28 de septiembre de 2020

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Robert Pattinson: «Crepúsculo es una historia de marginados»

El protagonista de Crepúsculo nos habla de la película
Robert Pattinson
Robert Pattinson

La esperada Crepúsculo, basada en el bestseller de Stephenie Meyer, está protagonizada por Robert Pattinson (Harry Potter y el Cáliz de Fuego) en su primer papel estelar como Edward Cullen, un vampiro de 108 años de edad, miembro de la legendaria familia Cullen, un grupo de chupasangres inmortales, algunos de los cuales se han comprometido a evitar matar humanos y sobrevivir en cambio a base de sangre de animales, su versión de un estilo de vida ‘vegetariano’.
Hablamos con el actor de 22 años, nacido en Londres, en la víspera del estreno mundial, en el que seguro que será uno de sus últimos días de anonimato.

Pregunta: ¿Te ha hecho pensar esta película en lo sobrenatural?
Robert: No, la verdad es que no. Creo sin duda en ciertos elementos sobrenaturales, pero esto no me ha hecho pensar concretamente en eso porque estaba intentando no convertirla en una película sobrenatural. Intentaba convertirla en algo real, con lo que me pudiera identificar, así que no me fijé mucho en el aspecto sobrenatural.

P: Está claro que Kristen y tú tenéis mucha química. ¿Crees que es ése el tipo de cosa que se puede cultivar, o se trata más bien de uno de esos casos en los que se tiene o no?
R: Creo que en cierto modo se puede cultivar, hasta cierto punto. Tienes que dedicarte mucho a ello, pero sin duda tenía algo con Kristen desde el principio que parecía bueno. Por otro lado, si te metes de lleno en el personaje y no lo abandonas, al final algo se te acaba pegando.

P: ¿Así que no abandonabas tu personaje?
R: Bueno, más o menos. O sea, no hablaba mucho. Me pareció que sería mejor… ¡Oh, no, estoy desvelando todos mis trucos! (ríe) Pero me pareció que la mejor manera de hacerlo sería no hablar con el resto del reparto. Así que no hablaba con ningún otro miembro del reparto de nada que no fuera la película. Creo que siempre te hace más atractivo si no dices nada, así que intentaba hacer eso.

P: Igual que Edward, pareces poco convencional. ¿Te sientes identificado con él en ese aspecto?
R: Sí, creo que intenté hacer así el personaje porque, entiendo que se supone que es muy conservador en muchos aspectos en el libro, pero no veía cómo interpretarlo así de modo que resultara atractivo a gente que no conozca el libro.

Crepúsculo
Crepúsculo

P: ¿En qué aspecto crees que es muy conservador?
R: Es muy formal y tradicional. En el libro funciona porque puedes ver todo lo que piensa Bella pero, si tienes que hacerlo partiendo únicamente de lo que se ve y tienes que aportar algo, si simplemente te mantienes muy serio todo el tiempo la verdad es que no funcionaría. Así que traté de hacerlo algo más impredecible.

P: ¿Qué crees que tiene el libro para originar semejante fenómeno?
R: Creo que hay unas cuantas cosas distintas. Creo que una de ellas, el atractivo inicial, la primera vez que lo leí no era tan exageradamente popular, lo leí y me pareció extraño, era como la fantasía sexual de Stephenie Meyer. Parecía que la autora se creyera Bella, había muchas cosas del personaje de Edward que eran muy específicas. Así que, en muchos aspectos, te sientes muy voyeur y ése fue uno de los aspectos extraños que me echaba para atrás, la verdad, pero entonces empecé a trabajar en la película y ese aspecto fue lo que me gustó.

P: Muchos adolescentes sienten que no encajan, ¿crees que el hecho de que Edward y Bella sean en cierto modo marginados es el principal atractivo para los espectadores?
R: Sí, sin duda. Ése me pareció el tema central de la historia y no los vampiros. No es una simple historia de amor. Es una historia de marginados y lo que la hace interesante, sobre todo en el caso de Bella, es que no es evidente que sea una marginada. Es muy simpática. Cae bien a todo el mundo, pero en su interior piensa: “Me falta algo. No consigo conectar con este mundo”. Es casi como si, de no conocer a Edward y vivir hasta los 108 años de edad, habría acabado exactamente en la misma posición. Pensaría: “No debería estar aquí, debería estar en otra parte”, y creo que ése viene a ser el paralelismo entre ambos. Pero ella no es un vampiro.

P: ¿Es actuar algo que sientes necesidad de hacer, o lo haces porque quieres?
R: La verdad es que no me gusta el proceso de actuar. Me gusta intentar crear algo, me gusta intentar sacar más de algo. Intento crear un personaje con intención de que resulte memorable, que es la razón por la que se filma. En todos mis trabajos he mezclado algo de mi propia vida y a la vez he tratado de incorporarlo a una película. En cada período de mi vida, cuando he hecho una película, he sido una persona distinta. He tenido amigos distintos y he tenido un estilo de vida completamente distinto. Nunca he sido totalmente antisocial, aunque fui muy, muy antisocial en Portland, donde rodamos, y eso desgasta mucho. Si no hablas con ninguna otra persona en tres semanas, empiezas a temerlo todo en general. Incluso si solo intentas pedir algo en un restaurante, tiendes a ir a sitios donde puedes simplemente hablar entre dientes. Resulta extraño que no salgas y hagas vida social. No iba a bares ni nada y salía a correr en plena noche (ríe).

P: ¿Por qué el bosque?
R: No, por el bosque no, por la ciudad. Pero resulta extraño. Solo me he puesto en serio bastante recientemente, tras llegar el momento en que debería haber ido a la universidad. Actuar es algo serio y he hecho mi elección. No puedes hacer el tonto. Todavía me da vergüenza decir que soy actor, así que digo que me dedico a todo tipo de cosas.

Crepúsculo
Crepúsculo

P: ¿Te da vergüenza porque consideras que no te mereces llamarte actor o porque crees que es cutre decirlo?
R: (Ríe) Resulta cutre decirlo.

P: Pero, ¿no andan diciéndote lo fabuloso que eres? ¿No son tus bromas más graciosas ahora que antes de que protagonizases Crepúsculo?
R: (Ríe) Sí, pero cuanta más gente te dice lo estupendo que eres, más tienes que demostrarlo luego. Y, además, más gente quiere hundirte luego. O sea, todo el mundo dice lo genial que eres y ni siquiera has hecho nada (ríe), todas tus aspiraciones se ven distorsionadas y no sabes ni qué hacer contigo mismo.

P: ¿Cómo evitas volverte loco?
R: Ignoras a todo el mundo y te vuelves muy crítico contigo mismo (ríe), no dejas de repetirte que todo lo que haces es una porquería.

P: Eso es muy inglés por tu parte.
R: (Ríe) Sí, por eso me alegro de ser inglés.