9 de diciembre de 2021

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Cine de terror, fantasía y ciencia ficción

The Screaming Skull (1958)

Si te mueres de miedo, te pagan el entierro
The Screaming Skull

Título original: The Screaming Skull
Año: 1958
País: Estados Unidos
Director: Alex Nicol
Guion: John Kneubuhl
Reparto:
John Hudson (Eric Whitlock)
Peggy Webber (Jenni Whitlock)
Russ Conway (Reverendo Snow)
Alex Nicol (Mickey)
Tony Johnson (Sra. Snow)

The Screaming Skull
Salvando el reloj

Sinopsis:
Eric y Jenni acaban de casarse, y se han mudado a la mansión en la que Eric vivía con su anterior esposa, Marion, que falleció hace años al resbalar y golpearse la cabeza. Allí Jenni conoce al Reverendo Snow y su esposa, y también a Mickey, un joven con trastornos que cuida del jardín, y aún sigue enamorado de Marion, a la que dice escuchar a veces.

La vida en el campo y las historias de Mickey parecen afectar a Jenni, quien comienza a ver y escuchar cosas extrañas durante la noche. Habiendo estado ingresada en un sanatorio tras la muerte de sus padres, parece que la joven está sufriendo una recaída en su salud mental. ¿Está vivo el espíritu de Marion, como dice Mickey, o son todo imaginaciones de la recién casada?

The Screaming Skull
Unos malos muy sucios

Comentario:
Basada en un relato de Francis Marion Crawford, la película es un proyecto personal de Alex Nicol, un secundario de Broadway y Hollywood con cierto nombre gracias a haber aparecido en cintas de Jacques Tourneur, Anthony Mann o George Sherman, entre otros. Cansado de no recibir los papeles que él deseaba hacer, se decidió a realizar su propia película, en la que él mismo actuaría.

Se rodeó de nombres prometedores o consagrados. El guion se lo encargó a un entonces joven pero ya televisivo John Kneubuhl (más tarde escribiría en la serie The Wild Wild West), mientras que la fotografía la llevó Floyd Crosby, que ya contaba entonces con un Oscar, un Globo de Oro, y la primera de sus varias colaboraciones con Roger Corman. Y aunque es cierto que la fotografía es uno de los mayores valores de la cinta, no es capaz de ocultar que la película se rodó con una importante escasez de medios (y que Nicol había aprendido algo de sus directores -de hecho hizo carrera como tal- pero aún le venía grande la tarea).

En el reparto, Nicol se rodeó de otros secundarios con más o menos nombre, como el televisivo Hudson, o Peggy Webster, que venía de un papel secundario con Hitchcock en Falso culpable, y a la que dicen que convenció diciendo que la película iba a ser una especie de remake de la hitchquiana Rebeca. Niguno de ellos brilló durante las seis semanas que duró el rodaje, aunque lo trillado de la historia y lo vago de sus sorpresas no daba para mucho más.
La película se estrenó e sesión doble junto a El terror del año 5000, y sólo cosechó malas críticas.

Y aunque la película es mala, siempre se la recordará por su fantástico gimmick: tanto el trailer como el cartel y el inicio de la película aseguraban que si alguien moría de miedo viendo la película, le pagarían el funeral. Era una copia de otro gimmick que William Castle acababa de realizar. Pero no por ello nos resulta menos entrañable la propuesta. A día de hoy, esa intro ayuda a crear en nosotros algo de aquella inocencia de la época que es necesaria para soportar todo el metraje.