26 de septiembre de 2021

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Boss Level (2021)

Mátale otra vez, Frank
Boss Level

Título original: Boss Level
Año: 2021
País: Estados Unidos
Director: Joe Carnahan
Guion: Chris Borey, Eddie Borey y Joe Carnahan
Reparto:
Frank Grillo (Roy Pulver)
Naomi Watts (Jemma Wells)
Mel Gibson (Clive Ventor)
Will Sasso (Brett)
Rio Grillo (Joe Wells)

Boss Level
Espada contra espada

Sinopsis:
Roy acaba de despertarse en su cama por 129ª día consecutivo. Un día tras otro, el mismo asesino intenta acabar con su vida mientras duerme. Y aunque consiga reducirle, otro asesino no tardará en dar con él y acabar con su vida, volviendo a reiniciar el día hasta ese mismo momento en su cama.

Atrapado en un bucle infinito, Roy va probando una y otra vez hasta conseguir ir eliminando a sus contrincantes. No obstante, no sabe por qué está pasando por esta situación, ni tiene la más mínima pista sobre cómo terminar con ella. Roy va a necesitar más que 129 intentos para llegar al fondo de todo este asunto.

Boss Level
Ventor y Wells

Comentario:
Casi 10 años ha llevado a Joe Carnahan (El equipo A, Ases calientes) rodar este Día de la Marmota de acción. Un período que ha servido para que se le adelanten un puñado de películas contando lo mismo (la más popular, Al filo del mañana). Y nosotros no tardamos ni 10 minutos como espectadores en darnos cuenta de que Carnahan no va a ofrecernos nada especialmente novedoso a la propuesta.

Lo más destacado es el reparto, plagado de grandes nombres venidos a menos: desde estrellas marchitas como Mel Gibson a una Naomi Watts que hace unos años que no está eligiendo del todo bien sus papeles, pasando por secundarios como Michelle Yeoh (Tigre y dragón), Ken Jeong (Resacón en Las Vegas), Annabelle Wallis (Annabelle)… todo comandado con un Frank Grillo convertido ya el nuevo Christopher Lambert de la serie B, y que llega aquí acompañado de su hijo en la vida real.

Inspirado en los videojuegos de los 80 y 90s, la película es una sucesión de combates de aquellos que, cuando los perdíamos, nos obligaban a comenzar la partida de cero. Aunque aquí pocas veces da la impresión de ir subiendo de nivel. Y el «final Boss» resulta ni siquiera ser tal, con lo que el símil con los videojuegos de acción resulta poco más que anecdótico. Al menos la película no se toma a sí misma muy en serio, ni se excede en su metraje, lo que cada vez es más de agradecer.

Entre tanto personaje pintoresco, escenas de acción, algo de investigación y humor… a Carnahan le queda tiempo para profundizar en la relación padre-hijo del protagonista. Y aunque no sea algo especialmente interesante, tiene bastante mérito haber conseguido encajarla dentro de este desenfreno sin que la película pierda el ritmo. Como cuando algunos juegos los ponías en pausa y la música seguía sonando.

Entretenida, si no tenéis muchas esperanzas puestas en ella.