27 de julio de 2026

CineFantastico.com

Cine de terror, fantasía y ciencia ficción

Arielle Kebbel: «Me gusta ver a otras personas muertas de miedo»

La actriz estrena Presencias extrañas
Arielle Kebbel
Arielle Kebbel

La actriz Arielle Kebbel comenzó a hacerse conocida gracias a un papel recurrente en la serie Las chicas Gilmore. Luego saltó al cine, gracias a cintas como Todas contra él o Aquamarine, antes de volver a la pequeña pantalla en la serie Shark. Para los fans del género, otro de sus papeles más importantes ha sido el realizado en El Grito 2. Ahora estrena Presencias extrañas.

Pregunta: ¿Qué es lo que te atrajo inicialmente de este proyecto?
Arielle: Me encantó el guión la primera vez que lo leí, por varias razones. Me cayó bien y me gustó el personaje de Alex porque tenía un cierto sombrío sarcasmo y sentido del humor. Cobraba vida de verdad en algunas de las escenas y en algunos de los momentos más oscuros de la historia. Podría referirme a algunas de sus costumbres más habituales, entre las que se encuentra su necesidad de romper la tensión en la sala utilizando el humor. Es decididamente un comodín, muy libre y abierta. Nunca se excusa por cómo es. Me encantó la relación que tenían Anna y Alex. Hay una dinámica muy interesante entre las dos chicas, porque visto desde fuera parece que Alex es la fuerte. Pero cuando se mira más de cerca, te das cuenta de que necesita a su hermana, Anna, para ser fuerte. Pensé que eso era genial.

P: ¿Qué hicisteis tú y Emily para que vuestra relación fuera tan creíble en la pantalla?
A: Teníamos a dos hermanos dirigiendo la película, y la mayor parte del tiempo uno acababa literalmente las frases que el otro empezaba. Emily y yo nos mirábamos y nos decíamos, «¡es totalmente como si fueran Alex y Anna!» Así que teníamos la «historia de dos hermanos» dirigiendo la «historia de dos hermanas.» Emily y yo nos llevamos muy bien. La primera vez que nos vimos fue para la prueba del guión, y nos llevamos una impresión completamente equivocada la una de la otra. Yo pensé que ella era reservada y apocada. Ella pensó que yo era agresiva e intimidante, de modo que ambas teníamos miedo de cómo íbamos a llevar eso de ser hermanas. El primer día en Vancouver salimos a cenar para conocernos mejor. Para nuestra sorpresa, descubrimos cuantas cosas teníamos en común. A las dos nos gustaba la misma música y la misma comida y las mismas cualidades en los chicos (risas). Desde entonces, nos sentíamos realmente a gusto juntas y estábamos completamente preparadas para ponernos a trabajar. Repasamos el guión página por página e intentamos encontrar el tono y el ritmo justos al que atenernos como hermanas. Añadimos también pequeñas cosas que pensamos que harían unas hermanas. Fue muy importante para nosotras captar esos pequeños y entrañables momentos con la cámara porque las dos pensamos que era una situación genial para el espectador sentir realmente nuestro dolor como familia cuando las cosas empiezan a ir mal. Pensamos que eso añadiría matices de sufrimiento y tragedia a su búsqueda de respuestas.

Emily Browning
Presencias extrañas

P: ¿Cómo resolvisteis el hecho de que Emily sea australiana?
A: Emily tuvo un instructor de lenguaje para ayudarla con su acento australiano, e intentamos encontrar sonidos parecidos, pues si fuéramos hermanas de verdad; tendríamos pautas vocales parecidas. ¡Ciertamente, las hermanas de verdad suenan igual cuando hablan, tanto si les gusta como si no! Nosotras queríamos ser hermanas de verdad.

P: A diferencia de Emily, tú no has tenido que enfrentarte directamente a todos los episodios sobrenaturales que suceden.
A: Lo sé. Ella ha tenido que pasar por horas de sesiones de maquillaje corporal para rodar todas esas horripilantes escenas de los sueños. Aunque no tuve que preocuparme de enfrentarme a nuestra «madre muerta» en sueños, o de adelgazar con algas marinas, ¡sí que tuve que nadar en las gélidas aguas de Vancouver! Así que creo que las dos tuvimos nuestra parte proporcional de momentos difíciles.

