
Emily Browning es famosa por su papel de Violet en Una serie de catastróficas desdichas de Lemony Snicket, con la que obtuvo el aplauso mundial y un premio internacional del Instituto de Cinematografía Australiano. Sin embargo, los fans del fantástico más adultos quizá recuerden mejor su participación en Ghost Ship. Ahora llega a España presentando The uninvited (Presencias extrañas).
Pregunta: ¿Tenía que ser Presencias extrañas tu primera película de vuelta al trabajo como adulto?
Emily: Sencillamente ocurrió así. Había leído el guión de un par de papeles, pero ninguno de los otros me atraía.
P: Walter Parkes y Laurie MacDonald, productores de Presencias extrañas y también de Una serie de catastróficas desdichas de Lemony Snicket de 2.004, hacía años que estaban muy interesados en incluirte en un película como ésta, ¿verdad?
E: Al final de Una serie de catastróficas desdichas… me dijeron, «Un día te vamos a incluir en una película de terror». Fue muy amable por su parte mostrar ese interés y esa confianza en mí.
P: ¿Habías estado buscando una película en particular?
E: Había acabado el instituto y quería volver a trabajar, así que me pregunté, «¿Qué es lo contrario a Una serie de catastróficas desdichas…?» Presencias extrañas no es completamente lo contrario, pero está dirigida a un público más adulto. Al principio pensé que iba a empezar con un papel más pequeño, ya que me dieron el papel de Anna, la hermana de mi personaje Alex. Después me dijeron que no conseguían encontrar una Anna, así que me pidieron que lo hiciera yo.
P: ¿Con cuanta antelación te avisaron del cambio?
E: Fui a Los Ángeles cuando supe que había conseguido el papel de Alex para ayudar en las pruebas de otras personas para el papel de Anna. Entonces Walter Parkes, el productor, y los directores Charlie y Tom Guard, me dijeron, «Tenemos algunas personas para las pruebas para el papel de Alex» y yo dije, «¿Así que no me han dado el papel?» Y ellos dijeron, «Sí, es tuyo, pero quizás podrías hacer la otra». Fue bastante casual.
P: ¿Así que al principio diste por hecho que te habían despedido?
E: Completamente. Por un momento fue todo muy raro.

P: ¿Qué pensaste de la película coreana, Historia de dos hermanas, en la que se ha inspirado Presencias extrañas?
E: Me gustó. Es muy diferente y había veces en que me sentía completamente perdida. Ha sido un rodaje maravilloso, pero espeluznante.
P: ¿Has crecido viendo películas sobrenaturales o de terror?
E: En realidad no. Ha sido sólo en los últimos años cuando me ha dado por ver películas de zombis. Mi novio estaba estudiando a George A. Romero en la universidad, así que estuvimos viendo La noche de los muertos vivientes. Me encanta también la versión de Zack Snyder de Amanecer de los muertos. Nunca he sido una fan de las películas de terror.
P: ¿Eres una cinéfila?
E: No veo bastantes películas para alguien que está en este mundillo. Tengo un millón de DVDs en casa, pero es raro que vaya al cine. No me siento muy inteligente en lo que se refiere a las películas, diría algo así como: «¡Ah, sí, qué tal la peli esa de Titanic!»
P: ¿Cómo te sientes cuando te ves en la pantalla?
E: Me da vergüenza.
P: ¿Qué exigencias surgieron con Presencias extrañas que fueran nuevas para tì?
E: Principalmente físicas. Rodé una escena de lucha con Elizabeth Banks que nos llevó tres días. He comido peor que nunca en esta película, porque aunque habitualmente como muy sano, estaba tan cansada que me hubiera comido lo primero que me hubieran puesto por delante. Comía constantemente y aún así perdí peso porque trabajaba constantemente. Rodábamos hasta 16 horas al día: ésta era la primera vez que podía trabajar sin restricciones como un adulto y ha sido muy intenso. He trabajado realmente duro durante cuatro meses, con todas esas carreras por todas partes respirando afanosamente.
P: Además a los directores, Charles y Thomas Guard, es obvio que les encantaba rodar primeros planos tuyos.
E: Había días en que pensaba, «¡Ese plano ha sido dentro de mi nariz!» Salí del plató y se lo conté a mi novio y me dijo, «¡No, ha quedado genial!». Por fortuna es completamente parcial.

