
Hace unos años la nombraron como el rostro más prometedor de Hollywood. La hemos visto en Atrápame si puedes, En la cumbre o Virgen a los 40; mientras que en el fantástico ya ha aparecido en la saga Spiderman, y protagonizó Slither (La Plaga). Pronto la veremos en lo nuevo de Kevin Smith, pero mientras estrena en España el film de terror Presencias extrañas.
Pregunta: Como actriz, ¿qué fue lo que encontraste interesante para decidirte a hacer este papel? Los actores siempre hablan de abordar diferentes géneros pero, ¿había algo especial en el género de terror que te llamara la atención?
Elizabeth: Quería saber si podía hacerlo, y, además, quería explorar esa parte de mí misma. Uno lo pasa muy bien observando a los malos, así que me pareció que podía ser divertido representarlos. Por eso quise hacerlo, y disfruté siendo mala a tope. Creo que el personaje de Rachel es el más incomprendido de la película.
P: Rachel muestra exteriormente un comportamiento frío, pero no tiene el aspecto físicamente amenazador que se atribuye a los malos.
E: En esta película quería seguir una línea en la que uno crea que el padre se ha enamorado de verdad de ella, y que no está loco. Hay una dinámica amorosa entre ellos, así que David y yo intentábamos representar esos pequeños momentos cuando estábamos juntos en la misma habitación. Compartíamos sonrisas y cosas de ese tipo para que el público pudiera sentir esa entrega mutua de los dos personajes. Si no lo hubiésemos hecho así, es posible que al público ni siquiera le hubiese gustado tampoco el padre. Quise hacer comprender al público por qué tenían que estar juntos. Ella desea que las cosas salgan lo mejor posible, sin embargo, las cosas se desarrollan de la peor manera posible. Sabemos que en situaciones como ésta no se espera que a la gente le guste la nueva novia de papá, pero intentamos que las cosas funcionasen. En la película, cuando Emily decide que no va a cooperar para que eso funcione, surge la confrontación. Si la madrastra se viene a tu casa pero tú no quieres una nueva mamá ni una nueva amiga, ¿qué haces si se viene a vivir contigo?
P: ¿Y cómo empiezas a crear un personaje como éste?
E: Utilicé a Rebecca De Mornay como referencia, de la película La mano que mece la cuna. Era muy amenazadora aunque ambigua, porque presentaba dos caras diferentes. Me encantó esa dualidad. También hablamos de Hitchcock y de la rubia que aparecía siempre en sus películas. Además, queríamos incorporarle tensión al personaje, pero que no tuviese que ver con cosas que salen de repente del armario. No queríamos que se supiese lo que esa persona iba a hacer después, para que el público se viese sorprendido con lo siguiente. Quería hacer que cualquiera sintiese ese miedo, y fue divertido interpretar eso.
P: La película también juega con el miedo que todos sentimos al ver u oír algo que nadie más oye. ¿Te aterrorizan ese tipo de cosas?
E: Sí, desde luego. Esa es una de las cosas que me encantan de este género. Toma la realidad que vivimos cada día y la transforma en algo más grande. Estás tumbada en la cama y, de pronto, oyes el chirrido de la puerta. En tu mente se agolpan un millar de posibilidades, desde que hay alguien en la casa y estás a punto de morir, hasta que es sólo un crujido de la puerta. Se trata sencillamente de ver a Emily yendo a esos sombríos lugares en su imaginación. Oye el chirrido de la puerta y se imagina que hay un fantasma en la casa. Eso parece ridículo, hasta que vemos que, el fantasma está realmente en la casa. Hacemos que eso sea realidad en la película. Es divertido, y además remite a la percepción que tiene nuestra sociedad de lo que da miedo y eso, cuando uno llega a casa y oye chirriar la puerta, que uno cree que hay un fantasma en casa.

P: Con esta clase de películas, el público recibe la información que necesita en pequeñas dosis. Vemos a esta chica de personalidad inestable volver de un hospital psiquiátrico a su casa, en donde está esa otra mujer que puede que esté aprovechándose de esa inestabilidad mental.
E: Esa mujer también había estado en una clínica psiquiátrica porque había intentado quitarse la vida. No es algo que surja de la nada, así que es otra pista para entender también al personaje de Emily. ¿Por qué la persiguen esas pesadillas? ¿Por qué se corta las venas? Debe de haber una razón.
