5 de agosto de 2021

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Cine de terror, fantasía y ciencia ficción

La noche devora el mundo (2018)

Una intimista de zombies
La noche devora el mundo

Título original: La nuit a dévoré le monde
Año: 2018
País: Francia
Director: Dominique Rocher
Guion: Jérémie Guez, Guillaume Lemans y Dominique Rocher
Reparto:
Anders Danielsen Lie (Sam)
Golshifteh Farahani (Sarah)
Denis Lavant (Alfred)
Sigrid Bouaziz (Fanny)
David Kammenos (Mathieu)

La noche devora el mundo
Sam, subiendo a tomar el aire

Sinopsis:
Sam aparece en casa de su ex-pareja, Sally, en un apartamento de París, en plena fiesta. Quiere recoger unas cintas que ella se llevó por error durante la mudanza a la casa de su nueva pareja, Mathieu. En la vorágine de la fiesta, un golpe en la nariz hace que Sam se refugie del ruido y el bullicio en una de las habitaciones, donde encuentra sus cintas y se queda dormido.

Cuando se despierta, no hay ningún ruido, y la casa está llena de sangre. Sam no tardará en descubrir que los zombis se han adueñado de París. Ahora tendrá que asegurar el edificio y encontrar la forma de sobrevivir en él. Limpiarlo de zombis será su primera tarea; la segunda, encontrar comida. La tercera y más difícil será permanecer cuerdo al verse solo y atrapado.

La noche devora el mundo
La horda

Comentario:
Basada en la novela de Pit Agarmen, el minimalismo de buena parte de la cinta nos hace abrazarla más como un título de cine de autor más que recomendarla a los fans de los muertos vivientes. Aquí lo importante no son los zombis, es la soledad en la que vivimos. El protagonista se siente cómodo en su casa, solo, con sus hobbies… y se olvida de que puede haber más personas y experiencias fuera. O, al menos, eso entiende uno de la fábula.

Anders Danielsen Lie, al que los aficionados quizá recuerden por Oslo, 31 de agosto, es prácticamente el único actor de buena parte del metraje. Y realiza una buena labor transmitiendo la soledad, la desesperación y los miedos de su personaje. Aunque lo hace mejor cuando no tiene que recurrir al diálogo, todo sea dicho.
Dominique Rocher, en su debut, sabe mantener la tensión, con un nivel técnico notable, y salpicando la historia con algunos momentos que rompan el ambiente, como los encuentros de Sam con su «amigo» Alfred.

Lo que no consigue romper la cinta, especialmente en su parte central, es el tedio. Porque si ya el punto de partida no difiere mucho de otras cintas como las adaptaciones de Soy leyenda, lo peor es que el metraje se hace bastante repetitivo. Al final la ambientación, la actuación, y el muy buen trabajo de maquillaje de los zombis son insuficientes si queda la sensación de que no se aporta nada al género, y que las propuestas se quedan en eso, en propuestas que no se terminan de desarrollar. Al final la película no cuenta gran cosa, y tampoco funciona como entretenimiento.

Tampoco ayuda el vago y abierto final, que no permite una recompensa al espectador que ha seguido la historia de Sam. Eso si contar más de un agujero de la historia, que deja alguna que otra pregunta sin respuesta.
Una pena, porque con un poquito más la película habría resultado bastante recomendable. Tiene ese «algo» difícil de conseguir, pero no consigue rodearlo de más sustancia a la que agarrarse.