P: Este es uno de los pocos géneros donde las mujeres realmente se vuelven proactivas y llevan el peso de la acción. ¿Por qué una mujer en peligro parece hacer más interesante a una película?
A: Creo que si hubiéramos intentado contar esta historia desde una perspectiva masculina, hubiera sido demasiado agresiva y física. Pienso que perdería su atractivo para el espectador. Tengo la impresión de que la sociedad asocia de una forma natural la idea de «mujer» con la noción de amor materno y con los instintos protectores y maternales que «ella» aporta. ¡Así que transformar ese concepto en una especie de fuerza demoníaca es aterrador! ¡Creo que todo el mundo estará de acuerdo!

P: ¿Te gusta este género?
A: ¡Me encanta! Me gusta ver a otras personas muertas de miedo, y sobre todo me encanta verlas gritar. Es algo enfermizo, realmente. De pequeña, me encantaba ver películas como Los Pájaros y Tiburón. No ser capaz de comunicarse o de hacer que un animal deje de atacar a su presa es una cosa terrible de afrontar. Así que ver gente perdiendo la vida a manos de animales fue algo especialmente aterrador y divertido para mí. Dirás que estoy loca, pero de hecho pensé que había un montón de películas que daban más miedo que El ResplandorLa Semilla del Diablo era una de ellas. Cuando era una niña, a mi familia le encantaba la serie de Poltergeist. Según me iba acercando a mi extraña fase de adolescente, salieron Scream, Scream 2 y Scream 3. Aunque tenían un gran éxito, a nosotros nos encantaban Leyenda Urbana y The Faculty. Sé que uno puede pensar que The Faculty no da miedo, pero vuelve a ver la escena donde el profesor de gimnasia es poseído y sopla su silbato. Tanto si te ríes como si gritas, merece ciertamente la pena rebobinarla y verla hasta diez veces seguidas. Al menos así pensábamos mis amigos y yo.

Arielle Kebbel
Presencias extrañas

P: Una de las cosas negativas de rodar una película como ésta es que se filma trozo a trozo, de modo que no se consigue que la tensión crezca. En el plató, ¿cómo logras llegar a transmitir el máximo de terror?
A: Depende de la escena. En las escenas del sueño en las que nuestra madre visita a Anna, y también cuando Matt visita a Anna, fue fácil rodar y mantener una gran tensión porque fue un contorsionista auténtico quien realizó todos los doblajes. Lo creas o no, no se utilizó ninguna imagen generada por ordenador. ¡Ver al contorsionista doblarse, desarticularse y arrastrarse de esa manera tan extraña ciertamente fue una motivación suficiente para horrorizarse! Incluso aunque yo estaba fuera de cámara durante la mayor parte de esas escenas, de todos modos fue muy intenso observarlo. Hubo otra escena donde se suponía que veíamos cómo aparecían palabras en una pizarra provenientes de una «fuente invisible». Obviamente se suponía que debíamos estar terriblemente asustadas, porque para nosotras era como si esas palabras aparecieran mágicamente. Cuando rodamos la escena, allí no había nada. No pudimos ni siquiera ver las palabras escritas con antelación para tener una línea visible que seguir, porque se habría confundido con la imagen generada por ordenador que tenían que añadir superpuesta. Después de tres horas de rodaje mirando una pizarra vacía, era difícil mantener el personaje. Sólo queríamos reírnos. Fue un momento especial y sabíamos que lo teníamos que hacer funcionar de algún modo, pero sólo conseguimos quedarnos tan aturdidas que no podíamos parar de reír. A nuestros directores les encantó. Imagino que realmente depende de la escena y del momento. Tienes que entender donde estás mentalmente y dónde necesita estar tu personaje, y partir de ahí. Algunos días es fácil, pero otros no hay manera.

