20 de octubre de 2020

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Star Trek: el guión

Roberto Orci y Alex Kurtzman adaptan los clásicos personajes de la serie
Star Trek
Star Trek

Los personajes de Star Trek son algunos de los más reconocibles del siglo XX, especialmente el capitán James T. Kirk y su leal pero polémico primer oficial Spock. Pero J.J. Abrams, al afrontar este nuevo comienzo de la saga, necesitaba unos guionistas que pudiesen tomar esas definidas personalidades y crear una retrospectiva de cómo fueron, de cuales eran sus esperanzas y motivaciones al inicio de sus carreras.
Así que Abrams recurrió a Roberto Orci y Alex Kurtzman, cuya colaboración ha producido los guiones de films como Transformers, Misión: Imposible III o la serie Fringe, creada por el propio Abrams. Orci, concretamente, siempre ha sido un entusiasta de de Star Trek. “Cuando conocí a Bob en el instituto, una de las primeras cosas suyas que recuerdo es que tenía un teléfono del Enterprise, ¡y el puente sonaba como un timbre de verdad!”, dice Kurtzman.

No obstante, los guionistas se lo pensaron mucho antes de aceptar este proyecto. “Nos lo pensamos porque sabíamos que iba a ser una tremenda responsabilidad”, explica Kurtzman. “Todo el universo Trek estaba como en una especie de encrucijada en ese momento, y sabíamos que haría falta pensar mucho para conseguir atraer a la siguiente generación. Los retos eran un poco amedrentadores. Pero cuando a uno le da miedo hacer algo, creo que al mismo tiempo siente que es un desafío personal al que hay que enfrentarse. Tras nuestras vacilaciones iniciales, empezamos a hablar de ello con J.J. y entonces simplemente decidimos unirnos y meternos en ello”.

Lo hicieron con la convicción de que debían ser fieles a la visión de Gene Roddenberry, creador de la serie original, sobre un futuro luminoso. La pareja comenzó haciendo una lista de los mayores y más universalmente reconocibles atributos de Star Trek. Orci explica: “Esa lista incluía la idea de un grupo de amigos que se unen, la forma en que cada personaje parece cálido, humano y real, el uso de auténtico humor, no de parodia ni ironía, que surge de las situaciones reales, y además una historia que hace pensar y que es auténtica ciencia-ficción, no una fantasía imposible, sino una visión del futuro que podemos llegar a alcanzar los humanos”.
Kurtzman continúa: “Había también algo que queríamos captar y que es muy específico de Star Trek: hombres y mujeres respondiendo al desafío de quiénes son como personas, por el método de enfrentarse a lo que parecen ser problemas irresolubles. Parte de lo irresistiblemente divertido de la serie original era ver cómo esas personalidades increíblemente inteligentes e intrigantes trabajan juntas y llegan a dar lo mejor de sí mismos. Nos pareció que, si podíamos tomar ese espíritu y darle unos nuevos cimientos, se podría hacer avanzar la herencia de ‘Star Trek’ con esta película”.

Star Trek
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Partiendo de esa base, Orci y Kurtzman estaban entusiasmados por la ocasión de hacer cosas nuevas: imaginar la juventud, nunca antes vista, de Kirk (Chris Pine) y Spock (Zachary Quinto), y su conversión en amigos y líderes, y elaborar la primera misión de la nave Enterprise.
Explorar cómo eran Kirk y Spock de adolescentes ayudó a los escritores a llegar hasta la raíz de lo que los ha hecho tan consistentemente atractivos: la idea de dos hombres completamente opuestos encajando firmemente y embarcándose en una peligrosa misión de un modo en el que ninguno de los dos podría haberlo hecho por separado. Dice Kurtzman: “Era realmente fascinante pensar en el joven Spock, que está literalmente desgarrado entre el mundo humano y el vulcaniano y que, como cualquier niño, intenta imaginarse cómo puede encajar. Eso hace de él un personaje con el que es sumamente fácil identificarse. Era igualmente fascinante pensar en el joven Kirk, que creció siendo un rebelde, a lo James Dean, mientras buscaba su identidad. Cuando se conocen en la Academia de la Flota Estelar, no pueden ser más opuestos en el modo en que conciben la vida, pero también reaccionan a los parecidos que ven en el otro. Una gran parte de este viaje consiste en cómo aprenden a utilizar el uno lo mejor del otro para tomar decisiones de mando que harán que sobreviva la nave Enterprise y el propio universo”.

Cuando la nave Enterprise es atacada, los estilos de liderazgo de Kirk y Spock van apareciendo gradualmente. Orci explica: “La reglas del deber en una nave espacial provienen de una rica historia de reglas navales auténticas. Todo se basa en el código, el honor y la cadena de mando. Y sí, en ese ambiente, Kirk siempre está buscando la ocasión de romper las normas para ganar, mientras que Spock cree en la lógica de atenerse exclusivamente a las órdenes. Ese es el principal motivo de discusión entre ellos, y uno siente claramente que ambos han de tener razón. No nos gustaría que el uno tuviese razón a expensas del otro. Kirk y Spock se enfrentan realmente a un dilema moral, pero llegan a darse cuenta de que solamente encontrando un modo de trabajar juntos podrán progresar de verdad”.
Para J.J. Abrams, éste era uno de los elementos fundamentales que había que captar bien. “En un sentido amplio, quería que la película fuese un viaje de los corazones y las mentes uniéndose. La belleza de Kirk y Spock ha radicado siempre en su relación, pero aquí teníamos la oportunidad de explorar no sólo el aspecto divertido y humorístico de esa tensión, sino también cómo llegaron a convertirse en hermanos de armas. Era ver cómo se vieron inmersos en esa aventura que no sólo les puso a prueba, sino que les vinculó de por vida”.

