27 de septiembre de 2020

CineFantastico.com

Cine de terror, fantasía y ciencia ficción

Así se hizo The Spirit

Así se recreó el universo de Will Eisner
The Spirit
Frank Miller con Bill Pope

Los responsables de The Spirit tenían un plan: rodar la producción enteramente utilizando la pantalla verde y generando todos los decorados mediante CGI. De esta forma pretendían crear una mezcla entre la imagen en movimiento propia de una película y la fija de un cómic. Frank Miller ya había estado involucrado en el rodaje de Sin City, por lo que conocía bien estas técnicas. “Lo que ocurrió con la tecnología computarizada y el CGI es que encajó perfectamente con alguien con mi abanico de conocimientos”, reconoce Miller. “Yo cuento historias con imágenes. Lo que me encanta del CGI en cine es que si soy capaz de pensar en algo, eso puede estar en la película. Y aunque esta tecnología habla del futuro, también puede recuperar algunos valores del pasado. No solamente los valores del cómic en una ciudad extraña con luz tenue, sino también los valores del cine negro clásico. Quería que The Spirit tuviese la imagen descarnada y aterradora de esas viejas películas”.

La productora Deborah Del Prete seleccionó un equipo de primer nivel para ayudar a que Miller pudiera plasmar su visión en la película. “Nos propusimos encontrar gente que conociera y simpatizara con los conceptos del tipo de cómic que Frank ha escrito. Queríamos gente que conociera a Eisner y The Spirit. Así que Frank ha estado rodeado por gente de mucho talento que estaba ansiosa por trabajar con él en esta película. Cada uno de los miembros del equipo era gente muy especial”.
Y, efectivamente, el grupo de especialistas lo era. Ahí estaban el renombrado director de fotografía Bill Pope, que ha trabajado en Spiderman 2 y 3, la trilogía de Matrix o Lazos Ardientes; o el supervisor de efectos visuales Stu Maschwitz, fundador de la casa de FX The Orphanage, y miembro del equipo de Iron Man, Noche en el museo, Superman Returns o Harry Potter y el cáliz de fuego.

Pope no dudó ni un segundo en formar parte del equipo que ayudaría a Frank Miller en su debut como director. “Frank Miller llama y dice, ‘¿quieres hacer una película?’ Éste es el hombre que es el maestro del medio visual y quieres saber lo que hace. ¿Qué haces si Julian Schnabel te llama? Dices sí”.
Maschwitz compaginó su habitual labor con la de director de la segunda unidad, asesorando a Miller sobre los temas de efectos visuales desde la preproducción. “Frank es un subidón con toda la energía que sientes en su material gráfico. Tiene una visión profunda y es increíble verlo trabajar para darle vida a esos personajes que están definidos en una página tan solo con una pose o un gesto”, dice Stu.

Así, la película comenzó su producción el 8 de octubre de 2007, siendo la primera película en rodarse en los nuevos estudios, Albuquerque Studios, en el estado de Nuevo México. Los platós 7 y 8 fueron se unieron en un inmenso plató con pantalla verde, pantalla negra y un plató para trabajar con especialistas que se podía cambiar de verde a negro. El reto era importante: rodar toda la película en 48 días, con más cien actores y especialistas. Miller creó unos cuadernos con las historias de Eisner que habían inspirado la película, y los repartió a los actores y los departamentos técnicos. Luego, cada día el director realizaba unos guiones gráficos para que todos pudiesen visualizar las escenas que iban a rodar. Del Prete comenta, “Frank se aseguró de que toda la gente que trabajaba en la película realmente entendiera el original así como su estilo artístico. Y creó un híbrido de los dos. No hubo un sólo día que transcurriera sin que se hablara de Will”.
Juntos, Miller, Pope y Maschwitz hicieron un mapa de la aventurada estrategia visual. “Decidimos hacer The Spirit aún más estilizada, más en la línea de los dibujos de Frank que lo que hizo Rodriguez”, explica Pope. “Stu y yo éramos unos seguidores, en el sentido de que entendíamos a Frank Miller y su sensibilidad. Nuestro trabajo era traducir lo que estaba en su cabeza y en sus dibujos al mundo tecnológico. Frank no es un técnico. Para lo que es fantástico es para encontrar ese momento, el punto emocional preciso en el corazón de cada escena”.

