
David Slade fue uno de los triunfadores de Sitges hace un par de años con Hard Candy. Ahora vuelve a la gran pantalla con 30 Días de Oscuridad, un film de vampiros basado en el cómic de Steve Niles y Ben Templesmith.
El director y guionista nos presenta su nuevo trabajo:
Pregunta: Antes de involucrarse en 30 Días de Oscuridad se compró la primera edición del cómic.
David: Me encantan los dibujos de Ben Templesmith, especialmente la imagen de Eben cuando ve a los vampiros por primera vez. Tras dirigir mi primera película, tuve una reunión en la que un ejecutivo de Columbia Pictures mencionó que poseían los derechos. Dije: ‘¿Cómo? ¡Moriría por hacerla!’.
P: Uno de los principales objetivos era dar vida al sorprendente material original.
D: Quería que la estética de la película fuera muy similar a los dibujos de Ben Templesmith, que me encantan. Las novelas gráficas de éxito, como 30 Días de Oscuridad, son absorbentes tanto por su historia como por su material gráfico. Para ser fieles al libro, teníamos que ser fieles no sólo a la trama, sino también a la visión representada en los dibujos.
P: Parte de esa integridad la constituye el presentar vampiros que casi, casi, parecen humanos.
D: Sólo quería retocar ligeramente las caras de nuestros vampiros para que parecieran menos humanos pero siguieran siendo completamente reales. Son suficientemente humanos como para reconocerlos, pero no son como tú y como yo.

P: El director de fotografía Jo Willems recurrió a la novela gráfica como referencia.
D: Nos interesaban menos los colores de la vida real y más los de Ben Templesmith. Buscábamos una noche desaturada, agotada, no un cielo azul como el que se vería en un viejo Western o una noche negra y oscura, sino un resplandor metálico de la luna. Llevo diez años trabajando con Jo Willems. Recurro a Jo siempre que puedo porque tenemos una forma de trabajar juntos que hace que todo sea rápido y sencillo. Es un director de fotografía con un talento espectacular. La apariencia que buscábamos en esta película hizo necesario que invirtiéramos una cantidad tremenda de tiempo planificando la iluminación, y Jo superó el desafío.
P: Desde el principio, quiso que los vampiros sólo hicieran lo que pudieran hacer los humanos.
D: No son sobrehumanos, simplemente extremadamente maliciosos. Creamos una serie de normas que no podíamos saltarnos; no podemos saltarnos demasiado las leyes de la naturaleza, simplemente forzarlas un poquito. Nada de arneses de alambre, fue una de las premisas. Si los vampiros corren de tejado en tejado, tendremos que saltar de tejado en tejado. Allan Poppleton fue muy positivo y dijo: ‘Podemos hacerlo’. En nuestra segunda reunión, me presentó secuencias fantásticas de sus especialistas saltando y brincando.
P: En cuanto al reparto, Josh Hartnett quedó impresionado por la forma en que la obra original combinaba los mejores aspectos del género.
D: El enfoque de Josh del personaje es perfecto; aunque por naturaleza hace un papel romántico, el suyo es un héroe fragmentado, que creo que siempre es más interesante. Es un personaje con carencias, una persona que pierde los nervios, una persona como tú y como yo, y no un hombre fuerte e invencible que va por el mundo rebanando cabezas de vampiros.
P: Danny Huston encarna a Marlow, el líder de los vampiros.
D: Danny ha hecho suyo su papel. He seguido su trayectoria desde que le vi en XTC y The Proposition: su entrega es incomparable. Por ejemplo, se implicó mucho en dar forma al lenguaje de su personaje.

P: Ben Foster, que interpreta el papel del Extraño, se sintió atraído ante todo por la oportunidad de trabajar con Slade en este proyecto.
D: En nuestra primera reunión, Ben empezó a interrogarme acerca del personaje, y yo contesté a sus preguntas con regocijo. Me preguntó de dónde procedía el Extraño, y le contesté ‘Sería fantástico que fuera del sur’. Ben se gastó su propio dinero para aprender un acento cajún perfecto, que es una pasada y ha enriquecido al personaje.
P: El Extraño tiene una función muy concreta en la historia.
D: Si éste fuera el mundo de Bram Stoker, sería Renfield. El Extraño es el ayudante que quiere convertirse desesperadamente en vampiro. Ha visto cosas terroríficas, vivido entre ellos; cuando comienza la película, por lo que a él respecta, es su última noche como ser humano, y está rebosante de alegría por convertirse en otra cosa. Ben reprimió toda la locura que se podía haber desatado, y en su lugar hizo que su papel fuera increíblemente emotivo. Encontró la forma, no sólo de representar a un auténtico personaje vil y desagradable, sino también de lograr que se simpatice con él: auténtica simpatía por el diablo.

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