Las apuestas empiezan a ponerse increíblemente altas para Kirk y Spock a medida que comienzan a entender los propósitos de Nero (Eric Bana), el iracundo y despiadado romulano. Al ser un personaje recién introducido, los escritores emplearon igual cantidad de tiempo en desarrollar a Nero hasta convertirle en un enemigo a la altura de los tripulantes del Enterprise, alguien lleno de trucos, astuto e impredecible. “En la mejor tradición de los villanos complejos, Nero es alguien que siente genuinamente que le han engañado y cree que tiene un motivo válido para vengarse de la Flota Estelar”, dice Orci. “Sus ansias de destrucción van más allá de la política intergaláctica y son algo profundamente personal. Es terrorífico, pero hay algo en él con lo que uno puede identificarse”.

Leonard Nimoy
Star Trek

Para completar el reparto, los realizadores solicitaron a uno de los miembros originales de la tripulación, el legendario Leonard Nimoy. “Nos pareció que tenía que estar en la película a toda costa. Le escribimos uno de los personajes principales sabiendo que podía decir que no y ponernos en un aprieto”, dice Orci. “Y entonces, cuando nos reunimos con él, fue como si nos tocara el gordo. No nos podíamos creer nuestra buena suerte. El mero hecho de contar con su aportación era un auténtico estímulo”.

Queríamos a Leonard porque deseábamos tener ese enlace con el canon de ‘Star Trek’”, explica el productor Damon Lindelof. “Pero era un gran riesgo acudir a Leonard Nimoy, porque había dicho que nunca volvería a hacer otro ‘Star Trek’”.

A medida que se adentraban en el meollo de la historia, el profundo conocimiento de Orci de las decenas de volúmenes sobre las tradiciones Trek supuso una gran ventaja. “En lugar de tener que buscar las cosas en un libro, teníamos la libertad de imaginar argumentos geniales y de jugar con ellos sin preocuparnos de si estábamos reflejando bien los detalles”, dice Orci. “Pero, aunque siempre tuvimos muy claro que queríamos escribir una historia que atrajese a todo el mundo, también queríamos satisfacer a los fans de toda la vida y recompensar su fidelidad a la saga. Para nosotros, era muy importante que incluyese en su propio tejido y estructura todo lo que la había precedido. Hicimos listas de cosas que estábamos seguros que la gente querría ver: un miembro de la tripulación con camiseta roja, una chica verde de Orión, Spock tocando el arpa, la clase de cosas que emocionarían a los fans y gustarían también a la gente que no conocía estas aventuras”.

Siempre que había alguna duda acerca de las reglas de la Flota Estelar o de la historia de alguna raza alienígena, los escritores no dudaban en consultar con las legiones de trekkers que sienten pasión por averiguar las respuestas a esa clase de preguntas. “Los fans han sido los auxiliares de vuelo de esta saga durante las últimas cuatro décadas, y son también de los fans más inteligentes del mundo”, dice Orci. “Así que, si surgía alguna duda, sabíamos que cualquier fan que se preciase conocería la respuesta. Y así era”.
Los escritores se apoyaron además en los conocimientos del investigador Sean Gerace, quien se aseguró de que nada en Star Trek entrase en conflicto con el largo futuro de la Flota Estelar ya descrito en las películas y en series como La Nueva Generación y Espacio profundo Nueve. Gerace se enfrentó a tareas tan inusuales aunque divertidas como redactar un informe detallado sobre la mitología romulana. También vio los 79 episodios de la serie original y todas las películas, tomando notas detalladas de las historias personales y de los matices de cada personalidad. Los realizadores se interesaron especialmente por Star Trek II: La Ira de Khan, considerada generalmente como la más estimulante emocionalmente de la serie de largometrajes anteriores.

Star Trek
Star Trek

A medida que Orci y Kurtzman se acercaban a un borrador acabado de Star Trek, contaron también con mucho apoyo por parte de Abrams y de los productores, que estaban listos y dispuestos a debatir los matices de los personajes y el desarrollo de la trama en cada giro. “Trabajar en el guión con Bob y Alex y el equipo de productores fue un cómodo intercambio de ideas”, dice Abrams. “Lo que fue genial era que todos teníamos diferentes grados de experiencia y conocimientos. Bob Orci era un trekker total, que conocía cada detalle y que también sabía si los fans se iban a disgustar si hacíamos tal cosa, mientras que Bryan Burk ni siquiera había visto la serie original y se aproximó a la historia con esa perspectiva. Eso nos permitía a cada uno de nosotros tener una opinión única en cuanto a lo que iba a funcionar con diferentes públicos. Era como un sistema de equilibrio y contrapeso, así que sentíamos la emoción de unos recién llegados y sin embargo éramos fieles a todo lo que nos había precedido”.