26 de febrero de 2021

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Black Mirror: Bandersnatch (2018)

La distopía de Black Mirror se vuelve interactiva
Black Mirror: Bandersnatch

Título original: Black Mirror: Bandersnatch
Año: 2018
Compañía: House Of Tomorrow / Netflix
Director: David Slade
Guion: Charlie Brooker
Reparto:
Fionn Whitehead (Stefan Butler)
Will Poulter (Colin Ritman)
Asim Chaudhry (Mohan Thakur)
Alice Lowe (Dra. Haynes)
Craig Parkinson (Peter Butler)

Black Mirror: Bandersnatch
Stefan probando la jugabilidad

Sinopsis:
Stefan Butler es un joven que vive con su padre, tras la muerte de su madre en un accidente de ferrocarril. Busca ganarse la vida como programador de videojuegos, y para ello está creando uno utilizando como base un librojuego, titulado Bandersnatch, que heredó de su madre. Su sueño es presentárselo a Tuckersoft, una de las compañías de videojuegos más importantes.

En Tuckersoft trabaja Colin Ritman, la gran estrella de los videojuegos, creador de los últimos grandes éxitos en 8 bits. La oportunidad de trabajar con él emociona a Stefan. ¿Aceptará Stefan que la empresa participe en el desarrollo del juego? Será una de las decisiones que el espectador deberá ir tomando…

Black Mirror: Bandersnatch
Ritman, el gurú de los videojuegos

Comentario:
Aunque Netflix había probado ya cortos interactivos protagonizados por El Gato con Botas de Shrek o los personajes de Minecraft, fue con esta película cuando se lanzó a por los productos para adultos, y de una duración de largometraje. Algo que estaba pensado que fuese la guinda a la quinta temporada de Black Mirror, pero cuya complejidad acabó convirtiendo en un lanzamiento independiente.

El propio creador de la serie Charlie Brooker se encargó del guion, mientras que la dirección quedaba a cargo de David Slade (Hard Candy). Claro que aquí casi que más importantes que las labores artísticas eran las técnicas, y en eso la plataforma de TV logró una interactividad mucho más fluida que intentos de películas interactivas anteriores, que debían lidiar con algunas limitaciones como las del DVD (y no hablamos ya del VHS).

Se grabaron unos 150 minutos de película en total, que permiten un visionado de 40 minutos en la ruta más corta y 90 en la ruta por defecto, incluyendo «retornos» en la historia cuando llegamos a vías muertas en la historia que la productora no considera uno de los «auténticos finales». Esto, que enlaza perfectamente con la idea de la historia de reflexionar sobre la libertad de elección, y que nos permite tomar distintos caminos sin tener que volver al principio de la película (en los libros era más fácil volver a la página de la que venías y tomar la otra vía) fue quizá lo que más confundió a muchos espectadores, que tacharon el experimento de confuso y repetitivo. Una oleada de críticas que incluso llevó a uno de los actores a retirarse de las redes sociales. A favor de Slade y Brooker, diremos que pocas veces la idea principal de la película, la ilusoriedad de las decisiones, en sus propias carnes de una forma tan directa.

Lo cierto es que el proyecto adolece dos defectos: uno, que no consigue quedarse en un género. Aunque la película navega buena parte de sus cortes dentro del terreno del thriller psicológico, a veces se sale de ellos para llegar a terrenos que van desde la ciencia ficción distópica a la comedia. Cambios que no son nada sutiles, y no contribuyen a dar empaque a la película. Más grave aún me parece que pierda uno de los mayores atractivos de un librojuego en los que se basa (y de los que recibió una denuncia por mencionar concretamente a los de «Elige tu propia aventura»): no apetece «jugarla» una segunda vez debido a los numerosos ciclos que hemos vivido en el primer visionado y que ya nos han revelado buena parte del metraje.

Merece la pena verla, pero como episodio de Black Mirror tendría problemas para entrar en el top 10; lo que después del despliegue realizado es una marca bastante insatisfactoria para todos.