P: ¿Cómo era su método de trabajo?
E: Ellos ruedan todo desde 26 ángulos diferentes. Al momento uno empieza a pensar que querría matarles, porque has rodado la escena un billón de veces, pero cuando ves la película acabada sabes que han hecho lo mejor, rodando el tipo exacto de secuencias que necesitaban para el montaje.
P: Y tú tenías más experiencia en largometrajes que ellos.
E: Les tomaba el pelo con eso. «Bueno chicos, dejad que os diga cómo hicimos esto en todas mis otras películas….» Yo he hecho bastantes trabajos, pero ellos tienen muchísimos conocimientos técnicos. Para ser directores debutantes estuvieron fantásticos.
P: ¿Cómo era la dinámica entre Tom y Charlie como hermanos?
E: Cuando no se rodaba pasábamos todo el tiempo fuera. Fuimos un montón de veces a cenar. Fuera del plató Charlie, el más joven, era el más escandaloso. Pero cuando estaban en el plató era como si los dos pensasen exactamente lo mismo, así que teníamos una sola persona pero con la eficacia de dos. Uno de los dos podía estar viendo la escena desde el monitor mientras el otro me hablaba. Tom era un poco más la figura autoritaria porque tenía dos años más que Charlie.
P: ¿Hacían siempre un frente común?
E: Hubo una escena donde yo pensaba que ya había gritado bastante en la película y no quería hacerlo más. Charlie sólo se reía, diciéndome que era una cabezota, mientras Tom decía. «Tienes que gritar». Charlie se reía y Tom se enfadaba, y eso hacía que Charlie se riera todavía más.
P: ¿Cuál es tu técnica para gritar?
E: ¡Es la segunda cosa que hago peor! La única cosa en la que soy peor es intentando fingir la risa. No sé por qué, ¡quizás no sea una buena actriz! Siempre creo que no podré hacerlo, pero cuando llega el momento lo hago. Te sientes muy tonta y exagerada cuando lo haces, pero todos te recuerdan que es una parte importante en una película de género.
P: Es una película de género muy interesante, ¿verdad? Aparte de dar mucho miedo, está el tema de cómo se relacionan las mujeres entre ellas.
E: Sí, por una parte está la terrible malicia con la que se tratan Anna y Rachel, mientras que Anna y Alex están casi repelentemente cercanas. Es extraño. Siento como si Anna estuviera obsesionada con Alex porque las dos se quieren muchísimo.

P: Tu presencia indica eso mismo, ¿verdad?
E: Si se tratase de una película de terror normal, yo no hubiera estado en el reparto. Mido un metro sesenta más o menos, soy pálida y tengo las orejas grandes! No me importa, pero en muchas películas de terror sale la clásica chica rubia.
P: También tienes que controlarte mucho interpretando a Anna.
E: Es como si fueran dos historias diferentes y uno estuviera interpretando las dos: se interpretaba una para el público, con la historia auténtica siempre en el fondo de tu mente. Hace falta que los espectadores no lo adivinen, pero que sean capaces de pensar en lo que han visto y entonces lo entiendan. Eso es difícil. Había veces en las que teníamos que parar antes de rodar una escena para asegurarnos de no revelar algo que no debíamos.
P: ¿Ha cambiado todo esto lo que pensabas de ti misma?
E: Sólo después de acabar la película me he dado cuenta de que soy una feminista total, y lo importante que es este tema ahora. Antes probablemente pensaba que era una cuestión relacionada con el pasado y que ahora éramos todos iguales, pero no es así. Ha sido mi novio el que ha sacado todo el tema, porque a él le ha criado su increíble madre soltera, y él mismo es intrínsecamente feminista. Eso me ha hecho reflexionar sobre mi trabajo pasado, y me he alegrado de darme cuenta de que no he hecho nada injustificado.
P: ¿Cómo se relacionaban los cuatro miembros principales del reparto: Arielle Kebbel, David Strathairn, Elizabeth Banks y tú misma?