P: Este género utiliza normalmente infinidad de efectos especiales, ¿Cuántos efectos especiales normales se incluyeron en la película, y cuántos efectos digitales se tuvieron que añadir después?
E: La mayoría de ellos fueron prácticos. Nunca vi una pantalla verde. Cuando veo la película, también me preocupa mucho menos porque yo estaba desensitivizada. Uno de los fantasmas moría en un incendio, y me acuerdo de cómo maquillaron con quemaduras al actor en el plató, y lo genial que fue. Estaba toda esa sangre oscura. Así que me acuerdo de cuando estaba en el camión donde maquillaban a los actores viendo cómo se reían mientras les ponían la sangre encima, y por eso no siento escalofríos cuando lo veo en la pantalla.
P: Una de las cosas que me encantan de este género es cuando se ve a alguien a punto de hacer algo que sabemos que no debería hacer en absoluto. ¿Por qué tú estás a punto de traspasar ese umbral?
E: Sí, es verdad. Sin embargo, una de las cosas geniales de esta película es que a veces no ocurre nada. Es sólo una pista falsa.
P: ¿Por qué le gusta a la gente este tipo de emociones fuertes? En la realidad, a nadie le gusta que le asusten así, pero en las salas de cine eso se va al traste.
E: Bueno, como personas canalizamos nuestros sentimientos a través de nuestras emociones. Desde el principio de los tiempos los actores llevan contando historias de terror en forma de fábulas y moralejas, pero con ellas también se intenta explicar lo que pasa después de la muerte. Eso amplía el tema de adonde vamos cuando morimos y de qué ocurre entonces. ¿Qué es real y qué no lo es? Existen preguntas profundas de tipo filosófico que nos hacemos constantemente, y tales preguntas aparecen tratadas de una manera divertida en estas películas.
P: Cuando eras pequeña, ¿qué películas te daban miedo?
E: Poltergeist fue una película que me afectó muchísimo. Hizo que las muñecas y los payasos me diesen mucho miedo, y lo que había debajo de la cama, y los armarios, y los cementerios. Me asustaban las ramas de los árboles que veía por la ventana. Hizo que me dieran miedo muchas cosas de mi vida.

P: Entonces, ¿no te sentiste un poco inquieta al abordar este género?
E: Hice La plaga, aunque eso fue diferente. Esa película fue una de mis experiencias cinematográficas favoritas, aunque era desmesurada y muy exagerada. Era más bien un thriller psicológico. Este es un género difícil de hacer. Yo crecí viendo Fuego en el cuerpo y Atracción fatal. Incluso observé a Glenn Close en esa película para que me sirviese de inspiración. Ella utilizaba su fuerza para controlar la situación. Tomaba el control y no lo soltaba, y Rachel, para mí, era así también.
P: La película tiene varios giros y vuelcos. Cuando estabas leyendo el guión, ¿te dabas cuenta de lo que iba a venir, o te sentías desconcertada por esos giros en la película?
E: Sí, estaba totalmente a merced de los giros de la película. No los veía venir, y eso para mí fue a un punto a su favor. La película original en su aspecto visual era fascinante, y daba muchísimo miedo, pero es más bien una película de estados de ánimo. Se trataba más bien de establecer un tono Tenía un estilo bastante asiático. Lo que más me gustó a la hora de hacer la película fue que la enfocamos de manera diferente. Como ya he mencionado anteriormente al hacer referencia a Hitchcock, nos dispusimos a hacer algo diferente. Nunca se sabe el resultado final de un trabajo, pero creo que va a ser divertido.
P: El cine asiático utiliza una psicología extraña en el género de terror.
E: Es una diferencia cultural. El suicidio es un problema mucho más grave en la sociedad asiática. Se ve de forma diferente, y es por eso por lo que tienen esos temas sobre el suicidio y la vida después de la muerte. En Norteamérica, contamos sólo con doscientos años de creencias puritanas judeo-cristianas. En Asia cuenta con miles de años más que nosotros en cuanto a tradiciones y mitología.
P: Lo que es asombroso en cuanto al género de terror es que es uno de los pocos en donde las mujeres son normalmente las protagonistas. Las mujeres están frecuentemente en el centro de la acción.