P: Has mencionado que tenías a dos hermanos como directores. ¿Cómo funciona esa dinámica tras la cámara?
A: Me interesaba mucho ver cómo seria la dinámica en el plató porque nunca había trabajado con dos directores antes, y mucho menos con dos hermanos. No quería hacerme un lío con múltiples notas de dirección, así que estaba preocupada porque si ellos no se ponían de acuerdo no habría sabido cómo elegir a cual de los dos hacer caso. La verdad es que mi preocupación acabó en cuanto empezamos a rodar, porque aquello funcionaba a la perfección. Yo diría que hubo quizás un par de días en los tres meses de rodaje en los que hubo un poco de confusión. Al final, lo que ambos querían para la escena era lo mismo, sólo que tenían diferentes maneras de describir lo que querían ver. El hermano mayor, Thomas, quería dar las menos indicaciones posibles y que fuera el actor el que resolviera la escena. El más joven, Charlie, daba notas muy detalladas, de modo que el actor sabía exactamente qué cambiar de toma a toma. El equilibrio que crearon fue muy bonito de observar, y fácil para trabajar. Fue estupendo ver como se daban el uno al otro el respeto que ambos merecían. Incluso en los momentos de caos y estrés era evidente que confiaban mutuamente en su talento como directores. Yo admiraba eso. Bueno, creo que el mayor problema que teníamos en el plató era que todos andábamos por ahí hablando demasiado los unos con los otros.

P: Tú te criaste en Florida. ¿Cómo te entró el gusanillo de la interpretación?
A: Tenia una hermana mayor y un hermano más pequeño, y los dos estaban en el mundo de la interpretación. Yo había actuado algunas veces en campamentos de verano, pero era sólo para mantenerme ocupada. Estaba más interesada en el deporte y en montar a caballo. Sin embargo, como soy de Florida, centro de casi todos los parques temáticos, había por supuesto un montón de oportunidades comerciales y como modelo. Cuando llegué al instituto lo único que quería era encontrar el modo de ganar dinero y ahorrar para el futuro. La idea de que me pagaran por montar en la montaña rusa, comer gratis y de paso conocer gente ciertamente me atraía. En cualquier caso, posteriormente en ese mismo año, mi hermano participó en un pequeño film independiente y fui a visitar el plató. En realidad mis padres me hicieron ir a ver a mi hermano, pero me alegro de que lo hicieran. Porque por primera vez en mi vida pude ver cuanta gente se necesita para hacer una película. Vi al equipo corriendo de un lado para otro y la gente de los efectos especiales haciendo retoques, y mi adrenalina se disparó. Fue entonces cuando supe que necesitaba un rodaje, y poco después empecé mi preparación. Tenía unos catorce años entonces.

Presencias extrañas
Presencias extrañas

P: Fuiste también la ganadora de un concurso de belleza local. ¿Cómo ocurrió?
A: Todavía no lo sé. Tenía unos quince anos cuando ocurrió. Aunque creo que no lo haré nunca más, fue una experiencia muy divertida porque por casualidad gané. Una amiga mía participaba en el Concurso de Miss Winter Park y me pidió que me presentara. Yo no sabía nada del mundo de los concursos. Mi amiga seguía pidiéndome que probara a participar en uno, y un día me rendí y le dije que sí. Cuando mi madre me dijo que tenía un mensaje de alguien preguntando por mi ‘vestido de noche’, me sentí increíblemente abrumada. Desde ese momento supe que tenía que seguir con esa experiencia. Gracias a Dios mi madre estaba a mi lado para compartirla. Recuerdo a todos gritando cuando gané, y todos mirando a mi madre. Seguían pidiéndome a gritos que caminara y yo no sabia qué hacer. De todos modos, unos meses más tarde participé en Miss Florida Adolescente y quedé en tercer lugar. Aunque no gané, sí que me nombraron Miss Amistad. Por si acaso eres como yo y no tienes idea de lo que es eso, básicamente es el premio a Miss Simpatía.

P: ¿Te preparó todo esto de alguna manera para el mundo de la interpretación, donde uno es juzgado continuamente?
A: Imagino que si. Pero creo que donde quiera que uno vaya, en instituto, en el lugar de trabajo o incluso en Hollywood, la gente siempre te juzgará si le das la oportunidad de hacerlo. Tienes que protegerte aprovechando al máximo cada situación, y rodearte sólo de gente de tu confianza. ¡A mí, en el concurso, cualquier chica que me enseñara cómo rizarme bien el pelo, sin sabotear mis seductores mechones, me inspiraba confianza!

