24 de enero de 2021

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Besos de vampiro (1988)

Nicolas Cage en su salsa
Besos de vampiro

Título original: Vampire’s Kiss
Año: 1988
Compañía: Magellan Pictures
Director: Robert Bierman
Guion: Joseph Minion
Reparto:
Nicolas Cage (Peter Loew)
Maria Conchita Alonso (Alba Restrepo)
Jennifer Beals (Rachel)
Elizabeth Ashley (Dra. Glaser)
Kasi Lemmons (Jackie)

Besos de vampiro
Peter y Rachel

Sinopsis:
Peter es un exitoso agente literario que trabaja en Manhattan. Trabaja todo el día, y bebe y baila toda la noche. Sus ansias de sexo fácil y dinero parecen insaciables, pero no le llenan. Una noche, mientras está en la cama con una reciente conquista, un enorme murciélago rompe su ventana y entra en la habitación. Algo que le excita incomprensiblemente, como contará a su psicóloga.

Poco después, Peter conoce a Rachel. Un mordisco en el cuello después, Peter comenzará a convertirse en vampiro. ¿O es todo imaginación suya y se está volviendo loco? Real o no, ahora cada vez sentirá más sed de sangre, rechazo a la luz del día… Todo se desmorona a su alrededor, e irá pagando su rabia con su secretaria Alba.

Besos de vampiro
Histrionismo al cuadrado

Comentario:
No se puede hablar de un Nicolas Cage histriónico hasta haber visto esta película primero. El actor está desatado, dominando toda la película de principio a fin. Que sea para bien o para mal dependerá mucho del grado de permisividad que tenga el espectador con el actor. Si, como el que suscribe, le tenéis cogido gusto a Cage, no podréis si no disfrutar de este vertiginoso descenso a los infiernos de su personaje. Y eso que a punto estuvo de no rodarla, ya que la financiación se encontró con la firma bajo el brazo de un Dennis Quaid que acabó dejando el proyecto por problemas de agenda.

Joseph Minion escribió el guion tras el éxito de ¡Jo, qué noche!, e impregnó nuevamente la historia de algunos de los elementos más oscuros de la Manhattan de los 80s, desde la decadente vida nocturna a la ansiedad de las grandes oficinas. A ello sumó la inspiración basada en una relación tóxica que mantenía entonces con su pareja, que según él le vampirizaba energética y psicológicamente. Su idea inicial era dirigir la historia, pero no se sintió con fuerzas para lidiar con su ex-pareja (productora de la cinta), permitiendo la llegada de un entonces prometedor Bierman. El cambio no gustó a Cage, que llegó a abandonar la película, presionado por su agente, que no quería que tras el éxito de Hechizo de luna volviese al cine independiente. Finalmente, consiguieron convencerle de que volviese al proyecto, que rodó por apenas 40.000 dólares.

La crítica la destrozó. Es bien cierto que Cage está sobreactuado, aunque creo que hasta el punto en el que le da la vuelta a la rueda. Su locura fuera de la pantalla contagia a las imágenes, y sirve de alfombra para la historia. Nunca sabes qué se le va a ocurrir en la siguiente escena. Como cuando el personaje se come una cucaracha. Una escena que fue idea de Cage, que en realidad debía comerse un huevo crudo según el guion. Pero Nicolas quería ofrecer algo más, y rodó dos veces cómo se comía lo que más miedo y asco le producía en la vida real.
Bierman también aportó momentos realmente inquietantes, aunque el fracaso de la cinta le condenó a volver para siempre a la televisión británica.
En taquilla tampoco funcionó, aunque probablemente de eso tenga culpa su campaña, orientándola como una comedia de terror cuando en realidad es más bien un drama salpicado de humor negro.

Con los años, la cinta se ha ido formando un doble estatus de culto. Para algunos, por ser lo peor de lo peor dentro de la filmografía de Cage, carne de memes para Internet. Para otro, por convertirse en una historia con más trasfondo del que parece, que habla de la soledad, de la misoginia, del temor masculino a las mujeres, y todo bajo la historia de una espiral de locura que cada vez va a más. ¿Es realidad o imaginación? Creo que la película lo deja suficientemente claro, pero en el fondo no importa. En cualquiera de los dos casos el personaje se convierte en un ser de la infraoscuridad que mata y bebe sangre. Para mí es todo un antecedente del American Psycho de Easton Ellis, que vería la luz un par de años después. Una cosa es segura, o la amas o la odias.