E: Creo que eso tiene que ver con la vulnerabilidad. Si hubiese dos tipos en la película, esperaríamos agresión. Sin embargo, cuando la agresión proviene de la mujer, se nos ponen los pelos de punta tanto a hombres como a mujeres, pero sobre todo a ellos (risas). Los hombres tienen un cierto miedo de las mujeres, y es que nosotras somos un misterio y podemos cortaros las pelotas (risas). Las mujeres pueden ser engañosas e intrigantes, y son mucho más listas que los hombres en la mayoría de las cosas.
P: Eso nos lleva directamente a Rachel, y es que sabemos muy poco de ella. ¿Es buena? ¿Es mala?
E: Exactamente. Es por eso que estas películas tienen tanta fuerza, porque son películas con personajes femeninos. A mí, las películas como Saw, me interesan mucho menos que este tipo de películas. Creo que es divertido ver a una mujer volverse una especie de chiflada. Creo que es una película muy divertida, de esas en las que tu trasero se queda clavado a la butaca. No necesito que mi trabajo cambie la vida de nadie. Creo que basta con que sea divertido.

P: ¿Viste la película original?
E: Sí, tenía un toque muy asiático, muy sombrío y muy oscuro. Me resultó útil. El original tenía muy poco atractivo excepto para los fans recalcitrantes del género. Por eso no me sentí preocupada por las impresiones que pudiese haber experimentado al verla.
P: ¿Qué aspectos de la película original se reflejan de forma parecida en esta versión?
E: Mayormente es lo mismo en cuanto a la chica, su hermana, y la enfermera. El escenario ha cambiado y también gran parte del clima de la película. Esa película es muy oscura. En Japón la gente vive en apartamentos, pero aquí vivimos en esta gran casa junto al mar.
P: Considerando que este tipo de películas tienen que ir acumulando la tensión a medida que se desarrollan, ¿rodaste las secuencias cronológicamente?
E: No, rodamos todo en el mismo sitio, así que tenía que ir siguiendo los registros de mi personaje. Sólo podíamos estar en la casa durante un determinado período de tiempo, así que había que rodarlo todo junto. Pero después de esta película he rodado unas cuatro más, así que es difícil para mí recordarlo.
P: Acabaste tu carrera con matrícula de honor, además, la cultura ha sido siempre para ti muy importante. Cuando te pones a leer el guión para una película, ¿hasta qué punto investigas en la personalidad de los personajes que después tienes que interpretar?
E: Depende mucho del personaje. Miri, en ¿Hacemos una porno?, era alguien superficial. Se dejaba llevar por los acontecimientos diarios. No tenía ningún plan importante en su vida, y decidía todo sobre la marcha, sin reflexionar, como Rachel. Todos los actores tienen recursos que utilizan según se lo pida su papel. Estudié el personaje de Rachel con más detenimiento del que lo hubiera hecho para una comedia. En una comedia apareces en un momento determinado, y sueltas el chiste, pero con Rachel no había que buscar la gracia.
P: Si miramos tu biografía, la interpretación no parecía ser lo más importante. Entonces, ¿por qué te decidiste por ello?
E: Estudié en la escuela de arte dramático y aprendí los trucos del oficio. Lo hice porque no quería aprender derecho. Obtuve mi licenciatura en la universidad. Fue una metedura de pata que retrasó mi carrera artística. No empecé a actuar hasta los veinticinco años. Sí que hice obras en la universidad, pero no estudiaba para convertirme en actriz. Sólo quería salir de mi ciudad, comenzar una carrera profesional, y hacer dinero. Y todo comenzó en el instituto, cuando me rompí la pierna al intentar alcanzar la tercera base. Era toda una atleta y hacía de todo, desde gimnasia hasta esquí. Pero después del accidente, un día me enteré de que el colegio representaba la obra Jesucristo Superstar. Pude representar a Poncio Pilatos porque la túnica cubría la escayola de mi pierna, y, a partir de ahí, actuaba en las obras de teatro después de las clases en vez de hacer deporte. Seguí haciéndolo también en la universidad. No paraban de darme papeles. Mi actitud era: si consigo el papel protagonista, lo hago, y si no, también (risas). Actuar significaba en aquel momento mucho trabajo.

P: ¿Te animaron para que continuaras?