Frank Miller
Frank Miller dirigiendo

El espíritu creativo dominaba el set, lo que era muy importante para Miller de cara a conseguir plasmar el cómic de Will Eisner en la pantalla: “Will fue siempre un aventurero en su trabajo. Lo que queríamos hacer en esta película era volver a estar en contacto con ese sentido de la experimentación que The Spirit aportó y que a la vez definió el cómic. Todos, el reparto y el equipo técnico estaban dispuestos a intentar cosas”. Miller era muy receptivo a la más mínima idea que aportasen los actores. Así lo recuerda Samuel L. Jackson, que se dio cuenta de las posiblidades al ver lo minimalista del vestuario y que no había decorado: “Nos dimos cuenta de que podíamos lanzar a Octopus a otra dimensión con las pelucas, el maquillaje de ojos y todo tipo de cosas elaboradas en mi cara. Nos lo pasamos muy bien pensando en el personaje, y creo que eso nos ayudó a crear un villano verdaderamente gracioso y memorable”.
Miller estaba encantado con su reparto. “Estoy acostumbrado a dibujar en mi tablero e inventarme a mis propios actores. Así que probablemente la mayor sorpresa que me llevé fue que me encantan los actores y adoro trabajar con ellos. Todos en el reparto son fantásticos. Creo que, de verdad, el actor es el que crea el personaje. El director sólo ayuda a conducirlos a través de la historia”.

El vestuario de The Spirit debía ser fiel al cómic a la vez que no desentonar en la pantalla, un reto que cayó en manos del diseñador de vestuario, Michael Dennison, quien debía reflejar las diferentes personalidades de los personajes a través de sus ropas. Así, para Octopus (Samuel L. Jackson), creó una serie de trajes para que mostraban la adoración del mal de este desalmado, desde el arquetípico «malo» del oeste, al mortal samurai e incluso el nazi. Completamente opuesta era la tarea de vestir a las mujeres de la película: vestidos de noche, trajes que resaltasen sus siluetas femeninas, como los de mediados del Siglo XX, pero que al mismo tiempo tuviesen un toque moderno.
Como contraste, el guardarropa de Spirit pedía algo simple, prendas con mensaje. Dennison optó por alterar sutílmente el atuendo del cómic, lo justo para actualizar el personaje. “El original Spirit llevaba un traje”, apunta Dennison. “Hemos simplificado su vestuario a una camisa, corbata, pantalones, cinturón, zapatillas de deporte, un increíble impermeable y un sombrero. El impermeable fue cariñosamente bautizado como la capa, porque flotaba, volaba, se envolvía, ocultaba. La corbata escarlata era parte de la visión de Frank. Una imagen gráfica que se convirtió en la firma del personaje”.

Las secuencias bajo el agua fueron algunas de las escenas más atrevidas de The Spirit. Cuando Jackson y Eva Mendes buscan su botín bajo el agua, Miller quería algo que parecía solamente posible en los cómics: que Sand Saref (Mendes) luciese bajo el agua igual de explosiva que en Central City. Para conseguirlo, Pope rodó las secuencias con una luz especialmente diseñada para esas escenas, y utilizando una cámara Phantom, un modelo de alta velocidad que se usa en aplicaciones científicas. Se suspendió a Mendes sobre un arnés, y se grabó. Del Prete cuenta, “teníamos lo que queríamos, una escena totalmente creíble bajo el agua y Eva parece una diosa, el maquillaje y el cabello absolutamente perfectos, porque, claro, ella no está en el agua. ¡Igual que en un cómic!

La idea era que The Spirit fuese una muestra de cine negro contemporáneo, en la que el color tuviese su protagonismo. Así, se estableció una gama de colores a través del diseño de vestuario, la iluminación, la dirección artística, o la postproducción. “Nunca creímos que la película tenía que ser puramente en blanco y negro, queríamos ver el color de la piel y la carne”, dice Pope. “Así que trabajamos en esa dirección hacía lo que entendíamos que la temática del color tenía que ser. Por ejemplo, cuando Frank escribió la escena de Spirit joven con Sand joven en el porche, supe que estaban abriendo una cerradura. Esa cerradura tenía que ser dorada, los recuerdos tenían que ser dorados. Y Sand es materialista, así que el dorado se convierte en su color”.

