7 de mayo de 2021

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Cine de terror, fantasía y ciencia ficción

Ruega por nosotros: diseño de producción

El director Evan Spiliotopoulos comenta las decisiones creativas de la película
Ruega por nosotros
Ruega por nosotros

La historia de Ruega por nosotros está centrada en un pequeño pueblo de Nueva Inglaterra, y Evan Spiliotopoulos y la diseñadora de producción Felicity Abbott buscaban capturar con autenticidad la simplicidad evocadora e idílica de la región y su inquietante aislamiento al rodar en Massachusetts. “Me pareció esencial rodar la película en su localización propia para capturar la atmósfera, su arquitectura y luz invernal” dice Spiliotopoulos. “Una posada en Sudbury nos ofreció tanto el aspecto colonial como los sets específicos de la iglesia, el rectorado, el campo, el arroyo y demás localizaciones”.

Aunque la posada local solo aparecía una vez en el rodaje, le faltaba un elemento crucial de la aparición mariana de Alice, el viejo roble. Para esto, el equipo de producción construyó un árbol improvisado que plantaron en el campo. “El roble petrificado está sacado directamente de la novela de James Herbert y es un catalizador para todo lo que ocurre más adelante. Debía estar en la película” dice Spiliotopoulos. “Aunque también quería que nuestra versión del árbol tuviese características femeninas, que simbolizase una mujer alcanzando el cielo. Así que lo construimos de cero y lo plantamos en el campo. Fue genial ver a los locales reaccionar ante ese elemento que había aparecido de la nada”.

Centrar la historia en Nueva Inglaterra era clave además porque la historia está inspirada en eventos reales ocurridos en la zona. En Cape Ann y en Salem, no muy lejos de Sudbury, los locales cuentan leyendas de apariciones. El parque nacional de Freetown/Fall River en Massachusetts es una de las referencias que usaron para el árbol en el que se aparece María. La película recuerda tres de las apariciones marianas más célebres, las de Laus, Lourdes y Fátima, donde se cree que la virgen María todavía visita, así como miles de peregrinos cada año.

Para acentuar el inminente destino del campo, los cineastas recurrieron a la historia como conductor del mal. “Los tradicionales muñecos de maíz se usan desde hace siglos en Irlanda y Europa central” explica Spiliotopoulos. “Los granjeros solían enterrarlos en los campos para traer buena suerte. Y la tradición de poner una fecha imposible en una vasija para que el mal nunca volviese es un ritual americano arcaico, inspirado por las extrañas inscripciones en las tumbas coloniales”.

Ruega por nosotros
Ruega por nosotros

Para crear la imagen de la amenazadora entidad que siembra el mal allá por donde pasa requirió deconstruir el concepto de lo maternal y sagrado. “Hice ingeniería inversa con ella” explica Spiliotopoulos. “Sabíamos que necesitábamos un mal que pudiese pasar como la virgen María, así que eso influyó en su ropa. Por supuesto, las túnicas blancas y azules asociadas con ella debían estar mugrientas y podridas. Sus bondadosas facciones resultan ser una máscara clavada en su rostro. Los destellos que emite su figura es el resultado de haber sido quemada en la hoguera. Pero por encima de todo, debía dar miedo. También quería que se moviese de forma antinatural, lo que llevó al casting de Marina Mazepa, una impresionante contorsionista”.

Para la inquietante banda sonora que acompaña la historia, Spiliotopoulos eligió al maestro de la música de terror Joseph Bishara. “Me decanté por el legendario Joseph Bishara” dice Spiliotopoulos. “Cuando escucho su música con las luces apagadas hace que me muera de miedo”.

El rodaje de Ruega por nosotros fue truncado al principio por la crisis de COVID-19. A medida que la pandemia empezó a asolar cada rincón de Estados Unidos, la industria del cine cerró y la producción se pausó. Aun así, tanto el reparto como el equipo de rodaje permanecieron decididos a acabar el proyecto. “Rodamos en dos periodos diferentes por culpa de la COVID-19: de enero a marzo y después en septiembre y octubre” recuerda Spiliotopoulos. “Todos los actores se llevaron bien entre ellos e hicimos piña para acabar la película. Estoy muy orgullo de haber sido capaz de terminar el rodaje con seguridad durante la pandemia”.

Las creencias son algo poderoso. Definen los parámetros de lo que es posible y determinan nuestra percepción de la realidad. La película trata sobre lo que ocurre cuando las creencias se tuercen. “Aunque nunca he experimentado un milagro, como la mayoría de nosotros, albergo la posibilidad de que ocurra” dice Spiliotopoulos. “Esta película juega con esa creencia y desenmascara el terror detrás de una fachada sagrada. Que los creyentes reaccionen con puro terror – cuidado con lo que crees”.