E: Todos mis amigos solicitaron su entrada en la escuela de arte dramático, pero yo no quise hacerlo porque pensaba que los actores no encontraban trabajo y vivían miserablemente en East Village y Nueva York. Por eso no quise hacerlo. Sin embargo, tampoco quería estudiar para preparar el examen de admisión en la escuela de derecho, así que, como alternativa, solicité mi entrada en la escuela de arte dramático. Tenía un tío abogado que me dijo que el trabajo que yo quería en el mundo del derecho seguiría estando allí, así que pensé en meterme en el mundo del arte dramático durante dos años y ver qué pasaba. Si salía bien, habría encontrado algo que hacer, y si no, bueno, pues habría descubierto algo sobre mi misma, y entonces podría meterme en el mundo del derecho.
P: ¿Y qué pasó cuando acabaste en la escuela de arte dramático?
E: Empecé a trabajar justo el mismo día de obtener mi licenciatura. Hice diez anuncios para televisión justo después de dejar la escuela y pagué todas mis deudas estudiantiles. Me pareció infinitamente mejor que la escuela de derecho.
P: Cuéntanos algunos de los anuncios que hiciste.
E: Hice uno para el jabón Dove, y otro para Burger King. Fui la primera persona en entrar en la cadena americana NBC.com. Ese anuncio fue importante para mí porque lo ponían durante la primera parte de Friends. Fui a Sudáfrica para grabar un anuncio de un helado italiano, y todo fue estupendo.
P: ¿Te planteaste si dedicarte al teatro, o bien centrarte en la televisión y las películas?
E: Estudié en la escuela de teatro Guthrie y aprendí un montón de los maestros, aunque nunca trabajé en el teatro en Nueva York. Entonces fui a Los Ángeles para probar una temporada, e inmediatamente comencé a trabajar. Conseguí un papel en la película Wet hot american Summer, y trabajé con un excelente equipo de personas. La película fue a Sundance, eso era exactamente lo que yo siempre había soñado. Conseguí un representante allí, así que al volver a Los Ángeles hice pruebas para todos los programas de televisión, y descubrí que eso era lo que quería hacer. Además, también hice pruebas para Spiderman, cuatro de ellas con Tobey, pero al final el productor me dijo que yo iba a hacer el papel de Mary Jane Watson. Pero como corrió la voz de que yo estaba haciendo pruebas, conseguí muchos apoyos, y ya no tuve que hacer nada más para la televisión. Entré a formar parte del reparto de Atrápame si puedes, y eso me llevó a Alma de héroes. Ese fue mi primer gran papel, y posteriormente, conseguí un papel en Virgen a los 40, donde me reconvertí profesionalmente al tener que volver a la comedia. Debido a estas películas, empezaba a ser reconocida. Tuve que replantear de nuevo mi forma de trabajar para darle una orientación diferente.
P: Cuando te metes en la piel de un personaje, tú, como persona, desapareces totalmente. Concretamente este año has aparecido en películas como W, Mal ejemplo y ¿Hacemos una porno?, y en cada uno de los papeles eres alguien absolutamente diferente. ¿Es una ventaja dejarte llevar así?
E: En realidad es algo que me cuesta trabajo, y es que aún me falta experiencia. Pero al mismo tiempo soy consciente de que los años pasan, y me gustaría trabajar durante veinte o treinta años, como Meryl Streep y Judith Dench. Quiero convertirme en una viejecita que siga dando que hablar (risas). Por primera vez en mi vida, me siento una actriz profesional, y he demostrado que soy capaz de hacer lo que se me pide. Tengo la seguridad de que no me va a faltar trabajo. Es posible que dentro de cinco años esté haciendo películas para televisión, así que creo que no se va a esfumar todo, algo que sienten la mayoría de los actores cuando comienzan su carrera.
P: ¿Tu marido y tú produjisteis una película conjuntamente, no?
E: Sí, mi marido y yo produjimos conjuntamente una película llamada The surrogates en la que actuaba Bruce Willis. Fue fascinante producir la película, y me encantó estar al otro lado de la cámara. Sin embargo, estoy muy cansada de todas las reuniones y responsabilidades del trabajo. Mi vida personal realmente ha sido sacrificada (risas). Como actriz, soy la última en involucrarme. Cuando me toca ser la productora, tengo que poner en marcha todo. Me encanta llevar a cabo el trabajo conjuntamente con los autores. Pongo un énfasis especial en los personajes y en la interpretación, así que ése es uno de mis puntos fuertes. Es divertido entrar en el plató y sentir que tú mandas, y que no eres simplemente la actriz rubia que actúa en el plató (risas).

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