24 de enero de 2021

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Naves misteriosas (1972)

Ecologismo espacial y melancólico
Naves misteriosas

Título original: Silent Running
Año: 1972
Compañía: Universal Pictures / Trumbull-Gruskoff Productions
Director: Douglas Trumbull
Guión: Deric Washburn, Michael Cimino y Steven Bochco
Reparto:
Bruce Dern (Freeman Lowell)
Cliff Potts (John Keenan)
Ron Rifkin (Marty Barker)
Jesse Vint (Andy Wolf)
Mark Persons (Robot)

Naves misteriosas
De picnic espacial

Sinopsis:
La vida en la Tierra es próspera en trabajo, pero a costa del medioambiente. El planeta se ha quedado sin bosques, así que decide enviar al espacio una muestra de las especies verdes hasta que encuentre la forma de devolver las zonas boscosas y selváticas a su superficie. En esta estación espacial Lowell es el jardinero encargado de cuidar las plantas. Sus compañeros, mientras tanto, desprecian la misión y sólo esperan el momento de volver a la Tierra.

Hasta que un día llega una terrible noticia para Lowell: la misión ha sido cancelada. Los gobiernos terrestres no ven la manera de replantar los bosques, y han decidido renunciar a ellos. Se les ordena eliminarlos y volver a la Tierra para reconvertir su nave en un nuevo carguero comercial. Pero esa es una orden que Lowell no está dispuesto a acatar.

Naves misteriosas
Noche de póker

Comentario:
Douglas Trumbull era todo un experto en maquetas y efectos fotográficos, que venía de triunfar gracias a sus trabajos en La amenaza de Andrómeda y, especialmente, 2001, una odisea del espacio (y que años después participaría en Star Trek, Encuentros en la tercera fase o Blade Runner). Suficiente para que la Universal, que estaba en unos años de apuestas por nuevos directores tras el éxito de películas independientes como Easy Rider, concediese un millón de dólares de presupuesto para la cinta (2001, unos años antes, había costado 10).

Trumbull consiguió que esa falta de presupuesto no afectase a la película, y formó un debut como director muy emotivo, y tremendamente cautivador. El mensaje ecologista, deudor del movimiento más hippie de la época, es evidente, y lo subraya una banda sonora que es quizá lo que peor ha envejecido de la cinta.

Toda la historia cae sobre hombros de Bruce Dern, que logra solventar la papeleta de pasar buena parte del metraje él solo, sin más compañía que la de unos fantásticos robots, que Trumbull consigue que lleguemos a apreciar como pocas veces hemos apreciado a un ser sintético en la gran pantalla. Y sin necesidad de que hablen ni muestren demasiados rasgos humanos. Robots que manejaban desde dentro veteranos del Vietnam que habían sufrido amputaciones. Otro detalle muy revelador sobre la época y la posición de Trumbull ante la sociedad que le tocó vivir. Hasta el rechazo nuclear tiene cabida en el argumento.

La película es sencilla, no tiene grandes pretensiones ni giros. Ofrece lo que promete desde un principio, y ese es quizá el mayor acierto de Trumbull con esta elegía, que te enamora si te dejas llevar por su lado más poético. Todo un clásico menor de la ciencia ficción de los 70s.