía de Peter Cushing y Christopher Lee… maratones de Masters of Horror, retrospectiva de Richard Stanley, del cual pude descubrir la muy interesante Dust Devil amén de sus nuevos proyectos en el campo del cortometraje…

Festival de Sitges 2006
Cartel del festival

La gran lacra del año, como he comentado al principio: La desorganización reinante, que campa a sus anchas y de la cual intentaré no extenderme en exceso, por que soy parte afectada, y puede sonar a rabieta. Éste año el tema de las acreditaciones ha llegado a su punto más álgido, con prohibiciones a las clase B con frecuencia, y con más de un momento de tensión (discusiones en las puertas del Auditorio y El Retiro, una de estas en la que se estuvo a punto de llegar a los puños). No es solo una cuestión de trato, lo malo de ese tipo de acreditaciones (yo mismo llevé una por parte de esta web el año pasado) es que no son tomadas muy en serio… algo que ha provocado la misma organización del Festival, aceptando que medios inexistentes (se más de uno que se ha inventado un falso fanzine para que se la dieran), blogs o cualquier cosa que tenga que ver con un medio de comunicación aunque fuera muy de pasada tuviera acceso a ella. Se debería cortar ya con ese sistema, hacer lo que hacen los demás, no cuesta tanto pagar si con eso te garantizas una cierta tranquilidad y no vives con el temor de pensar, como ha pasado este año, que te puedes quedar colgado varias horas en la puerta del cine por que te han cerrado en las narices.

¿Y por qué el cronista de CineFantastico.com este año no iba acreditado? Bien, tenía un pase de invitado, resultante de la exposición dedicada a David Lynch que finalmente no se hizo y utilizar material fotográfico de mi colección para la edición del libro Universo Lynch, por lo que no era necesario. En teoría, también tenía estancia pagada, pero claro, al no hacerse la exposición, tampoco había estancia. Hasta aquí todo bien, no hubiera sido un problema si no es que me lo hubieran avisado a cuatro días de empezar el Festival, con lo cual uno ya puede imaginarse que por poco me quedo sin Sitges, y eso contando que Mike Hostench en persona le comentó a un amigo muy cercano a mi que no me preocupara, que cumplirían lo prometido, pocos días antes de que me dieran la noticia. Respecto al famoso pase de invitado, tampoco he notado apenas la diferencia con la acreditación de clase B del año pasado, me han puesto las mismas pegas que a mis compadres de revistafantastique.com, pasadizo.com o crlmoffice.com para acceder a cualquier parte.

Tenía intención de saltarme este sermón final y dejarlo estar, por que al fin y al cabo me lo he pasado estupendamente y cuando pasan los días uno le resta importancia a estas cosas. Pero la puntilla ha sido, una vez terminado el Festival, cuando me llegó la devolución del material prestado, notar que no estaba todo… y aunque no pierdo la esperanza en que me lo devuelvan, ya empiezo a temer la otra opción. Con la sensación del pelo tomado y cara de tonto, sirva para intentar al menos que estas cosas mejoren en el futuro, o por lo menos, si le llaman a cualquiera de ustedes, sepan a que atenerse.

(Agradecimientos a Carlos Castillo)