23 de abril de 2021

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Cine de terror, fantasía y ciencia ficción

Monster Hunter (2020)

Esto no es Resident Evil
Monster Hunter

Título original: Monster Hunter
Año: 2020
País: Estados Unidos / Japón / Alemania / Sudáfrica
Director: Paul W.S. Anderson
Guion: Paul W.S. Anderson
Reparto:
Milla Jovovich (Artemis)
Tony Jaa (Cazador)
Ron Perlman (Almirante)
Diego Boneta (Marshall)
Meagan Good (Dash)

Monster Hunter
Entrenando nuevas armas

Sinopsis:
Un pelotón militar se adentra en el desierto en busca del último punto desde el que emitió otro grupo de soldados desaparecido. Cuando llegan al lugar, descubren unos extraños marcadores, y un rastro del otro equipo, que parece desaparecer de repente. Pronto se darán cuenta de lo que ha ocurrido cuando una extraña tormenta se les eche encima y acabe por engullirles.

Tormenta y marcadores les transportan a otro desierto, este de fina arena en lugar de rocas. Desorientados, intentan encontrar un punto de referencia, hasta que van haciendo descubrimientos cada vez más sorprendentes. Primero, los vehículos del escuadrón perdido. Luego, un enorme esqueleto de un animal más grande que ningún otro que conozcan. Y, finalmente, un morador bajo la arena que les pondrá en serios aprietos y confirmará las sospechas de que se hayan en otro mundo.

Monster Hunter
Contacto hostil

Comentario:
Con decenas de millones de unidades vendidas en todo el mundo, era de esperar que la saga de videojuegos Monster Hunter, creada por el japonés Kaname Fujioka, llegase a la gran pantalla. Ya hacía una década que había llegado al anime y el manga, pero el cine se resistía a un proyecto en el que Anderson llevaba trabajando casi una década.
El director no es nuevo en esto de adaptar videojuegos, habiendo llevado al éxito cinematográfico la saga Resident Evil (y con no tanto la de Mortal Kombat). Para repetir la jugada volvió a contar con su esposa, la actriz Milla Jovovich.

En todo este tiempo, Anderson ha pulido su cine, y se ha convertido en un director de acción solvente. Y si algo tiene la película es acción. Practicamente sin parar. Anderson ha querido emular la experiencia del videojuego, librándonos de cualquier background de los personajes y soltándolos en un mundo lleno de monstruos desde los primeros minutos. Los efectos especiales son los protagonistas, y no lo disimula en ningún momento.

Pero esto es cine. Y cuando no hay personajes a los que agarrarse, la película termina por resbalar. Para la segunda mitad ya está uno un poco cansado de tanta carrera, y cuando por fin aparecen nuevos personajes y te das cuenta de que vana a aportar tan poco (nada, de hecho) como los anteriores, el hastío comienza a ganar la partida al entretenimiento. No es que esperásemos los diálogos de Mad Men en una cinta como ésta, pero sí al menos algo que no sea un cliché manido y escrito sin ningún interés.

Milla es Milla, una vez más, aunque esta vez con menos que hacer. Y Tony Jaa demuestra que es un acróbata de campeonato, al que las escenas le sirven para sobresalir físicamente. Su personaje no le permite más. Como el de Ron Perlman, que casi nos hace sentir lástima por un actor que merece mejores papeles. Si algún otro actor tenía más de dos frases, ni las recordamos.
Al final todo queda en un intento de repetir Resident Evil que se parece más a las adaptaciones de videojuegos de Uwe Boll. Todo rematado con un final gratuitamente abiertísimo, que inicia antes de tiempo una secuela que esperamos no llegue jamás (o lo haga desde otras manos).