
Nacido y criado en Boston, Alessandro Nivola se convirtió en una cara conocida del mundo interpretativo en 1995, tras debutar en Broadway frente a Helen Mirren en A Month in the Country. En la gran pantalla ha trabajado con Nicolas Cage y John Travolta en Cara a cara (Face/Off), en Time Code de Mike Figgis, y recientemente ha participado en éxitos de bajo presupuesto como Junebug y La Vida sin Grace.
En The Eye (Visiones), Alessandro Nivola interpreta a un neurólogo que ayuda a Jessica Alba a adaptarse a la vida cotidiana tras someterse a una operación para recuperar la vista.
Pregunta: En esta película trabajas con Jessica Alba…
Alessandro: Sí, ha sido horrible…
P: …¿os conocíais de antemano?
A: Bueno, yo a ella sí… Jessica había trabajado con mi esposa (Emily Mortimer) en una película llamada El Lenguaje de los Suelos que se rodó en Malasia hace un par de años… Es una chica genial. A pesar de su gran belleza, es mucho más que una cara bonita. La verdad es que es hasta un poco chicazo, es muy relajada y sabe reírse de sí misma porque tiene mucho sentido del humor. Ha sido muy fácil llevarse bien con ella, ¡por no mencionar el gusto que da verla!
P: ¿Cómo llegó The Eye a tus manos?
A: Mis agentes me mandaron el guión junto con un DVD de una película francesa dirigida por David Moreau y Xavier Palud titulada Ellos (Ils). En cuanto la vi, quise trabajar con ellos. Es una cinta magnífica, realizada con un presupuesto bajísimo. Trabajan muy bien con el suspense, y han logrado que los actores den unas interpretaciones estupendas. Pensé que sería divertido colaborar con ellos, así que nos reunimos y ahí empezó todo.

P: ¿Eres un aficionado a las películas de este género?
A: Me encantan los thrillers psicológicos y las películas de suspense, pero las películas gore no me van mucho.
P: ¿Qué etiqueta podríamos ponerle a este film?
A: Supongo que habría que llamarlo un thriller sobrenatural porque trata con el mundo parapsicológico, aunque por otro lado, también se puede interpretar a través de los ojos de mi personaje y creer, hasta el final, que todo es producto de un desorden psicológico que sufre el personaje de Jessica Alba. Me gusta mucho que la película deje esa puerta abierta. No insiste en que sea una cosa o la otra.
P:The Eye es la primera película que ruedan estos dos directores en Hollywood. ¿No te preocupaba trabajar con primerizos?
A: En absoluto. Últimamente me estoy arriesgando bastante con directores primerizos, y me está yendo bastante bien. Rodé Junebug la primera película de Phil Morrison, y fue un gran éxito. La Vida sin Grace también era la primera incursión en el cine de Jim Strouse… y ahora voy a hacer una película con Zooey Deschanel titulada One Percent More Human, que será el primer filme de la guionista Liz Garcia. Me guío por la primera impresión que me da cuando conozco a una persona. Intento percibir si son inteligentes y me fijo en su sentido visual. Si además de eso me presentan una historia en la que creen apasionadamente, creo que siempre merece la pena darles una oportunidad.
P: ¿Improvisasteis mucho?
A: No, esta vez no. Chris Walken y yo improvisamos mucho en Five Dollars a Day, una película que acabo de terminar. El guión de The Eye (Visiones) evolucionó desde la primera versión del borrador, pero no había mucha libertad para variar cosas durante el rodaje. Cambiamos algunas cosas después de que investigara sobre mi personaje… les planteé ciertos temas a los directores para que fuera más creíble, pero no durante el rodaje. No nos inventábamos las cosas según iban saliendo.

