
Aunque no es un habitual del género, tampoco es la primera vez que Eduardo Noriega se asoma al cine fantástico. Ya lo hizo en títulos como El Espinazo del Diablo o Abre los Ojos. Su director en ésta última, Alejandro Amenábar, es el productor de El Mal Ajeno, un thriller con toques paranormales, que se supone el debut como director de Óskar Santos.
Pregunta: Todos los personajes de El Mal Ajeno tienen un peso específico en la historia, se trata de una película coral en la que todo gira alrededor de Diego. ¿Cómo es el protagonista?
Eduardo: Diego, al comienzo de la película, está aletargado. Es un médico que trabaja en la unidad del dolor y, por tanto, está rodeado de dolor y muerte, raras veces le da el alta a nadie. Lo que hace durante toda la película es un recorrido hacia la sensibilización. Poco a poco se va quitando esas capas férreas que se había puesto a lo largo de los años y empieza a mirar a la enfermedad, a los pacientes y a sus seres queridos de otra forma. Hay una revolución interior desde la frialdad hasta ser capaz de anteponer la vida de los demás a la suya. El arco que recorre el personaje es extremo, hay un gran cambio a lo largo de la película. Y es algo que le ocurre en su interior, no es un cambio de apariencia.
P: ¿Qué tienen en común Diego e Isabel, el personaje que interpreta Belén Rueda?
E: Isabel y Diego se reconocen: en el dolor, en la enfermedad… por diferentes motivos. Y no necesariamente conocen las circunstancias del otro. Isabel no tiene mucha información sobre lo que le está ocurriendo a Diego pero sí detecta ese dolor. Son almas frágiles que se juntan para ayudarse, para darse cariño… casi instintivamente. Hay una identificación, un acercamiento del uno hacia el otro, un reconocerse en el otro.
P: En medio de tanto dolor, Diego vive, sin embargo, algunos momentos de humor.
E: Sí. Si en una película como ésta no hay momentos de humor, no te la tragas. Sería insoportable. De hecho, la primera secuencia de la película ya es una declaración de intenciones tremenda. Hay personajes como mi hija, mi padre, Juanjo o Carlos, que aportan esas gotitas de humor que te permiten que luego haya secuencias tan intensas a lo largo de la película. Te sacan una pequeña sonrisa y te distraes un momento. Daniel, el guionista, tiene un talento especial para hacer esto. Distiende el ambiente, y eso es bueno para el espectador.

P: Diego es el protagonista, pero los demás personajes son fundamentales para entenderle. ¿Cuál ha sido la clave para tejer desde la interpretación todas esas historias?
E: Óskar tuvo la ocurrencia de hacer un ensayo con los nueve o diez actores principales. Fue el sábado previo a rodar. Estábamos sentados a una mesa y nos íbamos levantando de dos en dos, o lo que tocara. Utilizó un despacho en el que sólo teníamos unas sillas de tijera, y sin embargo, vimos toda la película: el coche, el accidente, si llovía, si alguien moría podíamos ver el dolor por esa muerte… fue un viaje increíble, como yo nunca había vivido. Además, nos dio una idea global del tono de la película, le dio coherencia a toda la interpretación. Sirvió para que todos supiéramos qué película estábamos haciendo y estuviéramos en la misma onda, tirando de esa mochila, de esas herramientas preparadas previamente, para crear un código entre director y actores.
P: ¿Qué destacarías del trabajo con un director novel como Oskar?
E: Oskar no es experimentado en el rodaje de largometrajes pero sí que lo es en el mundo del cine. Ha asistido a muchos rodajes. Es gente de cine que vive por y para el cine. A Oskar le va la vida en el rodaje, y eso es buenísimo porque se contagia. Hay una complicidad especial porque son gente que quiere que todo el mundo les proponga, les sugiera, les ayude. Te ven como a un actor experimentado y cuentan con tu opinión, tu criterio, y te sientes muy juntito en el proceso. Es muy importante ese entusiasmo. Y, sobre todo, están locos por rodar, locos, locos, locos.
P: El Mal Ajeno no es una película fácil de definir, porque combina elementos muy diferentes: emoción, suspense… ¿Cómo se la presentarías a los espectadores?
E: Sí, el thriller le da estructura a la película. Pero es un thriller con elementos fantásticos y también es un drama. Incluso tiene elementos de tragedia, de tragedia griega, donde el protagonista tiene que tomar una decisión vital que pone en juego su propia vida y la de los que le rodean. Me parece que es una película de difícil denominación o encasillamiento, lo cual la hace interesante. Cuando la ves estás pendiente de la historia, de esa trama de thriller porque que es tan poderosa visualmente y tan emocionante que quieres saber más todo el tiempo.

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