23 de abril de 2021

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Megalodón (2018)

El tamaño no lo es todo
Megalodón

Título original: The Meg
Año: 2018
País: Estados Unidos / China
Director: Jon Turteltaub
Guion: Dean Georgaris, Jon Hoeber y Erich Hoeber
Reparto:
Jason Statham (Jonas Taylor)
Li Bingbing (Suyin)
Rainn Wilson (Morris)
Cliff Curtis (Mac)
Winston Chao (Zhang)

Megalodón
Cara a cara

Sinopsis:
Jonas Taylor es un especialista en rescates submarinos. Cuando realiza una operación de salvamento en un submarino nuclear con problemas, una criatura no identificada obliga a Jason a salir a toda prisa de la nave, dejando allí a algunos de sus compañeros. Su versión nunca se llega a creer, y Jason se ve obligado a retirarse y abandonar el trabajo.

Cinco años después, un multimillonario trabaja en una base submarina junto a varios científicos para explorar las zonas más profundas de la Fosa de las Marianas. Ha llegado el momento cumbre de la investigación, en el que una sonda con tres tripulantes, que pilota la ex-mujer de Taylor, se adentra en las profundidades. Pero nuevamente el ataque de una criatura no identificada les deja atrapados en el fondo del mar. Así que deciden recurrir a Taylor para que ejecute el rescate.

Megalodón
Una peli de tiburones debe tener su escena de playa

Comentario:
Basada en una popular novela de Steve Alten, todos los avances de la adaptación nos hacían pensar que ésta podía ser la película de tiburones definitiva. Habíamos visto tiburones, tiburones inteligentes, tiburones en manada, incluso en tornados… pero un tiburón de 23 metros era algo que prometía todo tipo de terrores acuáticos en la gran pantalla. Desgraciadamente, una vez más quedó reflejado que no importa de qué tamaño sea tu monstruo, que lo importante es que sepas qué hacer con él. Y aquí no supieron.

Parece que no es una tarea sencilla, ya que éste era el tercer intento de adaptar la novela. Antes que Warner, Disney y New Line habían comprado los derechos a Alten y desarrollado guiones que habían sido finalmente desechados.
A la tercera fue la vencida, y aunque la película fue un éxito en taquilla, deja la sensación de no haber explotado todo el potencial que tenía el monstruo.
Para empezar, se evitó la calificación R, lo que implicó que la película es mucho menos sangrienta que lo que un monstruo así demandaba. Un error que ya propiciaba que en lugar de jugar en la liga del Tiburón de Spielberg, en la que el terror era fundamental, el largometraje pasase a la segunda división, la de los exploits de serie B que simplemente pretenden ser divertidos. Por suerte Turtelbaud lo vio así, y no pretende más que eso. Lo malo es que no lo hace suficientemente bien para destacar entre películas que no tenían ni una décima parte de su presupuesto (ni mal como para convertir todo esto en una de esas pelis de culto espontáneas).

Las escenas con el tiburón son muchas, demasiadas, y mientras más lo vemos menos amenazante nos parece. De hecho, el clímax de la batalla final está incluso por debajo de algunos de los encuentros que tiene antes la película. De hecho, el ritmo va decayendo a la par que el interés. Algo a lo que no ayudan unos personajes bastante simplones, con unas relaciones que no nos despiertan ningún interés.
Tampoco nos funciona el humor, que lo encontramos bastante a destiempo en más de una escena.
Mejor están los efectos especiales (sólo faltaba eso, con ese presupuesto), que además del tiburón imaginan un poco cómo puede ser ese «otro mundo» de las profundidades abisales.

Como serie B veraniega se deja ver, pero si (como parece) hay secuela, quizá le convendría (como película, como negocio ya es otro cantar) adoptar un tono más oscuro, dirigirla a un público más adulto, y ofrecer todos esos bocados que el tiburón no ha dado en esta película.