E: Arielle y yo nos llevábamos de maravilla. Si no, habrían sido cuatro meses muy largos. La primera vez que nos vimos, en una prueba, no nos caímos demasiado bien. Cuando conozco a una persona por primera vez soy súper callada y nerviosa, mientras que ella es nerviosa y realmente escandalosa. Para mí era terrorífica, y ella probablemente pensó que yo ni siquiera iba a hablarle. Pero en Canadá nos fuimos a cenar la primera noche y pedimos las mismas cosas y hablamos sin parar durante tres horas. Creo que después los directores y productores estaban preocupados por lo bien que nos llevábamos, porque rescribíamos nuestras frases de modo que nos resultasen más reales.
No es que haya hecho muchas escenas con David, y es una pena porque es un actor increíble. Es un encanto de hombre. Nos ofreció su coche a mi novio y a mí para que en un momento dado nos pudiéramos escapar el fin de semana, porque pensaba que había trabajado mucho más que él. David es un tipo fantástico que ha sido nominado para un Óscar pero que es muy normal. Elizabeth es graciosísima. Yo no sabía cómo iba a hacer su papel y sencillamente lo ha bordado. Era tan espeluznante y a la vez tan agradable. Hemos tenido mucha suerte contando con estas personas.
P: Tienes hermanos más pequeños, ¿aumentó eso el atractivo de formar parte de un equipo principalmente femenino?
E: Siempre he querido tener una hermana. Solía estar celosa de las chicas que tenían una hermana con la que se llevaban bien.
P: Parece como si Alex tuviera una adolescencia emocionalmente mucho más agitada que la tuya.
E: Definitivamente es así en la película. Está su relación con su hermana y el modo en el que las dos se quieren pero discuten, su relación con el chico que la pone tan nerviosa.

P: La película consigue llevarnos al mundo de Alex desde la primera escena.
E: Era muy importante que fuera así. Se la ve en la primera escena con su timidez, y da toda la impresión de ser una chica sana y bastante normal. Uno quiere que las cosas le vayan bien.
P: ¿Cómo fueron tus años de instituto después de empezar el rodaje de Una serie de catastróficas desdichas…?
E: Pienso que de hecho era peor antes de haber participado en una gran película. Estaba aterrorizada entonces de lo que la gente pudiera pensar, y no sabia si iba a conseguir ser una de las chicas enrolladas. Pero me fui un año y maduré un montón y decidí que ya no me interesaba lo que esas otras personas pensaran. Si le gustaba a la gente por cómo era, entonces genial, si no, no era problema mío. Una vez que tomé la actitud de no importarme si hacía amigos o no, conseguí un millón de buenos amigos. Y siguen siendo mis amigos ahora.
P: ¿Estudiaste teatro en el instituto?
E: ¡Nunca! Odio a los chavales de teatro: ¡no les soporto! En el ambiente de las clases de teatro todos son muy exagerados. Lo único que quería era decir, «¡Callaos! ¡Dejad de actuar!» Es demasiado. Me gustaría hacer teatro algún día, pero por lo general encuentro demasiado intensa la manera de ser de la gente del teatro. Me gusta hacer películas porque me da la posibilidad de estar más tranquila.
P: Puede tener algo que ver también con la confianza en la técnica.
E: Nunca he dado clases de interpretación. Puede que haya algo de orgullo en ello («¡No lo necesito!»), pero creo que pronto podría dar un par de clases para ayudarme en mi evolución.
P: ¿Echabas de menos los rodajes cuando estabas acabando tus últimos dos años de instituto?
E: En realidad no. No echaba de menos el trabajo, pero pensaba que seria genial encontrar un personaje importante que interpretar. Muchos actores no hacen más que hacer películas una detrás de otra y les gusta; a mí me gustaría hacer una buena película cada dos años y leer libros y montar en bici (¡e ir a la universidad!) el resto del tiempo. Hay millones de otras cosas que quiero hacer, actuar no es lo único. Es bueno porque hay tantos rechazos en este tipo de trabajo, así que si me sucede a mí, sencillamente haré otra cosa. Si llegara a sentir que se me rechaza muchas veces, y actuar dejara de parecerme la mejor elección para mí, lo dejaría. Me encanta hacerlo cuando trabajo, pero no seria absolutamente traumático si se acabara.
P: ¿Hubo algún papel que no buscaras cuando estabas acabando el instituto y que te hubiera interesado?