The Spirit
Samuel L. Jackson en el set

Terminado el rodaje, la actividad se trasladó a The Orphanage, en Carolina del Norte. En sus estudios, Maschwitz supervisó a un equipo de 200 personas que trabajaron en los efectos especiales de la película. El proceso era el inverso al que suelen realizar.“Lo más frecuente en nuestro trabajo es coger un plano que está completo excepto por algún pequeño elemento e insertamos ese elemento dentro del plano”, explica Maschwitz. “Con The Spirit, teníamos un elemento pequeño muy importante que era la actuación, y teníamos que llenar todo lo demás”.

Mientras tanto, en Los Ángeles, el montador Greg Nussbaum se unió al equipo de postproducción. Nussbaum entró a formar parte del equipo por recomendación de Stu Maschwitz, con quien había colaborado en varios vídeos musicales y spots televisivos. “La dificultad en este tipo de películas es que el montador sólo tiene a los actores sobre una pantalla verde para poder montar. Tienen que tener muchísima imaginación para entender lo que están haciendo. Deborah quería a alguien que realmente entendiera el estilo de Frank, como el resto del equipo. Greg había hecho el montaje de la previsualización de The Spirit y supe que tenía mucho talento y que sería una buena elección”, recuerda Stu Maschwitz. Aun así, Del Prete quería probar a Nussbaum, y le dio el material de las dos primeras semanas de rodaje, para ver qué tal lo hacía. Greg pasó la prueba.

Del Prete y Miller supervisaban todo el proceso de post-producción, y el siguiente paso era encontrar a la persona ideal para la banda sonora. Escucharon varias, y entrevistaron a los compositores. La productora Del Prete recuerda, “fuimos muy afortunados al tener tan buenas opciones. Después de ver algunas pruebas del montaje, toda la gente con la que queríamos reunirnos estaba verdaderamente excitada con la idea de hacer la música de la película. Lo más duro fue tener que decir que no a muchos compositores de música verdaderamente buenos. Después de considerarlo, el altamente reconocido y varias veces nominado al Oscar, David Newman (Anastasia, Ice Age, The Phantom,) se unió al equipo. Frank quería elementos del jazz de los años 40 fundidos con la clásica música heroica, incluso un toque de `spaghetti western´. David fue capaz de darnos todo eso”.

Precisamente durante la postproducción fue cuando Maschwitz tuvo que dar vida a un «personaje» vital en la película: Central City, la amada ciudad de Spirit. Eisner se basó para crear la ciudad en la isla de Manhattan, lugar donde nació y donde también vive Frank Miller desde hace ya mucho. Miller cuenta, “Stu y su compañía crearon a la Central City de mis sueños, que es Manhattan desde más o menos Jane Street hasta Houston. Esto es porque Spirit es más el personaje de un barrio que el protector de la ciudad entera. Stu y su equipo crearon una evocación del Nueva York de diferentes épocas. Es como Pompeya, cuando Pompeya estaba en su momento cumbre. Es todo lo moderna que quieras y se remonta en el tiempo todo lo que quieras”. Maschwitz agrega, “Central City es el Nueva York que Frank ve cuando camina por Manhattan. Eliges pedazos y partes de una ciudad real para que haya una realidad tangible, el desorden que un paisaje urbano tiene, y luego selectivamente se van quitando las partes que no encajan con el mundo de Frank y Eisner. Y como resultado tienes a Central City. Y la película es en verdad, una carta de amor a ese entorno”.

La película es también un homenaje, claro, a Will Eisner, el creador del cómic. “Me tiré de cabeza en esto”, dice Miller acerca de lo que supuso rodar The Spirit“Si iba a existir un The Spirit iba a ser todo lo bueno que fuera capaz de hacer. Espero que Will no se levante de la tumba y me estrangule cuando la vea”. Según Jaime King, una de las acrices del reparto, Miller no debe preocuparse. “Lo que Will Eisner hizo con The Spirit fue revolucionario: no había nada parecido a eso en ese tiempo. Y esto es lo que siento acerca de lo que Frank ha hecho con esta película”.