27 de julio de 2026

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Star Trek: las naves

Diseñando la flota estelar
Star Trek
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¿Cómo actualizar y refrescar uno de los platós cinematográficos más icónicos de todos los tiempos? A esto es a lo que se enfrentaba el equipo de producción de Star Trek cuando empezaron la labor de diseñar la nave USS Enterprise, y sobre todo el puente, el centro neurálgico de la nave, en donde los oficiales al mando la pilotan a través de las estrellas. Accesible únicamente en turbo-ascensor, el Puente contiene una estación de comunicaciones, una estación científica, una estación de pilotaje y de navegación, todas ellas alrededor de uno de los muebles más reconocibles de la narrativa moderna: el sillón del capitán.

Cuando llegó el momento de emprender la renovación de la nave Enterprise, Abrams y su equipo de diseño sabían que tendrían que moverse en un margen muy estrecho: uno que utilizase la imaginación libremente y que, sin embargo, reflejase y respondiese al mismo tiempo al legado y la lógica de la Flota Espacial futura que muchos ya habían visto en las series de televisión y las películas. “Teníamos que mantener el equilibrio entre ser coherentes con la secuencia temporal de las series y encontrar a la vez nuestra propia imagen, que fuera futurista y atractiva para el público actual”, explica Abrams. “Por ejemplo, hace 40 años el comunicador parecía auténticamente futurista, pero ahora todos llevamos en el bolsillo unos teléfonos diminutos que se les parecen mucho. Así que nuestro enfoque era tomar todo lo que era familiar en ‘Star Trek’, sobre todo del Puente del Enterprise, y extenderse a partir de ahí, haciendo que el diseño fuera más bonito y genial, el que imaginaríamos ahora que sería el del siglo XXIII”.

Gran parte de esta labor recayó en el director artístico Scott Chambliss, que comenzó por establecer un conjunto de reglas básicas que afectaba a cada tecla, palanca y aparato. “La primera regla era que queríamos rendir homenaje al gran optimismo de la serie original de televisión y a la esperanzadora idea de que la tecnología iba a ser de gran ayuda para la humanidad. Queríamos evitar el tipo de visión sombría y morbosa del futuro que se ha hecho popular últimamente en la ciencia-ficción, porque Gene Roddenberry partía de una base muy distinta”, explica.
También queríamos equilibrar ese optimismo con una funcionalidad auténtica en todas las cosas del plató, donde parece como si todo funcionara, lo que era muy importante para J.J.”, continúa. “Había presente una visión fuerte, elegante y modernista en los años sesenta cuando se estrenó la serie de televisión, y eso era algo que queríamos insuflarle a nuestro aspecto. La nave Enterprise tiene una sensualidad lustrosa, mientras que la Kelvin, más antigua, tiene un estilo más típicamente militar. Nuestra Enterprise surge de la obra de grandes diseñadores de la época como Pierre Cardin y también de la película ‘2.001’, de Kubrick, rindiendo homenaje, aunque no imitando, a esas sensibilidades”.

Star Trek
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Tras elaborar un conjunto inicial de imágenes para Abrams, Chambliss trabajó con toda una legión de ilustradores, maquetistas y diseñadores. “Todas y cada una de estas personas aportaron su propio e increíble talento y conocimiento a esta gigantesca y estética aventura”, dice. Chambliss tuvo el placer de poder acomodar los elementos familiares del puente con una tecnología mucho más avanzada a su disposición. “La tecnología nos ha permitido añadir capas y profundidad a la magia general del Puente”, dice Chambliss. “Pudimos hacer cosas en este Puente que nadie había podido hacer. No es solamente una recreación del Puente antiguo. Es nuevo y fresco, y sin embargo uno tiene instantáneamente la sensación de estar en el Puente del Enterprise”. Durante el proceso, Chambliss trabajó en estrecha colaboración con el supervisor de efectos especiales Roger Guyett. “Scott y yo manteníamos largas conversaciones acerca de cuál era el enfoque más eficiente para aquello que se necesitaba construir físicamente y lo que añadiríamos artificialmente después”, observa Guyett. “Así que podía, por ejemplo, construir el Puente del Enterprise sabiendo qué aspecto iba a tener realmente la ventana principal. Scott es un magnífico colaborador y fue un proceso gratificante”. Guyett se concentró principalmente en la ventana panorámica, tan importante para el concepto ya desde su creación. “En la original, la ventana era casi como una pantalla de TV que se encendía y se apagaba. Así que una de las cosas que queríamos hacer de forma diferente era utilizarla como una ventana de verdad, como el parabrisas de un coche o de un avión, de manera que se tenga una conexión constante con el lugar en donde están esos muchachos, un enlace con ese universo muy concreto”.