E: Me acuerdo que leí Juno y que pensé que era el mejor de los guiones. No pude participar en las pruebas porque estaba en el instituto entonces, pero cuando lo vi pensé que era increíble y supe que Ellen Page era absolutamente perfecta para el papel. ¡Llevaba tan bien esa falsa panza!
P: ¿Cómo llegó tu nombre a estar asociado durante tanto tiempo a las adaptaciones cinematográficas de la saga de novelas Crepúsculo?
E: Parece ser que, más o menos hace dos años, a Stephenie Meyer le preguntaron en una entrevista a quién elegiría para interpretar a Bella, si pudiera escoger a alguien, y ella dijo que a mí, lo cual es muy halagador y encantador. Nadie hablaba de hacer una película entonces, pero después me llamaron para una prueba. Fue justo después de Presencias extrañas, y yo de verdad necesitaba un descanso, pero me pidieron que tuviera una reunión con el director, así que leí el libro y fue estupendo hablar con Catherine Hardwicke, y ella quería que yo hiciera el papel. Yo estaba súper dispuesta a firmar por el primero, pero tenia que firmar por los tres y no podía hacerlo. Algunas personas pueden con ello, pero yo no podía. Estuve en la ciudad hace poco y vi un gran cartel de la película y un amigo de un amigo dijo, «Esa podías haber sido tú». Yo estaba muy contenta de no serlo. No era lo más conveniente para mí hacerlo.

P: ¿Has rodado algo nuevo desde Presencias extrañas?
E: Sólo un corto para un amigo, que está en su segundo año en la universidad. Es mi mejor amigo desde el instituto, así que los escribimos y los rodamos juntos. Estoy muy motivada. Haremos otro este fin de semana.
P: ¿Todavía estás interesada en el diseño de moda?
E: Es una de las cosas que me interesa hacer en la universidad. Hay diseñadores de moda que conozco a los que he estado pensado en pedirles si puedo hacer prácticas con ellos. Estoy en una fase de transición, pero por el momento es como que quiero hacerlo todo. Me encanta la idea de hacer más películas y así poder ponerme después esas cosas con las que la gente alucina y que van en contra de la moda. En cierto modo me halagaría estar en las Listas de las Peor Vestidas. Me encantaría tener la fama en moda que tiene Chloe Sevigny.
P: ¿Tienes todavía ganas de estudiar psicología?
E: Bueno, estaba muy interesada el primer curso, después hice segundo y estaba bien, pero todo el mundo decía que iba a ser mejor en tercero, y no me gustó. Pensaba que trataría de interacciones humanas y de la mente, pero todo se basaba en estadísticas y ciencia, con diagramas del cerebro. Fue un infierno para mí, porque yo soy muy buena en lengua y en bellas artes, pero no en matemáticas o ciencias. Me encantaría hacer en la universidad filosofía y literatura y estudios sobre la mujer.
P: Eso es ciertamente mucho trabajo.
E: Lo sé. Quizás tenga que empezar con un diploma general en Bellas Artes y especializarme después.
P: Eres una de las pocas actrices que conozco que parece tener una vida equilibrada.
E: Creo que es muy importante. Cuando fui por primera vez a Los Ángeles conocí gente que estaba interesada sólo en hacer películas y pensé que eso no estaba bien. ¿Qué pasa si un día nadie quiere darte más papeles?
P: Tus ganancias de adolescente fueron invertidas en una cuenta fiduciaria para que estuvieran guardadas para ti. ¿Hiciste algún pequeño derroche cuando tomaste el control de las mismas?
E: De hecho una parte son fondos del Estado y no tengo acceso aún porque no tengo 21 años. No tengo permiso de conducir, uso la bici que mi novio construyó para mí por mi cumpleaños con piezas de recambio de bicicletas de los años 60. Vivo en una casa de alquiler diminuta. No me importa la moda, pero gasto dinero en ropa. No compro cosas caras, pero compro muchas prendas. Y comida, también. Me encanta salir a comer, y mi madre me enseñó a comprar siempre comida biológica.
P: ¿Qué más te enseñaron tus padres?
E: Me protegieron. Yo nunca quise actuar, simplemente sucedió, así que la primera vez que ocurrió estaban preocupados. No eran padres de artistas. No querían que yo cambiara. Insistían en que hay que ser uno mismo y no preocuparse de lo que piensan los demás. Y eso no es fácil cuando estás en el punto de mira.

