
Cada día tenemos una película y una personalidad protagonistas y la de hoy, es sin duda, Enter the Void de Gaspar Noé. Sin duda, conoceréis aquella película tan polémica titulada Irreversible aunque lo de polémica más bien fue por su escena de violación protagonizada por Monica Bellucci. Enter the Void (Algo asi como Entrar en el Vacío) es una experiencia cinematográfica única, un trabajo de montaje impresionante, donde los falsos planos secuencias van cogido de la mano con movimientos de cámara imposibles. Aunque atrae más por su forma que por su contenido, donde tenemos un alucinado viaje al mas alla que dura unas tres horas de película (Algo excesiva, pero por probarla una vez merece la pena) Sexo, drogas y budismo con la fascinante Tokio como telón de fondo, son los principales elementos para una películas de las más comentadas del Festival.
Gaspar Noé, llamado por las revistas como Enfant Terrible del cine francés, aunque sea de origen argentino, llegó a Sitges declarando sus principios “un filme sin controversia no tiene interés” y desde luego, la controversia es la principal fuente de alimentos de sus películas las cuales se alejan todo lo posible del cine comercial. La película habla sobre todo de la muerte y el más allá, un tema que inspiró al cineasta «Cuando tenía veinte años tenía miedo de morir sin haber hecho nada de bueno en mi vida y leí muchos libros sobre la vida, la muerte y qué pasa después de ella… es impresionante cómo las personas necesitan creer en el más allá, yo soy ateo, pero lo quería ilustrar». Aparte de su temática también resulta interesante su escenario y sus actores prácticamente desconocidos “Grabé en Tokio Enter the Void porque es la ciudad más divertida del mundo, me apetecía mucho estar allí. Además, para la dramatización de la historia funcionaba perfectamente: era muy psicótica, muy luminosa, la penalización de las drogas, allí, es muy fuerte.”
Un filme que puede gustar o no o incomodar o no pero no deja a nadie indiferente y su realización es prácticamente única.
Acabada la rueda de prensa de Gaspar Noé, controvertido hasta en persona, Salí corriendo para ver la inglesa Heartless, una película de terror urbano con demonios y pactos fausticos modernizados, donde el infeliz protagonista busca el amor y la felicidad a cambio de un precio sanguinario, nada que ver con la típica alma, lo cual le lleva a protagonizar una escena con un chapero de lo más delirante. Se le seguía con cierto interés pero acababa cayendo en su propia trampa por esa manía que tiene algunos realizadores y guionistas de dar un giro sorprendente a la trama cuando todos lo veía venir.
Algo más relajado y armado de valor, acudí a ver la filipina Kinatay de Brillante Mendoza, una historia de crimen desde una perspectiva realista, natural y poco convencional. Hay que venir con paciencia para disfrutar de la película ya que apenas hay elipsis en el metraje, y cuenta una historia muy sencilla pero retratada con bastante crudeza, puede que a algunos (o casi toda la sala) la haya encontrado lenta y hasta aburrida pero yo diría que no se ha sabido apreciarla por lo que es.
Por fin, contemplo una película del siempre bienvenido Johnnie To, Vengeance, cuenta como protagonista al francés Johnny Hallyday en el papel de un misterioso hombre que viene a Hong Kong para vengar la muerte de la familia de su hija, para ello contará con la ayuda de tres asesinos profesionales, actores habituales del cine de To como Lam Ka Tung o Lam Suez. Nos una cuenta historia, como es habitual, de violencia estilizada, muchos tiroteos, camaradería entre asesinos y muertes épicas. La más disfrutable como cine en general en lo que me llevé de jornada.
Para acabar, asistí a la doble sesión nocturna dedicada al autor polifacético de terror moderno, Clive Barker, el cual ha asistido al festival a recibir por dos veces la Máquina del Tiempo… deberían de dejar de poner la foto de cuando estaba en los ochenta pues ahora esta muy cambiado. Tenía buenas expectativas para esta madrugada pero me tuve que conformar con dos telefilms ingleses.
Ambas películas son adaptaciones libres del recopilatorio de relatos Libros de Sangre. La primera fue Dread sobre un experimento psicológico relacionado con el miedo o el terror que siente la gente a ciertas cosas, (usando cobayas humanas) llevándolo hasta el límite con trágicas consecuencias. Debo decir que fue un pluf, un rollo que hasta que no llegara a su tramo final donde ya notamos el sadismo característico de la mente Clive Barrer (solo digo las palabras carne podrida, como pista de una escena muy desagradable) amenazaba con adormilar a la sala entera. Luego, haciendo un esfuerzo por no irme a la cama, me quedé a ver Book of Blood que recuerda mucho al típico telefilm de terror con algo de gore de los que se veían en los ochenta y aunque la atmósfera y la temática es bien Barkeriana, su estética, realización, los efectos especiales y el ritmo narrativo deja algo que desear y no mejora mucho la experiencia con la anterior película. No obstante, alegrará el día a los incondicionales del género.
En fin, esto es todo por hoy, un saludo de vuestro servidor.

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