28 de noviembre de 2020

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Poltergeist II: El otro lado (1986)

Una secuela mucho peor, pero aún digna
Poltergeist II

Título original: Poltergeist II: The Other Side
Año: 1986
Compañía: Freddie Fields Productions / Metro-Goldwyn-Mayer
Director: Brian Gibson
Guión: Mark Victor y Michael Grais
Reparto:
JoBeth Williams (Diane Freeling)
Craig T. Nelson (Steve Freeling)
Heather O’Rourke (Carol Anne Freeling)
Julian Beck (Reverendo Kane)
Zelda Rubinstein (Tangina Barrons)

Poltergeist II
La familia que viaja al otro lado unida, permanece unida

Sinopsis:
Un año después de lo ocurrido en Cuesta Verde, la familia Freeling está viviendo Arizona, en casa de la madre de Diane. La abuela de la familia tiene una marcada sensibilidad hacia los muertos, que parecen haber heredado Diana y Carol Anne. Mientras, Steve mantiene a la familia vendiendo aspiradoras a domicilio.

Pero el mal sigue ahí. La bestia ha rastreado su paradero, y ha vuelto en busca de la pureza de Carol Anne. Ahora ha tomado forma humana, y está acechando a los Freeling. Por suerte para ellos, la médium Tangina está sobre aviso, y ha buscado la ayuda de un shaman. Juntos intentarán ayudar a la familia a devolver a la bestia a su mundo.

Poltergeist II
El malévolo Reverendo Kane

Comentario:
El cartel de la película decía «Han vuelto». No sé si se refería a los fantasmas o a los personajes. Los que está claro que no volvieron fueron los máximos responsables de la primera, Steven Spielberg en la producción y Tobe Hooper en la dirección. El resultado es una película menos familiar que la primera, más oscura, y por supuesto inferior. La crítica fue feroz con ella, aunque a nosotros no nos parece tan mala, simplemente estaba maldita por estar construida encima de un clásico de los 80s.

Por un lado tenemos el retorno de todos los personajes principales de la primera entrega (a excepción de Dominique Dunne, asesinada por su ex-pareja poco después del estreno de la primera película). La química entre Nelson y Williams sigue intacta, y a eso sumamos la presencia inquietante de Julian Beck, poniendo rostro al mal. Sus apariciones en pantalla ponen los pelos de punta. En parte debido al aspecto decrépito de Beck, que era real. El actor estaba en las últimas etapas de un cáncer terminal, de ahí su enfermizo aspecto. De hecho, falleció durante la post-producción de la película, alimentando aún más la leyenda de la saga.

Aunque el guion resulte aburrido y poco redondo a ratos, hay algunos momentos brillantes que sirven para mantenernos enganchados a una película fiel a la original, que intenta explorar un poco más de su universo, aunque no siempre consiga llevarnos a un sitio que nos interese. Además, siempre es un agrado ver algunos diseños del artista suizo H.R. Giger en a gran pantalla. Eso sí, el artista no quedó muy contento con el uso de sus creaciones, que se redujeron a un par durante el metraje, siendo el monstruo de la otra dimensión (viendo el título de la película no creo estar realizando un spoiler) la más destacada.

En resumen, una secuela inferior, simplemente digna, y con un par de buenos momentos que hacen que merezca la pena verla si disfrutaste la anterior.