20 de enero de 2022

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Cine de terror, fantasía y ciencia ficción

Oxígeno (2021)

Aja nos muestra una nueva faceta
Oxígeno

Título original: Oxygène
Año: 2021
País: Francia / Estados Unidos
Director: Alexandre Aja
Guion: Christie LeBlanc
Reparto:
Mélanie Laurent (Liz Hansen)
Mathieu Amalric (M.I.L.O. -voz-)
Malik Zidi (Leo Ferguson)
Laura Boujenah (Alice Hansen -voz-)
Eric Herson-Macarel (Capitán Moreau -voz-)

Atrapada

Sinopsis:
Elizabeth despierta en el interior de una cápsula criogenizadora. No recuerda cómo ha llegado allí ni quién es. Tras liberarse parcialmente, la inteligencia autómata de la cápsula, M.I.L.O., se comunica con ella, informándola de que se encuentra en una cápsula médica, y que debido a un error de sistema los niveles de oxígeno dentro de la misma se encuentran al 35%. Los recuerdos de Liz llegan a base de flashes.

Liz tendrá que recordar quién es a la vez que encuentra una forma de salir de la cápsula antes de quedarse sin aire dentro de la misma.
M.I.L.O. no es capaz de liberarla, ni tampoco de responder a la mayoría de sus preguntas.
La cápsula permite a Elizabeth llamar al exterior, y contactar con la policía, pero no tiene pistas que ofrecerles.

Liz (Mélanie Laurent)

Comentario:
Hablar de esta película sin compararla con Enterrado, de Rodrigo Cortés, es inevitable. Cambiamos un ataúd por una cápsula, para añadir el elemento de ciencia ficción, y tenemos dos propuestas enormemente similares en contenido, aunque diferentes en forma. Las dos igual de claustrofóbicas, aunque la del español nos parece más oscura y demoledora que la del francés, que sí que utiliza las posibilidades de su ambientación para ganar la partida en lo que se refiere al envoltorio. En cuanto a la historia, puede que porque Enterrado fuese la primera, sus giros nos parecen bastante menos evidentes.

Así que vale, una vez dicho que nos quedamos con la película de Cortés y Ryan Reynolds, tampoco queremos por ello apartar la visión de la persona «enterrada viva» de Aja. Un Aja comedido, casi irreconocible. Aquí no hay ni la intensidad ni el exceso (un par de agujas aparte) de sus primeros trabajos, ni tampoco la diversión desatada de los últimos. Esta vez toca conocer al Aja más plástico, y no lo hace mal, elevando bastante una película que en peores manos podría haber resultado hasta pesada, pero que con él se nos pasa tan rápido como se le agota el oxígeno a su protagonista.

No todo pinta tan bien, como ya hemos señalado. A lo previsible de algunas cosas debemos añadir que la película promete (o nos hace desear, al menos) plantear unas cuestiones filosóficas que no llega a abordar ni de lejos (en ninguno de sus dos giros principales, porque ambos podía haber dado bastante más juego en ese aspecto). Aunque la factura sea la de un 2001, en realidad estamos más bien ante una serie B entretenida sin mucho trasfondo que encontrar si «abrimos la cápsula».

Tampoco Mélanie Laurent (Anne Hathaway y luego Noomi Rapace fueron anunciadas en su día para el papel) permite subir nota. Y no por su culpa. La actriz pasa por multitud de estados, y cumple en todos, pero «encerrada» en una historia que no le permite desarrollar demasiado, y con reacciones de guion que dificultan empatizar del todo con su personaje hasta casi el final, cuando ya vemos su lado más humano y la dejan brillar un poco. Quizá unos flashbacks más convencionales, aunque sacrificando algo de claustrofobia, habrían servido para que conectásemos más con ella o con el personaje de Leo.

Entretenida, con buen ritmo y contestando a toda sin trampas a las preguntas que se pueda hacer el espectador. Aunque una vez conocidas las respuestas, no pensamos que vaya a haber un segundo visionado. Pero el primero alcanza a merecerlo, para conocer otra nueva faceta de Aja.