P: ¿Cómo fue el proceso de preparación?
A: En el guión original, la descripción del puesto del médico era el de oftalmólogo neurólogo, así que me reuní con médicos de esa especialidad en Albuquerque. Al charlar con ellos resultó que el tío que habían descrito en el guión no era un oftalmólogo neurólogo… porque esos sólo se dedican a analizar datos basados en las operaciones para garantizar que no existe un problema fisiológico con la conexión entre ojo y cerebro. Los pacientes que superan esa fase pasan a trabajar con un psiquiatra, que es, básicamente, un psicólogo neurólogo que les ayuda con la transición de relacionarse con el mundo de una manera para relacionarse con el mundo de otra. Y eso es lo que hacía mi personaje. Así que pasé una temporada con estos tipos, son gente muy interesante. Seguros de sí mismos a la hora de trabajar y muy profesionales en su manera de tratar con la gente, pero a menudo con pocas habilidades sociales. Intenté combinar todos esos elementos a la hora de construir a mi personaje.
P: ¿Cuál fue el mayor reto?
A: Al principio el personaje era bastante difuso, así que tuve que tomar una decisión: ¿sería mejor intentar darle nitidez a esta persona o interpretarle tal y como soy yo? Estuve dándole vueltas a ese asunto. El guionista le había escrito como una persona bastante persuasiva, pero quería alejarme de eso. Quería que este médico enfocara el problema desde una perspectiva clínica, pero que dudara de todo lo que sabe al enfrentarse al caso de esta paciente. Todo eso tuve que aportarlo yo. No tenía muy claro qué tipo de personalidad tenía en el guión, y eso, por un lado, es un lujo. Todos queremos interpretar a personajes complejos, pero también se agradece tener la oportunidad de inventarse a una persona.
P: ¿Cómo te metiste en el mundo de la interpretación?
A: Siempre he querido ser actor, y de niño fui a clases de interpretación y pasaba el verano en campamentos especializados. Logré mi primera experiencia profesional a los 14 años, creo recordar. Me contrataron en el Eugene O’Neill Theater Center en Connecticut donde se han desarrollado un montón de importantes obras de los últimos veinte años: obras de John Guare, Lanford Wilson, August Wilson, John Patrick Shanley… todas empezaron allí. Sam Jackson y Meryl Streep estaban actuando en dicho teatro cuando yo trabajaba allí como becario, ticando vales de comida. Uno de los adolescentes que actuaba en la obra se rajó y me preguntaron si quería hacerlo. Y así fue como entré a formar parte de la compañía y seguí con ellos durante cinco años… Después de estudiar en Yale, me trasladé a Nueva York. Estuve girando por el circuito teatral nacional durante dos años y acabé actuando en Broadway con Helen Mirren en A Month In The Country. Ese fue mi primer papel ‘visible’, mi trampolín, porque luego hice Cara a cara (Face/Off).
P: ¿Tu familia te apoya?
A: Mi familia siempre ha sido un gran apoyo. Son todos muy artísticos. Mi abuelo, Costantino Nivola, era escultor. Emigró a Estados Unidos en los años cuarenta y era bastante famoso entre el grupo de expresionistas abstractos. Su hija es pintora, mi hermano es pintor, mi madre es pintora. Mi padre es el único intelectual. Es politólogo y trabaja en el Brookings Institute. Durante mi adolescencia, siempre me dijo que tenía que tomarme muy en serio los estudios. Aunque entré en Yale, casi lo dejo todo para dedicarme a la interpretación, pero él me animó a seguir estudiando. Nunca intentó desanimarme de ser actor. No sé por qué… ¡tendría que haber sido más responsable! Bueno, en mi familia hay bastantes precedentes de gente que se dedicaba al mundo del arte y no tenían ningún tipo de seguridad laboral y vivían en la pobreza. No era nada nuevo.

P: ¿Por qué has interpretado a tantos personajes británicos?
A: Ha sido casualidad. De pequeño me encantaban las películas británicas de los años sesenta, pero nunca pensé que podría trabajar allí. Luego conocí a Michael Winterbottom cuando vino a hacer pruebas a actores americanos cuando yo estaba rodando Cara a cara. Me ofreció un papel, pero al final la película no salió. Dos semanas más tarde le llegó un thriller británico llamado I Want You, con Rachel Weisz y me ofreció un papel en dicho filme: daría vida a un pescador inglés de Hastings que ha estado ocho años en la cárcel. Aluciné porque sólo había estado en Inglaterra una vez… era ridículo. Pero de repente me encontré viviendo en Hastings y aprendiendo a hablar con acento británico. Como es un director tan importante, esa colaboración me abrió las puertas a un montón de papeles en un nuevo continente. A continuación rodé Mansfield Park y luego la película con Kenneth Branagh, Trabajos de Amor Perdidos. Cuando volví a EEUU logré un papel en La Calle de las Tentaciones, simplemente porque había pasado tanto tiempo allí. Ahora tengo doble nacionalidad. Tengo dos pasaportes. Me casé con una inglesa. Es una parte de mi vida muy importante y me ha ayudado muchísimo. Me abrió a muchas cosas y ha ampliado mis posibilidades como actor, pero desde luego no fue algo que hubiera planeado de antemano.
P: ¿Qué aspecto te gusta más de tu trabajo?
A: El periodo de investigación de dos meses que precede al rodaje es a menudo la parte más emocionante. Cuando empiezas a rodar todo va tan deprisa y estás siempre tan cansado que no tienes tiempo ni para pensar. Ese periodo anterior, cuando viajas a sitios donde no has estado nunca y conoces a gente que hace cosas que no has visto nunca… Es un intenso periodo de aprendizaje en el cual aprendes a hacer algo totalmente diferente a lo que haces habitualmente, y desarrollas una serie de habilidades que no sabías que tenías. Creo que es un lujazo que te den esa oportunidad.

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