9 de diciembre de 2021

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Cine de terror, fantasía y ciencia ficción

Los muertos no mueren (2019)

Jim Jarmusch se atreve con los zombies
Los muertos no mueren

Título original: The Dead Don’t Die
Año: 2019
País: Estados Unidos, Suecia, Republica de Sudáfrica
Director: Jim Jarmusch
Guion: Jim Jarmusch
Reparto:
Bill Murray (Cliff Robertson)
Adam Driver (Ronnie Peterson)
Chloë Sevigny (Mindy Morrison)
Danny Glover (Hank Thompson)
Tom Waits (Bob)

Los muertos no mueren
Los policías del pueblo

Sinopsis:
Un fracking en el ártico ha desplazado los casquetes polares, lo que está produciendo varias consecuencias extrañas en todo el globo. Cambios en los usos horarios, animales huyendo de sus hogares y dirigiéndose hacia el bosque… y finalmente, muertos que salen de sus tumbas.

En un pequeño pueblo norteamericano, sus habitantes deben lidiar con todos estos cambios. Desde los tres policías del pueblo a la excéntrica nueva encargada de la funeraria local, pasando por un ermitaño que vive en los bosques, el friki que atiende la gasolinera, o el malhumorado granjero criador de pollos.

Los muertos no mueren
La nueva encargada de la funeraria

Comentario:
Que Jim Jarmusch, una de las figuras del cine independiente gracias a títulos como Flores rotas, Ghost Dog o Extraños en el paraíso se atreviese con una cinta de zombis ya era una noticia. Que reuniese en el reparto a una docena de caras conocidas, hacía aún más jugoso el proyecto: estrellas como Bill Murray, Tilda Swinton, Danny Glover, Adam Driver, Caleb Landry Jones, Chloë Sevigny, Steve Buscemi, Rosie Perez… y también músicos como Iggy Pop, Tom Waits, Selena Gomez o RZA. Incluso Daniel Craig llegó a formar parte del proyecto, pero finalmente no tomó parte.

¿Cumplió las expectativas todo ese hype? Como suele pasar, no. Se trata de una película bastante menor dentro de la filmografía de Jarmusch, muy menor incluso, con algunas cosas interesantes y otras que no tanto.
En un pueblo que ya parecía muerto, Jarmusch se empeña en contarnos que en realidad todos estamos muertos ya. Que hemos perdido la chispa de la vida en un mundo enchufado al wifi y la tele por cable, y que estamos solos en el mundo, por mucho que a veces alguien nos haga tilín eventualmente.

Y aunque Jarmusch y Frederick Elmes (director de fotografía de Terciopelo azul o Corazón salvaje) nos muestren algunos planos realmente rescatables, y lleguemos a empatizar con muchos de los personajes, lo cierto es que Jarmusch se va olvidando de ellos a medida que la acció se «desata» (es un decir). Algunos aparecen muertos sin más, o simplemente les vemos salir de un edificio para no volver a saber nunca más de ellos. Todo con la misma parsimonia con la que les hemos ido conociendo. Si alguien busca las emociones de la mayoría de películas de zombies, que vaya a buscarlas a otro lado.

Tampoco va a encontrar nadie una parodia del género como Shaun of the Dead. Y la crítica social no aporta mucho más que lo que ya hizo George A. Romero. ¿Qué nos queda entonces? Pues a Jim Jarmusch haciendo una peli de zombies, con un reparto de campanillas. Que ya es algo, pero no nos termina de parecer suficiente. Al público tampoco se lo pareció, recaudando apenas 18 millones de dólares en todo el mundo, incluyendo las ventas físicas, contra sus alrededor de 100 millones de presupuesto.