El plató del Puente se construyó sobre un sistema de suspensión universal para que pudiera girarse, sacudirse e inclinarse de una manera visceralmente realista cuando era atacada o aceleraba a velocidad warp. Las explosiones en la nave eran filmadas en acción real, para aumentar la motivación del reparto y el equipo de fotografía. “Queríamos ver el peligro inminente reflejado en las caras de los personajes, y sentir que la nave Enterprise está en peligro”, dice Guyett. “Rodamos las secuencias de acción real sabiendo que después añadiríamos mucha imagen generada por ordenador, y dejando a J.J. que rodara como quisiera, sin restricciones”. Para Abrams, esa sensación era palpable. “Scott y su equipo diseñaron un Puente completamente acorde con el espíritu de la serie original y de las películas, pero que también pone más alto el listón y lo hace todo mucho mejor y más interesante. Cuando entré por primera vez en el plató del Puente, tuve la sensación, no de estar en otro plató, sino de estar en un sitio realmente muy especial. Fue como atravesar un umbral. Fue un momento de esos en que nos dimos cuenta de que, vaya, íbamos de verdad a hacer realidad ese mundo”.

No puede haber mayor contraste con la belleza y el estilo progresista de la nave Enterprise que la desmedida, sombría y amenazadora nave romulana, la Narada. El equipo de Star Trek estaba ilusionado al tener una nave nunca antes vista y con la que podrían partir desde cero, sobre todo una tan alucinantemente grande (varios kilómetros de largo por varios kilómetros de alto) y tan inusual como la nave Narada.
Pudimos empezar desde cero con la nave Narada”, comenta Chambliss, “y fue una oportunidad para enfatizar de verdad la cultura de los romulanos, que en el pasado estaban relacionados con los vulcanianos, pero se dejaron dominar por las emociones, convirtiéndose en una sociedad muy distinta. Los romulanos son volátiles y violentos, así que siempre me pareció que su nave sería más bien como un organismo vivo y que respira”.

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Al crear el interior visible y como un esqueleto de la nave Narada, Chambliss estuvo influenciado por el arquitecto español Gaudí, a quien le gustaba revelar la estructura interna de los edificios, volviendo la arquitectura del revés. “Empezamos con la idea de contar con todos esos cables y tubos como ligamentos, tendones y nervios de la nave”, comenta. “Eso le atrae a uno a ese mundo sombrío y misterioso”.
Una vez que se hizo una idea de la extensa arquitectura de la nave, a Chabliss se le tenía que ocurrir también una forma de crear una nave de unas proporciones casi inconcebibles en una de las instalaciones más grandes de Paramount. Nos explica la solución creativa del equipo: “Lo que hicimos fue crear piezas modulares enlazadas de la nave Narada que podíamos reconfigurar a voluntad para crear espacios nuevos. J. J. respaldó esa idea inmediatamente, y pudimos ofrecerle cinco o seis visiones diferentes del Narada en un mismo escenario”.
Filmar la nave Narada fue una de las tareas más emocionantes a las que se enfrentó el equipo de cámaras de Dan Mindel. “A Scott se le había ocurrido esa ingeniosa idea tan creativa del plató totalmente modular con todos esos elementos móviles”, dice Mindel. “No teníamos ni idea de cómo iba a funcionar realmente hasta que llegamos allí, pero resultó ser asombroso. Produce una sensación completamente distinta de la nave Enterprise, terrorífica, imponente y etérea, y a su manera, bastante genial”.

Aunque la mayor tarea para el equipo de de diseño a la hora de forjar una nave fueran la Narada y las naves Enterprise y Kelvin, había que diseñar también naves más pequeñas, sobre todo una reelaboración de la famosa lanzadera de la Flota Estelar y la nave de Spock conocida como “Medusa”, que fue modelada en parte según el diseño de un colisionador de partículas, y tiene una forma y un movimiento distintos de los de cualquier otra nave. “Diferentes directores artísticos se encargaron de cada nave”, explica Chambliss. “Dennis Bradford se encargó de las naves Enterprise y Kelvin; Gary Kosko supervisó todo lo relacionado con los vulcanianos, y Curt Beech se encargó de todas las lanzaderas. Todos ellos estaban bajo el mando del supervisor artístico Keith P. Cunningham, que hizo que todo estuviera organizado y funcionara. Junto con nuestra increíblemente perspicaz decoradora, Karen Manthey, este equipo contribuyó muchísimo al aspecto de la película”.