29 de mayo de 2024

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Cine de terror, fantasía y ciencia ficción

Faust, la venganza está en la sangre (2000)

El debut de la Fantastic Factory
Faust

Título original: Faust, la Venganza está en la Sangre
Año: 2000
Compañía: Fantastic Factory / Castelao Prd.
Director: Brian Yuzna
Guión: David Quinn
Reparto:
Mark Frost (Jasper/Faust)
Andrew Divoff (M)
Isabel Brook (Jade)
Mónica Van Campen (Claire)
Jeffrey Combs (Margolies)

Faust
Faust (Mark Frost)

Sinopsis:
Jasper es un joven artista que vende su alma a M, líder de la secta la Mano, para vengar la muerte de su novia a manos de unos matones. Pero una vez consumada su venganza, descubre que debe seguir matando al servicio del Demonio, y verse perseguido por ello por el detective Margolies. Sólo la psiquiatra Jade ve al hombre debajo del monstruo e intentará ayudarle, después de conocer a Jasper cuando éste es capturado e ingresa en su clínica.

Faust
El malvado M (Andrew Divoff)

Comentario:
La primera producción de la Fantastic Factory tuvo que soportar un recibimiento que desde mucho tiempo antes de ser estrenada se podía intuir que no sería bueno. Inexplicable como se cebaron muchos fans con ella, mientras dejan pasar películas mucho peores que nos llegan constantemente de EEUU (o de nuestra propia cosecha). El caso es que Faust no es que fuese una buena película, pero tampoco tan mala como para merecerse aquella acogida. Basada en el cómic de Tim Vigil y David QuinnYuzna le dio un aire de serie B de los ochenta, que quizás fue lo más acertado del film, porque sirvió para diferenciarse de otras dos adaptaciones de cómics con mucho en común, como son Spawn y el Cuervo, que vieron antes la luz poco antes. Eso pese a que Faust era un proyecto que desde hace muchos años quería llevar a la pantalla un gran amigo de YuznaStuart Gordon (una de las protagonistas de aquel primer proyecto iba a ser Brinke Stevens). El resultado es entretenido sin más, con un pequeño papel para el legendario Jeffrey Combs, lo suficiente para una serie B sin pretensiones, que no debía haber pasado con gloria, pero tampoco con pena.