15 de abril de 2024

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Cine de terror, fantasía y ciencia ficción

Neil LaBute: «De niño miraba esa película en una sala, y ahora soy el responsable de su remake»

El director presenta su remake de The Wicker Man
Neil LaBute
Neil LaBute dirigiendo a Nicolas Cage

Neil LaBute es un cineasta, guionista y dramaturgo cuya primera película, En Compañía de Hombres, ganó en la edición de 1997 de Festival de Sundance así como al Mejor Guión Novel en los Independent Spirit Awards de 1998. Su tercer largometraje, Persiguiendo a Betty ganó el premio al mejor guión en el Festival de Cannes del 2000. Otros títulos de LaBute son Amigos y Vecinos y Posesión.
Ahora llega a España con The Wicker Man, un remake del cine de terror de los 70 que protagoniza Nicolas Cage.

Pregunta: Trabajaba en un cine cuando vio por primera vez el trailer y el póster del film original
Neil: Era una de esas películas que la gente adora o sencillamente no ha oído nunca hablar de ella. Me encantaba la historia, y también el final. De niño miraba esa película en una sala, y ahora soy el responsable de su remake.

P: Hacer un remake conlleva retos.
N: Creo que existe una presión añadida cuando trabajas en el terreno del género fantástico. La gente etiqueta la película como un film de terror. Pero no es exactamente así. No hay un monstruo o un asesino en serie. Transcurre principalmente durante el día, y carece de la mayoría de elementos que el género posee. Por eso, me preocupa hacer creer a la gente que se trata de un tipo de film, y que luego se encuentren con algo distinto.

P: Le preocupan también los fans más acérrimos de la versión original.
N: Me preocupan los puristas que te odian sólo por el hecho de intentar una revisión. Y les entiendo, de verdad. No lo haría si no creyera legítimamente que mi versión merece la pena. Pienso que hemos tomado una dirección diferente, pero que la película retiene el espíritu de la original. Siempre que existe un material original que es familiar para cierto público, se corre el riesgo de decepcionar.

The Wicker Man
The Wicker Man

P: Le gusta jugar con el público.
N: Creo que cuando haces una película siempre se tiende a jugar con el público. Como guionista suelo hacerlo a menudo. Ves algo y te lo crees, y entonces lo haces tuyo. Tomas decisiones que son artísticas, y después alguien toma por ti decisiones económicas que tú debes hacer parecer artísticas. Por ello, cuando llegas a Canadá y empiezas a buscar esa comunidad perfecta, por supuesto ya sabes que no vas a dar con un lugar donde todo son granjitas del S.XIX, y ¡oh!, una bahía perfecta al fondo. El Summersisle de la ficción está recreado a partir de 40 localizaciones diferentes, algunas en el continente, algunas en islas, y el truco está en que todo parezca el mismo lugar. Parte de ello vino de la idea de aislar a Edward, más que centrarlo todo en un pueblo por el que correría todo el rato. Como hace 150 años, la gente vivía en agrupaciones aisladas de casas, y no tenía porqué haber una plaza mayor.

P: Una de las diferencias principales con respecto al guión original es el producto en el que se basa la economía de la isla, las manzanas.
N: Las manzanas no suponen generalmente una amenaza, a no ser que se te caiga encima un manzano. En cambio, en cuanto a las abejas, si eres alérgico a su picada, una sola puede arruinarte el día o la vida. Cuando se me ocurrió la idea, empecé a explorar las analogías entre la sociedad humana y las colmenas, y eso lo acabé trasladando al diseño de producción y a toda la historia. De ahí que tuviéramos una abeja reina y todas las mujeres a su alrededor fueran poderosas abejas obreras, mientras los hombres eran como los zánganos, más débiles y apocados. La analogía se me antojó más y más adecuada para toda la película. Y, como he dicho, el diseño de vestuario, de producción y todo lo demás empezó a desarrollarse alrededor de ese concepto central.

P: Un icono del cine de terror, Christopher Lee dio vida al patriarca de la isla en la película original.
N: Se trata de una presencia carismática e imponente, necesitábamos el mismo tipo de sensación, pero en una sociedad de tipo matriarcal. Ellen Burstyn es la autoridad principal en la isla, incluso por su nombre. Se trata de una sociedad matriarcal. No es que esté gobernada por mujeres, es que en proporción son el 75 u 80 por ciento. Una vez llegados a la isla, en la película nunca oímos hablar a otro hombre que no sea Nicolas Cage. En lugar de la pugna Cristianismo vs Paganismo que es el corazón de la película original, aquí hay mucho más sobre hombre y mujeres y cómo el sistema de poder patriarcal ha abusado durante siglos de su preeminencia. Los hombres han tenido siempre una base de poder y creo que el personaje de Cage representa a alguien que, en una sociedad tradicional, también simboliza el poder: él es un policía, lleva un arma. Pero resulta que eso significa bien poco para esta gente. E incluso su investigación, que parece una carrera contrarreloj, parece no importarles. Es como si el tiempo se detuviera en Summersisle. Es un baile muy frustrante para alguien que viene de un lugar donde las cosas van a toda velocidad, y un sitio donde el tiempo significa algo muy distinto.

P: Tenía tantas ganas de trabajar con Ellen Burstyn, a quien admira desde hace años.
N: Qué gran elección para encarnar a la Reina Abeja de esta comunidad. Es una actriz de gran carácter e increíblemente buena a la hora de interpretar ese tipo de papeles fuertes y enigmáticos, que no enseñan mucho de su auténtica naturaleza. Puedes interpretar lo que dice de cuatro maneras distintas y, en una escena, es algo así como el juego del ratón y el gato para ver quién dice la verdad y quién está al mando en realidad.

P: El final es impactante.
N: El público puede reaccionar de un modo u otro. Pueden decir, “Wow, qué fuerte; me gusta. No lo he visto venir,” o “Maldición, no me ha gustado nada, cómo han podido hacerme esto.” El final es similar al del film original. Y eso fue una de las cosas que más me gusto de la película de Robin Hardy: lo inesperado ocurre. Como guionista y director es algo muy divertido de hacer.