9 de diciembre de 2021

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Cine de terror, fantasía y ciencia ficción

Historias para no dormir (1966-1982)

La Serie Española, con mayúsculas
Historias para no dormir

Título original: Historias para no dormir
Año: 1966-1968, 1982
País: España
Director: Narciso Ibáñez Serrador
Guion: Narciso Ibáñez Serrador
Reparto:
Narciso Ibáñez Menta (Varios)
Estanis González (Varios)
José María Caffarel (Varios)
Lola Lemos (Varios)
Manuel Galiana (Varios)

Historias para no dormir
El asfalto

Sinopsis:
Cada semana, «Chicho» Ibáñez Serrador llevaba a la televisión una historia con toques fantásticos. A veces de terror, otras de ciencia ficción, a veces simplemente se trataba de un thriller o de historias de serie negra, con o sin humor…
En muchas ocasiones adaptando relatos clásicos del género. Otras, con guiones originales de Luis Peñafiel, el seudónimo del propio Ibáñez Serrador como guionista.

Tras sus dos primeras temporadas, la serie se convirtió en objeto de culto, y tuvo un tímido intento de regreso más de una década después de su primera cancelación.

Historias para no dormir
Freddy

Comentario:
Todo un hito de la televisión española, que convirtió a Narciso Ibáñez Serrador en leyenda nacional del género. «Chicho» venía de crear Mañana puede ser verdad, una antología de ciencia ficción realizada para la televisión argentina (para la que también realizó un formato similar a Historias…, titulado Obras maestras del terror), que le sirvió también para dar sus primeros pasos en la televisión española. Quizá por ello, la primera temporada de la serie tenía bastante más de ciencia ficción que de terror, con episodios como La bodega o El doble, basados en relatos de Ray Bradbury.

En esa primera temporada, también se alternó la producción propia con la emisión de algunos episodios de Rumbo a lo desconocido (una de las teleseries americanas que usaban similar formato). Fueron en total 20 episodios, 17 producciones originales y 3 «préstamos». «Chicho» presentaba los episodios como un Rod Serling español, introduciendo buenas dosis de humor, y convirtiéndose en nuestro primer «horror host».

Probablemente el episodio más popular de esa primera temporada fuese El asfalto. En él, Narciso Ibáñez Menta (tremendo despliegue de personajes y caracterizaciones el suyo durante buena parte de los episodios de la serie) encarnaba al ser humano que es «devorado» por la gran ciudad. Dicen de este episodio que «Chicho», tras asistir a un Festival de Montecarlo, le dijo al entonces Secretario General de Televisión Española Juan José Rosón que ya se había dado cuenta de lo que gustaba al jurado: «Ya sé lo que hay que hacer para ganar aquí». Un par de años después, El asfalto se hacía con la Ninfa de Oro del certamen, por primera vez para España.

Para la segunda temporada el terror fue ganando terreno a la ciencia ficción. Los relatos de Poe sirvieron más a menudo de inspiración, con dos adaptaciones y algún guion original deudor de su obra entre sus nueve episodios. Mucho más corta, esta nueva temporada traería el fin de la serie original, por la que pasaron muchísimos grandes nombres del cine español. Algunos ya entonces consagrados, otros aún por descubrir: Paco Morán, Carlos Larrañaga, Gemma Cuervo, Fiorella Faltoyano…

En 1982, TVE intenta rescatarla. Pero por lo que se deduce de la presentación de la temporada por parte de Chicho, hubo desavenencias con el presupuesto que limitaron el revival a apenas 4 episodios, revisiones dos de ellos de historias ya adaptadas en las temporadas originales (lo mismo que hará la nueva serie de 2021, que adaptará 4 de los capítulos más populares de la serie).

La importancia de Historias para no dormir para el fantástico nacional, que comenzaba a surgir con fuerza en aquellos años, es mayúscula. Abriendo el género hecho en España al gran público, y despertando toda una generación lista para lo que estaba por venir. Pero también es remarcable cómo Ibáñez Serrador relataba en sus historias el miedo de la sociedad en la que vivía en ese momento. Aunque ambientaba las historias en Estados Unidos (quizá para sortear mejor la censura), en sus libretos se reflejaban las miserias de la clase obrera española de la época, la lucha de la mujer por ocupar su sitio, la falta de libertades… Como decía Chicho en más de una presentación, no sólo pretendía asustar, también quería que sus historias fuesen «para pensar».

Aunque su tono teatral, medios limitados y sus demasiado recurrentes giros finales no han permitido que la serie envejezca todo lo bien que merece; estamos ante todo un hito del género, que merece un visionado para cualquiera que quiera entender de dónde surge todo el fantástico que se hizo en España durante las décadas posteriores.