P: Especialmente en la Era de Internet.
E: Ahora sencillamente los ignoro. Algunas veces he mirado los tableros de mensajes y se te sube la moral con algún comentario, pero después hay un montón de los otros diciendo que eres espantosa.
P: Te deshiciste del lado superficial de Hollywood muy pronto.
E: Ocurrió mientras rodaba Una serie de catastróficas desdichas. Había cosas que me gustaban, como lo mucho que se apasionaba la gente por las películas, pero al mismo tiempo todo el mundo tenia que ver con el mundo del cine. Todas las personas que conocía estaban en el mundo del cine. Me sentía casi como si tuviera que decir que hacia algo más, sólo para ser diferente. La vida es mucho más versátil aquí.
P: ¿Qué es lo que cocinas, cual es tu especialidad?
E: El plato que más hago es el chile vegetariano: muy bueno, muy barato. También hago un montón de tacos vegetarianos y otros platos mejicanos.
P: ¿Desde cuándo eres vegetariana?
E: No quiero ofender a los auténticos vegetarianos, así que señalaré que soy ‘pescetariana’: como pescado. Había que encontrar nuestra propia y pretenciosa definición, porque si uno dice que es un vegetariano que come pescado, los verdaderos vegetarianos se pueden enfadar. Hago lo que puedo. Fui vegetariana desde los ocho hasta los catorce años, y después lo dejé. Empecé otra vez hace 18 meses.
P: ¿Cómo es irse a vivir fuera de la casa de tu familia?
E: Genial. Hace un año ya. Mi novio y yo empezamos a salir juntos aproximadamente una semana antes de que obtuviera este trabajo, y eso quería decir que me tenía que mudar a Canadá por cuatro meses. Yo no quería dejar atrás a mi nuevo novio, así que cuando me dijeron que había llegado la hora le pedí que viniera conmigo. Fueron cuatro meses de prueba viviendo juntos, y fuimos tan buenos compañeros que en cuanto volvimos buscamos casa juntos.
P: ¿Qué estás leyendo ahora?
E: Mi autor preferido últimamente ha sido Haruki Murikami. He leído seguidos After Dark, Kafka By The Shore y ahora Norwegian Wood. Sencillamente, ha cambiado mi modo de leer. Es un escritor increíble que tiene esas salidas alucinantes mientras describe esos momentos humanos perfectos con gran realismo. Empecé a leer cuando tenía tres años porque era un poco rarita.
P: Precoz es la expresión que usaríamos nosotros.
E: Era un bicho raro. Estoy en fase de auto-diagnóstico, lo que es espantoso. Leí acerca de esa cosa llamada Dyscalculia, que es algo parecido a la dislexia pero con los números, y yo tengo todos los síntomas. No digo que lo tenga, pero lo de estar en clase de matemáticas y entenderlo un día pero no recordar nada al día siguiente es algo muy típico de mí. Tampoco aprendí a decir la hora hasta que tuve 16 años porque sencillamente no lograba entender los números, mientras que estaba muy adelantada en lengua.
P: Tus padres eran muy jóvenes cuando te tuvieron, ¿verdad?
E: Jóvenes de verdad. Mi padre tenia 19 años, era más joven de lo que es mi novio ahora. Mi novio tiene 21 años y ya se preocupa bastante ahora por nuestro gatito. Uno piensa que debieron haber sido realmente maduros, pero mi madre me dijo el otro día que ella no tenía ni idea al principio. Hicieron realmente un buen trabajo. Casi me muero de un ataque cuando tenía seis semanas. Tenía bajadas del sistema inmunitario, y el mismo día me puse azul. Mi madre me zarandeaba sin saber que hacer, así que me puso en brazos de mi padre y se preparó – esto me lo contó anoche – para tirarse por las escaleras porque yo estaba azul. Mi padre me sopló en la cara y yo me desperté. No he vuelto a tener problemas de salud desde entonces.

En esta categoría
ChatGPT: «Un elemento clave del terror es su capacidad para explorar los miedos humanos»
Zach Cregger: «La anatomía de una broma no es muy diferente de la anatomía de un susto»
Sylvester Stallone: «La audiencia tiene que identificarse con la historia»