P: Así pues, ¿cómo llegaste desde Florida a Los Ángeles?
A: Llegamos a LA con el Volvo blanco de mi madre en dos días y medio. Cuando me di cuenta de que quería dedicarme a ser actriz, dejé el instituto y entré en una escuela privada de interpretación. Ahí fue donde pude ir a clases de estudio independientes y acabar mis estudios pronto. Conducía también dos horas hasta Tampa para recibir una maravillosa clase de interpretación de una mujer llamada Kathy Laughlin. Puedo decir sinceramente, hoy en día, que aquella mujer y sus clases cambiaron mi vida. Justo antes de acabar mis estudios, empecé a ir y venir a LA y conseguí un manager y un agente. Aunque me entusiasmaba tener un equipo allí en LA, sabia que no quería ir de acá para allá haciendo lo de la temporada piloto hasta que no hubiera acabado la escuela. Me mudé a LA en enero una vez que hube terminado mis estudios en diciembre. Mi primera prueba fue para Las chicas Gilmore. ¡Una semana más tarde, obtuve el trabajo! Era un papel recurrente, así que lo bueno era que tenia que volver para más de un episodio, y lo malo era que nunca sabia cuando iba a trabajar otra vez. Así que tenia ese gran papel en aquel gran programa, y a la vez me mataba a trabajar como camarera y como niñera. Probé a hacer de camarera de club por un día y medio, pero no era para mí. ¡No soy alguien que abandona, para nada, pero estoy orgullosa de haber abandonado aquel trabajo!

P: ¿Que recuerdas de la experiencia de Las chicas Gilmore?
A: Bueno, fue mi primer beso en pantalla con Jared Padalecki. Fue genial, pero mi madre le dijo que estaba nerviosa por tener que besarle, y estaba muy avergonzada.

Presencias extrañas
Presencias extrañas

P: ¿Has planificado tu carrera o dejas que se desarrolle sin más?
A: Yo sólo quiero evolucionar. Creo que según evoluciona uno en su carrera, evoluciona en su vida. Sólo quiero tener esto controlado y continuar creciendo. Eso es lo más importante para mí.

P: ¿Sabias que estuviste entre las 100 mujeres más bellas del mundo en la edición croata de la revista Maxim?
A: ¡Si! ¿No es increíble? Estoy encantada. Sin embargo, para empezar, siento un poco de curiosidad por saber cómo me han conocido. Me siento muy halagada. Me encanta viajar y adoro trabajar en otros países y practicar las tradiciones de otras culturas. Pero me gustaría mucho saber qué hice que fuera tan importante en el mercado croata… pero sea lo que sea lo que hice o lo que hago, lo seguiré haciendo si eso les hace felices.

P: Hay un montón de chicas de tu edad esperando poder dar el gran salto. ¿Cómo consigues mantener una perspectiva normal?
A: Debes encontrar cosas que te den una base sólida. De esa manera, cuando hay un bache en tu carrera o empiezas a preguntarte qué vendrá después, todavía te sientes lo suficientemente cómoda en tu propia vida como para no cuestionarte nunca a ti misma o quien eres. Incluso la persona con más confianza en si misma del mundo puede quedarse hecha trizas en esta ciudad. Debo admitir que algunas veces estaba empezando a tomarme las cosas demasiado personalmente, y ha sido entonces cuando me he dado cuenta de que necesitaba volver a practicar la equitación. Hace dos años me hice a mí misma el mejor regalo de Navidad que una chica pueda desear: ¡me compré un caballo! Montar a caballo me hace totalmente feliz y cada vez que monto en mi yegua me siento completa otra vez. Creo que es muy importante tener algo que te recuerde quién eres. Algunas personas encuentran eso en el yoga, otras leyendo un buen libro, yo lo encuentro en el establo.

P: ¿Cómo es que no formas parte de la joven y vertiginosa vida nocturna de Hollywood?
A: Quizás sí forme parte pero sea muy lista al hacerlo (risas) Mira, me encanta bailar y salir y pasármelo bien. Pero necesito equilibrar mis salidas nocturnas con mis responsabilidades durante el día. Tengo una carrera y un caballo de los que ocuparme, lo que significa que necesito dormir, también.